Capítulo 12

¿Quién abrió las cortinas?. Hay mucha luz. 

Me doy vuelta en la cama y abro los ojos, todo está perfectamente en su lugar. ¿Quién se atrevió a entrar a mi habitación?.

Me visto rápidamente y salgo a desayunar para regañar a mis sirvientes, cuando recuerdo lo de anoche. 

Esa mujer al final si era virgen.

Creí que al ser bastarda, asumí que mentía... saqué mis conclusiones y fui muy rudo demasiado. 

¿Seguirá en esa habitación?, bueno supongo que saldrá cuando se calme. 

Iba bajando las escaleras cuando veo su cabello rojo, ahí está barriendo la sala. 

¿Mis ojos me engañan?, supuse que estaría lloriqueando en su habitación.

Ella es bastante interesante.

—Recuerdo que tengo una esposa, no una criada.—le digo mientras llego a su lado.—Que ropa de baja calidad, eso no es digno para la esposa de un príncipe heredero.

¿Me ignora?, ¿en serio?.

—Usted rasgó mis vestidos anoche. ¿Qué quiere que haga?.—dice sin siquiera mirarme y sigue barriendo.

—Te dije que no me gusta ese tono tuyo.—le hablo golpeado.

—¿Y que quieres? ¿Qué no te conteste nada?.—ella es bastante fiera. Parece un cachorro de león recién comenzando a mostrar sus garras.

—Ve a cambiarte. Hoy nos invitaron a un concierto de ópera.

Me siento un poco mal por lo que le hice anoche.

—No tengo más vestidos.—dice y sigue barriendo.

—Ve a la habitación ahora.—digo demandante.

Ella sube inmediatamente.

Subo detrás de ella y ya estando en la habitación, busco en un cajón ropas.

Eran las ropas de mi madre, lamentablemente ella falleció en un accidente de carruaje.

Lo colocó en un maniquí y se lo muestro.

—¿Te gusta?. Fue usado por la Emperatriz Firuce.

Cuando quito la mirada del vestido y la poso sobre ella, su expresión es de asombro.

—Está muy bonito...—dice y toca la tela.

—Está en perfectas condiciones, úsalo y después de la función te compraré más. Ahora es tuyo.

—Su majestad heredero imperial, agradezco su regalo y honro a su madre, pero, ¿no cree que es mucho para mí?, digo solo soy una doncella...

—Eres hija del rey Dominik, eso te hace princesa. Eres tan princesa como Marina.

—Mi madre era una criada y murió en el parto.—dice.—Cuando nací ni siquiera tenía un nombre. No estoy en los papeles de la familia real. Soy una hija bastarda.

Y yo un hijo bastardo.

—¿Y? Tienes sangre de ese anciano. Tu sangre pertenece a la realeza. Ahora, ponte ese vestido y no discutas.

Digo con culpa al recordar lo de anoche. No debí tratarla así.

Ella comienza a quitarse el vestido y veo las cicatrices que tiene por todo su cuerpo... cicatrices que anoche no vi porque me cegó la ira.

Me enoja el engaño, pero tampoco tenía el derecho de violarla... porque la violé, esa es la palabra correcta.

—Marin...¿Cómo te llamas?.—pregunto suspirando.

—Maranatha.—dice cortante.

—Bien. Maranatha sobre anoche...

—Me sorprendió que no me asesinaras. Supongo que una por la otra.—habla y sonríe.

—No debí... Estaba furioso. Sé que no es excusa.—trato de "disculparme", nunca en mi vida me he disculpado por algo.

—¿El grandioso Shin Rowther disculpándose?. No lo puedo creer.—dice con sarcasmo.—Solo, no lo vuelvas a hacer. Por favor, no lo hagas. Es doloroso.

Cualquier otra mujer no estaría tan tranquila como yo, pero antes de decirle la verdad, pensé en todas las posibilidades y no me sorprendió.

—Estoy enojado, pero como Marina falleció, deberías ser mi esposa con tu nombre real. No abran sentencias. Diré la verdad que me dijiste, y diré también que por miedo de que no se llevara el acuerdo entre ambas naciones tuviste que mentir.

—¿Realmente vas a hacer esto por una persona que te mintió?.

—Claro, ya me casé contigo. Quieras o no, somos un matrimonio ante las estrellas, el cielo, el sol y la luna.

—Eso suena bonito...

Tan bonito que duele un poco después de lo de anoche.

...

Ahora estamos en el concierto de ópera, ya está por comenzar.

Aún Shin no dice nada sobre mi identidad a los demás, pero va a hacer todo un revuelo cuando se enteren.

Una mujer entra al escenario y se dispone a cantar.

Esperaba escuchar ópera, pero comenzó una especie de narración con música de fondo.

—"Hace mucho tiempo había un hombre que se enamoró perdidamente de la princesa heredera de la nación, y aunque ella ya estaba casada.—veo que nadie se esperaba algo así y comienzan a murmurar.—Tuvieron un romance igual.—La historia llama la atención de todos y prestan atención a lo que dice la mujer.—

La princesa imperial heredera, tuvo un hijo de este hombre, pero como no era de sangre real, la obligaron a abandonarlo. Nuestra princesa tuvo que fingir ser feliz con su esposo y tuvo dos hijas más.—las personas de allí, comienzan a murmurar más fuerte y logro escuchar algo sobre la Emperatriz Firuce.— Se rumorea que pronto el hijo ilegítimo junto a su padre manipularon todo para que el Emperador le diera título a su hijo e hiciera ver que aquel niño siempre existió en la familia real imperial.

Cuando cumplió la mayoría de edad, mandó a asesinar a la familia imperial haciéndolo pasar por accidente. Y así es como quedó como el único heredero de nuestra nación.

Está es la gran historia del apuesto Shin Rowther, el príncipe imperial heredero corrupto."

Miro a Shin y tiene una mirada apagada, después miro a la mujer y cuando esta termina de contar aquella historia, bebe un brebaje y cae al escenario.

La gente nos señala y Shin sale del salón furioso.

Le sigo y cuando por fin lo voy a alcanzar, de reojo, logro ver una silueta exactamente igual a Marina.

Volteo rápidamente en dirección hacia donde la vi y ya no está.

¿Acaso acabo de alucinar?.

No le tomé importancia y voy donde Shin.

Llegamos al palacio y se acuesta en la cama sin mirarme ni pronunciar palabra.

—¿Estás bien?.—pregunto acariciando su cabello.

—Vete. Maranatha, no quiero verte ahora. Quiero... estar solo.

—Escucha, no sé cuál es tu historia... pero, quiero que sepas que, sea cual sea, yo no te voy a juzgar. Si esa historia que escuché es verdad... Yo...

—Vete. Maranatha, no quiero tu lástima.

—No es lástima, solo quiero ayudar. Shin, quiero...

Él se levanta y me mira enojado.

—¿Quieres restregarme que soy un bastardo que se ganó el título de príncipe heredero siendo jodidamente corrupto?. ¿Qué soy un maldito monstruo que mató a su familia?. ¿Crees ese rumor?.—dice furioso.

—No, siendo sincera no lo creo. Si fueras tan malo, no me hubieras dejado vivir. Escucha, hablo por mí. Conmigo no has sido tan malo. No creo que hayas asesinado a tu familia, siento que...no eres capaz de hacerlo. Eso es lo que creo, Shin.

Si fueras un monstruo, no me hubieras defendido de esos hombres que casi nos asesinan. Te preocupaste por mí, me pusiste antes que tu propia vida. Estoy agradecida por ello. Esa es mi respuesta. Shin, no creo en esos rumores.

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