Capítulo dieciocho
La desesperación
Al volver a su departamento, Emanuel no vio a Vanesa en el living. Pensó que quizás dormía, pero no estaba por ningún lado. Revisó las cámaras de seguridad y ella se había ido hacía un rato. Retrocedió las cámaras y escuchó que Vanesa decía su nombre.
La llamó al teléfono mientras buscaba su computadora. Al abrir su cajón notó que no estaba como él lo había dejado. ¿A caso ella habría estado hurgando en sus cosas? Comprobó todas sus cámaras y sí, ella había podido abrir su computadora.
—Niña tonta, sí que eres inteligente, me descubriste, pero … ¿Qué estabas buscando? —se preguntó mientras veía con un programa espía que era lo que ella había visto y al mismo tiempo verificaba la cámara de la computadora.
Vanesa parecía feliz cuando veía las fotos de cuando se conocieron, al igual que se preocupó al verificar los videos de meses atrás.
—¿Acaso cree que soy un pervertido? —pensó él en voz alta mientras veía su rostro en la pantalla.
—Tonta, no vas a encontrar nada malo aquí —dijo él y sonrió.
Mientras se preguntaba a donde había ido y por qué tenía que ver con él, recordó que ella también tenía GPS en su celular y trató de rastrear su ubicación. Buscó en el enlace, y cuando el programa le dio la dirección rápidamente agarró las llaves de su coche. Salió corriendo sin siquiera cerrar la puerta de su casa.
¿Por qué Vanesa iría a la casa de su padre? Si era cierto que la había estado acosando y que ella le tenía tanto miedo, era ilógico que hiciera eso.
Emanuel se apresuró a llegar y cuando entró a la casa de sus padres encontró a Vanesa haciéndole sex* oral al maldito. Ella estaba de espaldas, pero las luces estaban prendidas.
—Sí, así perrita —dijo el maldito de su progenitor entre gemidos.
Su padre abrió los ojos, miró a Emanuel y sonrió. Su padre había ganado y se lo estaba refregando en la cara.
—Tranquila que tenemos tiempo —dijo Orlando mientras ella seguía metiéndose su miembro de la boca.
Emanuel salió furioso de la casa. Rompió varias cosas que estaban en el patio, pateo una silla en dirección a la puerta.
¿Por qué ella estaba haciendo eso? ¿Por qué actuaba así después de sentirse avergonzada por hablar de sex* oral con él? Ahora lo estaba haciendo sin problema. Él se repetía una y otra vez que no podía ser. Eran dos personas distintas. No eran compatibles… Pensó él. Y cuando estaba por irse se dio cuenta de que esto era como la primera vez. Ninguna de las dos veces había visto el rostro de Vanesa.
Ella le había dicho que no recordaba lo que había pasado hacía cuatro años. Incluso creía que había sido él quien había estado con ella y no su padre. En el estado que estaba la primera vez seguramente había perdido la conciencia por el alcohol, pero ahora era distinto.
Emanuel volvió a entrar y su padre lo quedó mirando. Él empujó a Orlando y se agachó para ver el rostro de Vanesa. Ella estaba casi inconsciente. No estaba teniendo relaciones voluntariamente con su padre.
—¡Maldito desgraciado! —le gritó Emanuel y le pegó una piña y luego otra. No se detuvo hasta que escuchó la voz de Vanesa llamándolo.
—¿Emanuel eres tú? —preguntó ella con la voz apagada.
Su padre estaba casi inconsciente, bañado en sangre. Emanuel lo dejó en el suelo y se quitó la campera para cubrir a Vanesa. Agarró la ropa del sillón y la llevó hasta su coche. Pasó por una farmacia y compró todo lo que necesitaba para hacerle una vía.
Al volver a su casa le colocó un suero para desintoxicarla y le tomó una muestra de sangre. Llamó al personal del laboratorio para que retiraran la muestra por su casa a primera hora.
Necesitaba saber que era lo que el maldito ese le había hecho. El pulso de la joven mujer era débil, su rostro estaba muy pálido y su respiración estaba acelerada.
Al final había acumulado tanto odio contra Vanesa y en realidad su padre era el causante de todo su dolor. Se sentía como un maldito tonto.
¿Cómo podría ella perdonarlo después de saber que él había permitido que su padre la atacara? Si él se hubiera dado cuenta de lo que pasaba ella no hubiera sufrido, ninguno de los dos lo habría hecho.
Se quedó a su lado como había hecho las veces anteriores en las que ella había bebido de más y la cuidó. Acarició su rostro y le sacó una foto mientras dormía, no podía evitarlo, ya tenía una colección de esas.
Buscó en su cajón las esposas de plumas que había comprado. Vanesa era sonámbula cuando estaba ebria. Él lo había descubierto por las malas la primera noche que ella se quedó en su departamento. Casi no durmió cuidándola. Ella pegaba como una karateca y caminaba por toda la casa. Incluso se caía al suelo.
Sabía que iba a seguir invitándola y decidió comprar unas esposas que fueran de un material suave para que no le dejara marcas. Se las colocaba cada vez que ella se quedaba a dormir estando ebria para que no se lastimara mientras él limpiaba el desastre que ella dejaba cuando vomitaba.
Se la colocó en la muñeca donde tenía la vía, ya que no quería que se le saliera mientras él iba a tratar de buscar solucionar todo esto. Cuando volvió ella estaba abriendo los ojos. Le quitó las esposas y las guardó en su cajón como hacía siempre.
—¿Qué pasó? Siento que un elefante me aplastó la cabeza —dijo ella tratando de enfocar la vista.
—Tranquila, no te apresures a abrirlos. La policía está en camino, así que no me queda mucho tiempo y prefiero ser yo quien te lo diga. Es probable que me arresten por agredir a mi padre. Lo hice porque estaba intentando abusar de ti —dijo él tratando de ser suave.
No quería hacerla sentir peor. Si existía la posibilidad de que ella no recordara el hecho. Emanuel no iba a decirle que los había encontrado mientras Orlando estaba obligándola a hacerle sexo oral. De todas maneras, Emanuel iba a tener que pagar por la agresión a su padre.
—¿¡Qué!? —preguntó ella mientras se sentaba.
—Fui a su casa y los encontré en el sillón. Vos estabas casi inconsciente —le dijo él y golpearon la puerta de su casa, era la policía.
Emanuel fue arrestado y Vanesa fue trasladada al hospital.
¿Qué va a pasar con Emanuel? ¿Vanesa estará a salvo?
Autora: Osaku
Todos los hechos y personajes de esta novela pertenecen a la ficción. Cualquier semejanza con la realidad son pura coincidencia.
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Updated 51 Episodes
Comments
Meli_33608✨🙈🇩🇴♌
Yo con mi gatos 🥹🥰 tengo más fotos de ellos que mías en mi celular
2024-12-01
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Meli_33608✨🙈🇩🇴♌
aleluya 🤦🏻♀️ un poco de lucidez en medio de la tormenta
2024-12-01
0
Milcaris
El sucio de Orlando tiene el descaro que hacer una denuncia. Ahora la gran víctima.
Vanesa y Emanuel deben ser fuertes, el amor que sienten es lo que los mantendrá juntos y con las fuerzas para salir adelante.
2024-05-25
3