—Sila, supongo que esta vez no habrá corset, ¿verdad?.—me miro al espejo.
—Ni un corset le podrá disimular su vientre, señora.—ríe Sila, mientras arregla mi peinado.
—Mi vientre está demasiado grande.—me siento.
Esto me recuerda mi primer matrimonio. Y el desastre que fue nuestro primer día juntos.
"¿Dónde está el principito?
—Eh...mm, mi nombre es Marina, un gusto en saludarle, su majestad.—digo acompañado de una reverencia. Siquiera sé donde está. Solo lo dije para romper el silencio incómodo.
—Eso ya lo sé.—escucho una voz proveniente de un sofá.—¿vas a quedarte parada allí toda la noche?, acércate.—dice cortante."
Sonrío al recordar.
Iba caminando hacia el altar y los recuerdos invaden mi mente.
Se me sale una que otra sonrisa al recordar todo lo que he pasado con Shin.
"SERÁS MUY PRÍNCIPE Y TODO, PERO A MÍ, ME RESPETAS, ¿ENTIENDES?.—en eso abre la puerta y el chico me arrastra hacia dentro.
—¡¿Se puede saber que haces?!.—dice tirándome al suelo."
Aún no entiendo como éste hombre pasó de esto.
"No vuelvas a pedir perdón en mi presencia.—se levanta y camina hacia mí.
Toma mi cara entre sus manos y me obliga a mirarlo a los ojos.
—No seas idiota. Ahora eres mi mujer, no debes ni puedes pedirle perdón a nadie. Y cuando digo nadie es nadie, ni a mí.—dice con sus luceros azules puestos en los míos.—Qué te quede claro, mujer. Ahora, siéntate y comes en la mesa, no en tu habitación."
Era tan arrogante, tan amenazante y tan cruel. Pasó de ser un idiota terco a comportarse super "tierno".
"—Tranquila, cariño. Lo hiciste bien. Gracias por ayudarme.—dice Shin en mi oído.—Ya pasó...—me acaricia la espalda.—Fuiste muy valiente."
"—Eso es una de las cosas que me gustan de ti... Eres decidida. Me encantan las personas decididas."
Parece que realmente cambié a una bestia, una bestia que temía ser lastimada, que era cruel por sus temores.
Cuando llegué al altar, y miré a mis alrededores, se abre paso entre la multitud Shin y unos caballeros.
Cuando Shin pasaba por en frente de los caballeros ellos cruzaban sus espadas, como juramento de caballero.
Y cuando llegó frente a mí, Shin se arrodilla y los caballeros le siguen.
Besa mi mano y toca mi vientre abultado.
—Querida Maranatha, no sabes lo feliz que me hace casarme contigo, me hace inmensamente feliz el ser tuyo y el que tú seas mía. Además, soy bendecido porque tienes en tu vientre a mi hijo, al próximo príncipe o princesa imperial heredera. Gracias por aceptar casarte conmigo y compartir tu vida con este miserable príncipe.
Después se posiciona a mi lado. Eso fue hermoso, precioso que casi lloré de la emoción.
Realmente soy eternamente feliz por elegir a este hombre como mi esposo.
Después de decir nuestros votos matrimoniales cerramos con un beso tierno y lleno de promesas por cumplir.
Años después...
—Aarón, te he dicho muchas veces que no le quites la comida a tu hermana. Shin, ¿podrías contarle la carne a Victoria?.
—Claro, cariño. Hija, espera un poco para comer.
Fue sorpresa esto, es como una de estas cajas sorpresa que pides por AliExpress y salen cosas al azar.
Creo que así son los embarazos en esta época.
.......
Hace cinco años atrás...
—¡Shin, olvídate de volver a tener un hijo conmigo!.—le grito entre las contracciones.—¡Nunca más!. ¡Te juro que no voy a volver a tener un hijo!.
Cuando el doctor recibe a mi bebé sonríe.—Es un varón, un valiente varón.—dice y celebra.
Una sirvienta me lo coloca en el pecho y el doctor se exalta.
—Kima, sostén al heredero imperial. Viene otro bebé.—con Shin nos miramos.
—¿Qué?.—decimos a unísono.
...
Una niña y un niño.
—¿Qué nombres les ponemos?.—le pregunto a Shin.
—Después de verte parir, cariño. Creo que deberías ponerle los nombres tú. Yo no hice nada, no quiero llevarme los honores.
—Bien, entonces... Se llamarán Aarón y Victoria...—miro a mis angelitos en sus cunas.
Aarón por mi hermano mayor de mi vida pasada y Victoria porque mi hermosa madre.
...
Actualmente...
—Es que mientras más los miro, más los amo.—comento sobre mis hijos dormidos.
—¿Y a mí?. ¿Me amas?.—pregunta Shin.
—Claro que sí.—lo beso.—¿No quieres tener otro bebé, Shin?.
—Dijiste que no.—dice mirando mis labios.
—Dije muchas cosas.—le beso y nos vamos a nuestra habitación.
Las cosas se pusieron un tanto intensas. Es más, lo dejo a su imaginación.
Antes de dormirnos, alcancé a escucharlo decir.
"Te amo mucho, mi querida Mara".
Quien iba a pesar que nuestra historia iba a comenzar, conmigo siendo la Suplemente de la princesa.
—Darían, ¿que se siente ser coronado como rey Consorte?.—pregunto sonriendo.
—La verdad, es que se siente muy bien ser coronado junto con la mujer que amo y que es mi esposa, querida reina.—me dice y yo me sonrojo.
—Realmente, no cambias. Siempre diciendo cosas vergonzosas en público.—digo riendo.
—Usted preguntó, Reina Marina.—toma mi mano.—si no quiere oír cosas vergonzosas, no pregunte.—ríe por sus adentros.
^^^~Fin.^^^
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Comments
eljardindeadri
corta pero muy bonita, felicidades escritora
2025-02-01
0
Yailyn Mugica Oña
Hermosa novela
2024-10-09
0
marisol castillo palacios
me fascinó, corta con un desarrollo rápido y un final felizzzzzz
2024-08-05
1