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Ya No Te Espero

Ya No Te Espero

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido / Reencuentro / Amor de la infancia
Popularitas:4.9k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

EL MEJOR AMIGO DE MI HERMANO Si el cliché Ella lo amó toda su vida. Él tardó tres años en notar su ausencia. Desde niña, estuvo enamorada del mejor amigo de su hermano. Él siempre formó parte de su vida: conocía a su familia, tenía un lugar en su casa y sabía perfectamente que ella suspiraba por él. Y cuando le prometió que recibiría el mejor regalo de su vida al cumplir dieciocho años, ella creyó que, por fin, sus sentimientos serían correspondidos. Pero aquella noche, durante su propia fiesta de cumpleaños, descubrió que había esperado por el hombre equivocado. Él estaba con otra chica. Una chica que la había humillado durante años y que se aseguró de que ella los encontrara juntos. Esa noche, la niña que soñaba con ser elegida por él se marchó con el corazón destrozado. Tres años después, regresó. Ya no era la adolescente que se sonrojaba cada vez que él la miraba. Ahora era una joven atrevida, segura de sí misma y dispuesta a disfrutar de todo aquello a lo que había renunciado por amor. Seguía siendo dulce, pero había aprendido a no esperar nada de quien nunca supo valorarla. Para ella, él era parte del pasado. Para él, ella seguía siendo la hermanita de su mejor amigo… hasta que comenzó a notar las miradas que otros hombres le dedicaban, las sonrisas que ya no eran para él y la facilidad con la que ella podía marcharse sin siquiera despedirse. Y entonces apareció el problema. El mejor amigo de su hermano estaba empezando a desear a la única mujer que jamás había pensado que podría perder. Pero ¿qué sucede cuando el hombre que te rompió el corazón finalmente quiere conquistarte… y tú ya no estás segura de querer entregárselo otra vez?

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Solo un invitado

—Isa —la llamé.

Ella se giró.

Sus ojos se encontraron con los míos y me dedicó una sonrisa amable.

—Hola, Nicolás. ¿Cómo estás?

¿Cómo estaba?

No sabía por qué aquella pregunta tan sencilla me resultó incómoda.

—Bien. ¿Y tú?

—Muy bien, gracias.

Después volvió a mirar a su prima.

Y continuó la conversación.

Me quedé observándola durante un segundo, esperando que añadiera algo más. Que me preguntara por el trabajo, por Mateo o por cualquier cosa que nos permitiera hablar como antes.

Pero no lo hizo.

—¿Quieres beber algo? —preguntó Mateo a mi lado.

—Sí. Lo que haya.

Me condujo hasta la mesa de las bebidas mientras yo intentaba convencerme de que no había ocurrido nada extraño.

Isabella estaba siendo educada.

Eso era todo.

No tenía por qué tratarme como antes.

Aun así, no me gustó.

Isabella

La cena fue un caos maravilloso.

Mi tío Roberto discutió con mi padre sobre fútbol, mi abuela insistió en que estaba demasiado delgada y Mateo se dedicó a robar comida de los platos ajenos.

Nicolás estaba sentado frente a mí, entre Bruno y uno de mis primos.

Lo escuché reírse varias veces.

Seguía siendo el mismo Nicolás de siempre: encantador, seguro de sí mismo y capaz de ganarse la atención de una mesa entera con una historia absurda.

En otro tiempo, yo habría pasado toda la cena pendiente de él.

Habría celebrado cada broma, buscado su mirada y sentido mariposas si me hubiera dirigido una sonrisa especial.

Ahora estaba demasiado ocupada discutiendo con mi prima sobre un profesor insoportable.

—Te juro que, si vuelve a decir que mis diseños carecen de personalidad, voy a dibujarle una casa sin puertas —declaré.

Bruno, que estaba sentado cerca, soltó una carcajada.

—Eso sería bastante preocupante para un profesor de diseño.

—Que se preocupe. Así quizá aprende a dar críticas constructivas.

—Me caes bien, Isabella.

Le sonreí.

—Tú también me caes bien, Bruno.

Desde el otro extremo de la mesa, Nicolás levantó la mirada.

No supe qué le llamó la atención de nuestra conversación, pero lo vi observarnos durante unos segundos antes de volver a su plato.

No le di importancia.

Después de cenar, algunos invitados se trasladaron al jardín mientras otros se quedaron ayudando a recoger.

