—Los declaro en matrimonio. Puede besar a la novia. —dice el que nos unió en matrimonio.
Shin me mira y se acerca a mí, seguido toca mi cintura y la atrae hacia él.
—Es la presión social. Será corto.—dice levantando el velo.—Relájate.—posa su mano en mi mejilla y acorta la distancia entre ambos.—abre un poquito tus labios, no los aprietes de esa manera... Relájate, hermosa.
Sus palabras me sorprendieron tanto que baje la guardia y en cosa de segundos sentí sus labios contra los míos.
Los gritos y festejos de la gente se hicieron presentes.
Cuando se separó de mí, logré ver una pequeña sonrisa ladeada en el rostro del amargado príncipe.
—Disfruta de la fiesta y recuerda poner límites.—dime mientras de la mano nos vamos a un cuarto.—te puedes quedar aquí o puedes salir a socializar. Ahí tu eliges. Nos vemos.—dice y se marcha.
Vamos, fue la presión social...
¿Y esa sonrisa después, qué?.
—Veo que estás suplantando bien a mi hija.—entra el rey Dominik al cuarto.
—Su majestad...es un placer volver a verlo.—le hago una reverencia.
—Maranatha, ten mucho cuidado. Si alguien te descubre solo di que simplemente mi hija querida hija falleció y que tú eres mi hija bastarda. Así como lo practicamos. Ahí te inventas tu una mentira. Eres muy perspicaz. Me gustas mucho. Y por eso, te tengo una propuesta...—No es la primera vez que este viejo decrépito se pasa conmigo de la raya.
—¿Qué es lo que quiere?.—le digo mirándolo enojada. Él me mira y se acerca a la puerta.
—Así me gustas más, esa mirada...eres una fierecilla, Mara.—dice cerrando la puerta con cerrojo.
—Vuelva a abrir la puerta. Ahora.—me alejo lo más posible de él.
—Maranatha, tranquila. Solo quiero hablar contigo.—habla mientras se acerca y me acorrala en la pared.—mi propuesta, es que...—mira mi escote y con su dedo anular juega con la tela.—Quizás, deberías tener un amante...secreto.
Mira mis labios y después, toma mi cintura.
—Tuve celos cuando se besaron. ¿Ya consumaron o...sigues estando lista para mí?.—pregunta y relame sus labios.
—Déjeme en paz.—le digo furiosa.—me va a soltar o si no gritaré. Vamos, suéltame.—le susurro.
—Maldita perra desgraciada, intenta gritar y digo que mataste a mi hija de camino acá y me chantajeaste para que me mantuviera en silencio.—dice y con su mano sube mi vestido.
—Te dije que me sueltes.—agarro un florero y se lo reviento en la cabeza.
Corro hacia la puerta y los nervios no me dejan abrir el cerrojo.
—Dominik, puedo ser su hija y me anda acosando de esta manera. Lo puedo denunciar por acoso.—le digo mientras él se levanta del suelo.
—Y yo por suplantación de identidad, perra. Creo que la que saldría perdiendo serías tú, Maranatha.
En eso, tocan la puerta.
—Princesa consorte Marina, ¿está bien?. Escuché sonidos extraños.—me habla un guardia.
—Marina, abre la puerta o la tiro abajo.—ahora escucho a Shin.
Miro a Dominik y ahora más relajada, abro la puerta.
Shin irrumpe en la habitación y nos ve intrigado.
—Querida, estás pálida...—toma mi mano.—¿Qué pasó acá?, ¿por qué tu padre tiene sangre y...?
—Entré a hablar con mi hija, se asustó y me aventó un florero. No se preocupe, Príncipe imperial heredero. Son cosas que pasan, ¿verdad?.—me pregunta el hombre.
—Si, Shin. Eso pasó. No te preocupes.—le sonrío.
—Bien. Marina, vamos.—toma mi mano y me lleva al jardín.—¿Qué pasó adentro?.
—Nada, no pasó nada. ¿Por qué crees que pasó algo?.—le pregunto un poco exaltada.—¿Escuchaste algo?.
—Primero, cálmate. Segundo, por tu comportamiento sé que pasó algo. Está bien si no quieres contar. Iré a buscar algo para beber, te traeré algo.—yo por impulso agarro la manga de su camisa.—Tráeme ponche de fresa...
Le digo apretando mis labios, desearía que no me dejara sola, sobre todo ahora que Dominik me tiene en su mira.
—Puedes venir conmigo.—dice frío y me ofrece su brazo.
Cuando terminó la fiesta, entré a la recámara agotada.
Mis pies ya no soportan estos tacones.
Me los quito y llega Shin.—Mujer, ahora que recuerdo. ¿Tú no tenías el cabello rubio?, ¿por qué tienes el cabello rojizo?.
Yo al escucharlo, mi corazón comienza a latir como loco.
—Willer preguntó eso. Le dije que era parte de la ceremonia, siento que tienes muchas cosas que decirme, Marina. Tu comportamiento, tu manera de hablar y actuar, no son dignos de una princesa. ¿Tu padre... él te hizo daño?.—pregunta suspirando.
—No, no me hizo daño. Debe ser el choque cultural... ya sabes, soy de otra cultura. Se me hace difícil adaptarme aquí. Sobre lo de mi cabello, lo teñí. Es una... costumbre de las mujeres de mi país.—miento.
—Bien, te creeré. Cámbiate y duérmete.—dice bostezando y se recuesta dándome la espalda.
Yo me cambio y me acuesto a su lado.
—¿Podré incluso gobernar a mi padre?.—pregunto y aprieto mi puño.
Si llego a ganar la suficiente confianza de Shin, él quizás perdone que suplanté a Marina.
Y me deje gobernar junto a él...quizás entienda mi situación y...
—Incluso gobernarás a tu padre... recuerda que serás Reina Emperatriz Consorte. Serás la mujer más poderosa del imperio.—dice y voltea a verme.—Solo ten paciencia.
—La tendré. Mañana, ¿me puedes mostrar el lugar?. O sea, la capital.—le miro sonriente.
—Ahí veo, si es que no tengo nada importante que hacer, iré contigo. Si estoy ocupado, le diré a un guardia de guía. Ahora duérmete, hoy fue agotador.
—Buenas noches. Descansa...— le digo mientras me acomodo.
Efectivamente, tengo que ganarme la confianza de Shin, así por lo menos podré vivir y no volver a morir...
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Updated 20 Episodes
Comments
Mara Gamez
no se si es que me acostumbré a los prota fríos que siento que ha este le falta frialdad para que después se suelte
2024-03-15
1
Elizabeth Avarsua
Rayos 🥴viejo decrépito que lo maten al
2023-05-07
1
Dilia Contreras
Que viejo tan miserable, ni siquiera respeta la memoria de su hija, qué le hizo el pedimento de protegerla antes de morir aún sabiendo lo mucho que se querían su hija y maranhata.
2023-03-31
1