Capítulo 19

Gracias a mi declaración, a Maranatha la declararon inocente.

No sé que harán con mi padre, pero, mi madre volvió a nuestro palacio. Y yo me quedé porque están discutiendo mi condena.

Estoy más tranquila, solo me prohibieron salir del palacio hasta que se discuta que hacer conmigo.

—Por fin te encuentro, Mar.—dice Darían con una sonrisa.—Ven.

Me lleva a un lugar del jardín del palacio apartado.

—Te dije que después del juicio tenía que decirte algo. Escúchame, yo me voy a ir de este país. Voy a regresar a nuestro país.—dice y yo me desilusiono por completo.—No aún, quiero saber tu sentencia, es que, me gustaría llevarte conmigo. Como te lo explico, me gustaría darme una oportunidad contigo, Mar. Me di cuenta que, eres encantadora. Y que deseo protegerte por mucho tiempo más. ¿Quieres venir conmigo? Y, ¿quieres ser mi novia?.

—Darían...—digo seria y después sonrío.—Claro que si.—me abalanzo sobre él en un abrazo.

—¿Puedo besarte, Marina?.—me pregunta. Y yo asiento.

Nos besamos y por mi mejilla cae una lágrima de felicidad.

Por fin, me siento libre.

Después del juicio, fuimos a nuestra recámara de antes.

—¿Y?, ¿lo pensaste?.—pregunta Shin sirviéndome agua.

—Shin, pero, ya estamos casados.—digo y rio.

—No, yo estoy casado con una tal Marina. No con Maranatha. Quiero volver a casarme, pero con Maranatha. Contigo quiero casarme.—dice y me da la mano.—¿Si o no?.

—Mmm...déjame pensarlo.—me mira y trato de mostrar cara de duda.—Mmm...no lo sé.

—Mira, es la primera vez que voy a hacer esto.—dice y se arrodilla a mis pies.—Por favor, cásate conmigo. Te lo ruego, Mara.

—Está bien, me voy a casar contigo.—le digo.—Pero, solo porque me lo pides de rodillas.

Él se levanta y se avienta sobre mí.

—Gracias.—me besa.—muchas gracias por aceptar.—me vuelve a besar.

Después se sienta al lado mío y me mira.

—¿Qué tenías que decirme, cariño?.

Yo me siento y le miro.

—Escucha, no sé como te lo tomarás. Yo no te lo quería decir hasta estar segura de que era verdad. Y de verdad, discúlpame si es que no es lo que quieres.—me paro enfrente de él.

—Vamos, dilo. Ve al grano.—dice mirándome con comprensión.

Tomo sus manos y las llevo a mi vientre.

Respiro profundamente y dejo caer lo que pasa.

—Estoy embarazada. Estoy esperando un hijo tuyo.

Shin mira mi vientre, lo toca y después lo besa.

—Yo...voy a hacer papá.—sonríe.—Esto es la mejor noticia que me han dado.

Se levanta y me abraza.—Gracias, Cariño.—me besa.—Esto lo tiene que saber toda la nación.

Dice y sale de la habitación.

Yo sonrío porque lo hizo feliz.

Unos días después, anunció nuestro matrimonio y mi embarazo.

El pueblo literalmente hizo fiesta, pero aún se preguntan la historia de cómo yo, una doncella llegaré a ser Emperatriz Consorte.

.........

...Tiempo después....

Definitivamente, esto del embarazo es agotador.

Camino hasta la cocina, están todos durmiendo, bueno a excepción de los guardias.

Me dio un antojo de algo salado.

Busco en la despensa y hay un plato que quedó de la cena.

Lo saco y voy a comer, cuando escucho un estruendo en la puerta de la cocina.

Me acerco a ver y es Dominik.

¿Qué hace él aquí?. Él se supone que está encerrado.

Me mira de pies a cabeza, y veo en su cara la frustración y furia.

—Tú, maldita zorra.—se acerca y me acorrala en una esquina de la cocina.

—¿Qué haces, aquí?.—le empujo pero él me inmoviliza.—Suéltame o grito, desgraciado.—forcejeo.

—Debo admitir que embarazada te ves aún más sexy, Maranatha.—habla y pasa su lengua por mi mejilla.—Joder, me calientas tanto.

—Eres un enfermo.—le escupo la cara y trato de zafarme.

Él me da una bofetada haciendo que me caiga.

Yo trato de levantarme pero por el peso de mi bebé, me es casi imposible.

Dominik se abalanza sobre mí y sobre la misma se baja los pantalones.

Me tira del cabello.—Por las buenas o por las malas, serás mía.

Antes de que trate de entrar en mí, veo un cuchillo, le golpeo su zona íntima y le amenazo con el arma blanca.

—Aléjate, malnacido. No vuelvas a acercarte a mí.

El hombre comienza a forcejear para que suelte el cuchillo y cuando se acerca por una última vez, este se resbala y el objeto lo apuñala en el abdomen.

Apenas ocurre esto, junto con mi grito, se escucha una especie de trompeta afuera.

Lo quito de encima y como puedo me voy a un rincón, después miro a Dominik desangrarse.

—Fue un accidente, no quería apuñalarte de verdad.—lloro y limpio mis manos en el pijama.—Fue tu culpa, tú me atacaste.

—Eres una maldita mal nacida, igual a tu madre.—dice entre jadeos.

En eso, entra Shin a la cocina derribando la puerta.

Vi a Maranatha con sangre llorando en el suelo y me enfurecí.

Me acerco a ella.—¿Estás bien?. Me enteré que ese asqueroso se fugó. ¿Estuvo aquí?.

Ella comenzó a llorar más fuerte.—Shin, fue un accidente.—repetía una y otra vez.—Yo no quería.

—¿Qué pasó?, ¿pasó algo con el bebé?.—pregunto preocupado.

Ella niega con la cabeza y temblando apunta a una esquina.

Y ahí lo vi, vi a Dominik desangrándose y prácticamente agonizando.

—...—me acerco y tomo su pulso. Es muy débil, ya no podremos salvarlo.—Como monarca eras excelente, pero como persona, eres peor que un demonio.—miro sus pantalones que están abajo, cierro los ojos furioso y roto el cuchillo en su interior. Al hacer esto gime de dolor y deja de respirar. Para finalizar, saco el objetivo.—Yo lo asesiné, tú no tienes nada que ver.—Le digo a Maranatha y la abrazo.

Después llegan los guardias y de inmediato entienden la situación, por lo que por suerte ninguno de nosotros tuvo cargos por asesinato.

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Comments

Angela Cortes

Angela Cortes

uf ya no tendrá que preocuparse de fu al infierno el hijo de p**a

2022-12-21

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