Capítulo 13

—Lo que más odio, es que me tengan lástima y es peor que sea de parte de una mujer. Además, menos de alguien como tú, de una mujer que no es nada para mí.—habla con rabia.

—No te tengo lástima, pero si eso quieres creer... Allá tú. Piensa lo que quieras.—Cuando voy a salir de la habitación, él me toma del brazo.

—Maranatha... esos rumores no son ciertos. Créeme, por favor. Sé que no tengo pruebas, pero...

—Te creo. No me expliques nada. No soy quien tampoco.—le sonrío triste.

Es cierto, no soy nada para él.

—Discúlpame, no quería decir que no eres nadie. Eres mi esposa y si eres alguien. Hablé con impotencia, me disculpo.

—No, tienes razón. No soy nada para ti.

—No digas eso, yo... tú...me das tranquilidad y me cautivas con tus encantos. Así que, no eres nada. Discúlpame por decir eso.

—No te preocupes. Shin debes tratar de no dañar a los demás solo porque tu te sientes herido.

—No lo haré más. Maranatha, perdóname.—se acerca y posa su frente sobre la mía.—No sabes cuanto deseo ser...nada. Iré a ver mi abuelo para hablar sobre lo de Marina.

.......

Mientras estaba caminando por los pasillos, un sirviente se acerca a mí.

—Señora Maranatha, tiene que ir urgente al ala este del castillo. Surgió algo. Vamos.—el sirviente camina rápidamente.

Ahora me llaman por mi nombre. Eso quiere decir que el Emperador ya lo sabe.

—Espera.—me detengo en seco.—Soy la administradora de la limpieza y encargada de la contratación de personal. Nunca te había visto por acá. ¿Quién eres?.

—No le haré daño si no se resiste. Señora, soy el sirviente personal del Emperador, no me conoce. Le pido que se apresure, surgió algo muy urgente.

Insegura le sigo y entro a un auditorio.

Saludo al Emperador y a Shin. Miro a mi alrededor y veo a los padres de Marina.

Tengo un mal presentimiento.

Cuando volteo, para saludarlos... detrás de la figura de ambos, veo a una mujer con un velo que cubre su rostro.

La mujer da unos pasos adelante y se descubre el rostro.

—Marina...—digo sorprendida. ¿Cómo es qué...?, imposible.

—Maranatha, ¿cómo estás?. Muchas gracias por excusarme con el príncipe imperial heredero Shin. Ya les expliqué a todos la situación.

Miro a Shin y se ve decepcionado.

—Marina, ¿qué les dijiste?.

—¿Y el respeto que me debes como tu princesa?.—dice ella y camina hacia mí.—Es cierto...—me mira y me da una bofetada.—Esto es por ser insolente.—me da otra.—Y eso es por tratar de quedarte con mi lugar.

—¿De qué hablas...?—la miro herida.—¿Qué maldita versión les contaste?.

—¿Qué versión?. Maranatha les dije la verdad. Les dije que mi padre te envió para que me excusaras porque yo enfermé, y para que no se anulara el trato, mandamos el vestido como prueba de que si me casaría.

—Eso es mentira. Yo... Yo vi cuando diste tu último suspiro. Marina, tú habías fallecido. ¿Quién eres, impostora?.

—¿Impostora?, impostora tú. Tú eres quien fingió ser yo. Mentiste a toda una nación, Maranatha.

—Maldita perra, ¿Quién mierda eres?. Tú no eres mi princesa Marina, desgraciada. Y no me pidas respeto, mujer. Yo no le debo respeto a una desconocida.—miro al Rey Dominik.—Usted tiene que ver con esto, ¿verdad?. Usted planeó todo. ¿Hasta que punto desea llegar para lograr acostarse conmigo?, ¿con su hija bastarda?.

—Maranatha, basta. Cállate.—dice Shin.

—Es que tú no lo entiendes, el día de la boda trató de violarme. Y todos estos años me ha toqueteado. Él está celoso de ti, Shin. ¿Cómo no lo notas? Esto es una farsa.

—¡Qué te calles!.—alza la voz.—ya escuché tu versión antes, deja escuchar la versión de la princesa Marina.

Me callo y las ganas de llorar se hacen presentes.

Ellos me tendieron una trampa, si de verdad es Marina... Ella me traicionó de la forma más asquerosa posible.

No, yo tengo de testigo a Darían. Él estuvo en el funeral.

Marina dejó de contar su versión, pero no la escuché para nada. Estaba sumergida en mis pensamientos.

Cuando escucho al Emperador hablar.

—Bueno, según lo escuchado. Debo decir que Maranatha es culpable. Hablamos con mi nieto y le daremos una sentencia. Shin, por favor.

—Maranatha, por el delito de perjurio, por el delito de usurpación de identidad y el delito de engaño a una autoridad, serás desterrada de esta nación. No podrás pisar nunca más estas tierras. Aparte, te irás al calabozo. El rey Dominik se encargará de mantenerte en un calabozo de su país por tres años.

—¿No harán una investigación?.—pregunta Marina mirándome extrañamente preocupada.

Shin me mira y le susurra algo al anciano.

—Si, abriremos una investigación. Y mientras eso pasa mantendremos en nuestros calabozos a la señorita Maranatha.

Bueno, al menos no voy a estar con ese viejo decrépito.

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Comments

Anna Luna

Anna Luna

que buenos giros de historia mujer je je je😊👍😎👏👏

2023-04-29

1

Rurcel Lacourt

Rurcel Lacourt

wow esto si que es un verdadero revés. que pasar lo pobre ahora. 😭

2022-12-30

1

Soledad Rodas

Soledad Rodas

naaa cualquiera

2022-10-22

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