Capítulo dos
Extorción -
Después de que Vanesa se diera cuenta de que se encontraba sola en el departamento del tipo, ese que la había estado molestando toda la noche, se apresuró a vestirse. No sabía qué había pasado, pero le dejó un mensaje sobre una libreta encima de la mesa
—Seguramente estuviste genial, pero no lo repitamos… besitos–
Salió del departamento aprovechando que la puerta estaba abierta. Al llegar a la residencia donde vivía notó que ninguna de sus compañeras había vuelto todavía. Se tomó una pastilla para las náuseas y se fue a dormir, ya que seguía cansada.
Al despertar revisó su celular y no tenía ningún mensaje. Al parecer sus compañeras ni se habían dado cuenta de que ella había dormido con el tipo ese. Tomó la pastilla del día después e hizo una cita con su ginecóloga. Si había tenido relaciones íntimas con ese sujeto desagradable y no se habían cuidado, necesitaba hacerse un chequeo con suma urgencia. No quería que le volviera a ocurrir lo mismo que vivió tiempo atrás, tenía que ser más cuidadosa con su cuerpo.
Pasaron unos días y ella casi había olvidado el asunto. No tenía tiempo para esas cosas porque debía comenzar con su pasantía. Algo que la tenía muy entusiasmada. Había sido solicitada por un par de tutores, así que estaba segura de que le tocaría uno bueno. Por fin se iba a meter de lleno en lo que más amaba en su vida, la medicina clínica.
Esa mañana estaba muy emocionada por lo que se vistió y después de prepararse salió corriendo de su dormitorio. A una de sus compañeras también le había tocado hacer residencia con ella, por lo que se fueron juntas. Al llegar al hospital pasaron a buscar sus identificaciones. Después de eso subieron al tercer piso donde iban a encontrarse con su tutor y sus compañeros. Vieron a ocho personas paradas con batas escuchando a alguien hablar La voz se le hizo conocida a Vanesa. Al ver en dirección a la voz se dio cuenta de que era el tipo del departamento.
—Mierda —dijo Vanesa en voz baja y se tapó la cara.
Su compañera, Ramona, no la escuchó, ya que se había acercado al grupo. Vanesa trató de mantenerse atrás durante la charla y el recorrido. No podía creer lo que estaba pasándole. Cuando la presentación ya terminaba, el supuesto tutor les pidió que entraran a su despacho.
El maldito, tenía su propia oficina. ¿Con quién había estado esa noche? Ella esperaba que él no le mencionara el tema durante toda la pasantía. Acostarse con una alumna no le convenía, pensó ella y sonrió. Eso ayudó a que se quedara más tranquila. No buscaba problemas con él y estaba segura de que él tampoco los querría con ella.
El tutor, después de darles un sermón de responsabilidad, los despidió. Ella fue la primera en querer salir.
—Vanesa González, por favor quédese unos minutos. Necesito hablar con usted —dijo él en un tono autoritario.
Ramona, su compañera, le avisó que la esperaría en el comedor del hospital con el resto de los compañeros. Ella no había notado la palidez en el rostro de Vanesa. El terror se había apoderado de todo su ser haciendo que se desvaneciera toda la seguridad que ella solía mostrar. Todos salieron y por primera vez en el día ella quedó sola delante de su tutor. El mismo hombre con el que suponía se había pegado un revolcón el fin de semana, pero que no recordaba.
—Tome asiento —dijo él sin mirarla.
Parecía comportarse como cualquier profesor recién recibido. Era muy joven para estar dando clases por mucho más que dos o tres años. Lo que en parte hacía que ella se preguntara por qué tenía su propia oficina.
—Prefiero quedarme de pie —dijo ella tratando de sonar tranquila.
—Dije que se siente —dijo él levantando el tono de voz, ella finalmente lo hizo —. Quisiera saber que se supone que significa esto —dijo él y le acercó el papel que ella le había dejado en el departamento la mañana del domingo.
Vanesa lo miró sin saber qué decir. Deseaba que la tierra se abriera como en los dibujos animados y la tragara para desaparecer. Se suponía que iba a tomarle el pelo con la nota que había dejado en su casa y no iba a volver a verlo. Nunca imaginó que ese tipo odioso iba a terminar siendo su tutor durante todo un año.
—No sé a qué se refiere Dr. Romero ni porque trae el tema aquí. Creo que es inapropiado —dijo ella tratando de hacerle entender que esto no tenía que ver con la pasantía. ¿A caso no podía dejarlo pasar?
—Entonces, te espero esta noche en mi casa para hablar de la cuestión con más calma —le dijo él, pero ella lo rechazó.
—Usted para mí solo es mi tutor. No tengo pensado tutearlo, ni tener otro tipo de vínculo con usted. Si no tiene nada más para decirme me retiro —dijo ella tratando de poner distancia entre los dos.
Estaba segura de que era lo que necesitaba hacer. La vez anterior la había pasado muy mal y no era capaz de permitirse algo así en este momento. Además, él no le gustaba siquiera. Ni le parecía una persona interesante aunque fuera muy atractivo.
—¿Vas a volver a hacerte la tonta? ¿Por lo menos recuerdas mi nombre? —le preguntó él aparentemente molesto. Cosa que ella seguía sin entender.
—Sé que usted es el doctor Romero. Es todo lo que necesito saber —dijo y cuando estaba por irse, él le dio un golpe a la mesa. Por lo que Vanesa lo miró sorprendida.
—Sabía que ibas a ser así, por eso esta vez tomé un par de recaudos —dijo y le mostró un video que tenía en su teléfono.
Video…
Ella estaba en cuatro patas gateando desde su living hasta el dormitorio en la casa de él.
—¿Ahora qué? —preguntaba ella mirando a la cámara. De manera sensual y atrevida.
—Desnúdate —decía la voz del hombre, pero no se veía él en el video.
Ella comenzaba a quitarse la ropa y poco a poco se iba acercando a la cama en ropa interior, para terminar recostada sobre ella.
… fin del video
El doctor Romero alejó el teléfono celular con una sonrisa victoriosa en su rostro. Sabía que esto la ponía en muchos problemas. Ella, por su parte, estaba pálida como un papel y sus ojos abiertos como dos faroles.
—Esta noche a las veinte horas en mi casa. Si no vienes, voy a publicar este video en Internet para que todo el mundo admire lo divertida que puedes ser —dijo él amenazándola —Ahora sí, retírese señorita González.
Ella salió de su oficina sin entender lo que estaba pasando. Era como si una pared hubiera caído sobre su cabeza.
¿Quién era este tipo? ¿Y qué pretendía de ella?
Autora: Osaku
Todos los hechos y personajes de esta novela pertenecen a la ficción. Cualquier semejanza con la realidad son pura coincidencia.
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Updated 51 Episodes
Comments
Meli_33608✨🙈🇩🇴♌
Mantén esa fé
2024-11-30
0
Dalia Barco
El diablo es 🐖🐷 mijita 🤪😂😂
2024-09-17
0
esterlaveglia
qué pedazo de hdlgp 🤬
2024-07-28
1