Yo estaba llevando una bandeja a la cocina cuando escuché pasos detrás de mí.

—¿Necesitas ayuda?

Me giré.

Nicolás estaba en la puerta.

—Puedo con esto.

—No he dicho que no puedas.

Se acercó y tomó la mitad de los platos antes de que pudiera protestar.

Caminamos hasta la cocina en silencio.

Era extraño estar a solas con él después de tanto tiempo.

No porque tuviera miedo de lo que pudiera decirme, sino porque ya no sabía qué clase de conversación debíamos tener.

—Te ves diferente —comentó finalmente.

Dejé los cubiertos junto al fregadero.

—Han pasado tres años.

—Lo sé.

Me apoyé contra la encimera.

—¿Entonces por qué te sorprende?

Nicolás soltó una pequeña risa.

—Sigues teniendo esa manera de responder.

—¿Qué manera?

—Como si siempre tuvieras preparada una respuesta para dejarme sin palabras.

Sonreí.

—Quizá antes no te dabas cuenta porque yo hablaba menos.

Él me observó con atención.

—Puede ser.

Por un momento, ninguno dijo nada.

Después Nicolás se metió las manos en los bolsillos.

—Me alegra que estés de vuelta, Isa.

Lo miré.

Había algo sincero en su voz, y no tenía ninguna necesidad de fingir que aquellas palabras me molestaban.

—Gracias. Yo también estoy contenta de estar aquí.

Esperó.

Yo también.

Pero no había nada más que decir.

Finalmente, tomé la bandeja vacía y pasé a su lado.

—Tengo que volver con los demás. Mi prima está intentando convencer a mi madre de que necesita una segunda porción de postre.

Nicolás se rio.

—Eso suena a una emergencia familiar.

—Lo es. Que tengas una buena noche.

Y salí de la cocina.

No me detuve a pensar si había sido demasiado fría.

No me pregunté si él se había sentido rechazado.

Simplemente regresé al jardín, donde mi hermano me esperaba con una sonrisa.

—¿Todo bien?

—Perfectamente.

Mateo me estudió unos segundos.

Después me revolvió el cabello.

—Me alegra.

Nicolás

No entendía qué acababa de pasar.

Había imaginado que hablar con Isabella sería fácil. Que bastaría con bromear un poco, preguntarle por la universidad y recuperar lentamente la confianza que habíamos perdido.

Pero ella no parecía interesada en recuperar nada.

No me había tratado mal.

Ni siquiera había sido desagradable.

Y, sin embargo, me había dejado con la sensación de que nuestra conversación había terminado antes de comenzar.

Desde el jardín, la vi reírse mientras Mateo intentaba quitarle una servilleta de la cabeza.

Ella se la arrebató y lo empujó entre carcajadas.

Después Bruno se acercó para mostrarle algo en su teléfono, y los dos comenzaron a discutir sobre una fotografía.

Isabella estaba cómoda.

Feliz.

No necesitaba buscarme con la mirada para sentirse acompañada.

Bruno se inclinó para decirle algo al oído y ella soltó una carcajada tan espontánea que varios invitados se giraron hacia ellos.

Sentí una molestia inexplicable.

No tenía ningún motivo para sentirla.

Bruno era mi amigo. Isabella era la hermana de Mateo. Y yo no tenía derecho a opinar sobre con quién hablaba ella, cuánto se reía ni a quién le prestaba atención.

Lo sabía perfectamente.

Aun así, me descubrí observándolos más de lo necesario.

—¿Te ocurre algo? —preguntó Mateo, apareciendo a mi lado.

Aparté la mirada.

—No. ¿Por qué?

—Porque llevas un rato mirando a mi hermana.

Tomé un sorbo de mi bebida.

—Solo estoy viendo cómo ha cambiado.

Mateo siguió mi mirada hasta Isabella.

—Sí. Ha cambiado mucho.

Había orgullo en su voz.

Y algo más.

Algo que me recordó que, mientras yo había continuado con mi vida como si aquella noche no tuviera consecuencias, ellos habían aprendido a vivir sin mí.

—¿Crees que algún día volveremos a ser como antes? —pregunté.

Mateo tardó en responder.

—No lo sé, Nicolás.

Su sinceridad me dolió más de lo que esperaba.

—Pero si quieres que las cosas mejoren, tendrás que aceptar que no puedes decidir cuándo ni cómo va a suceder.

Después se alejó para reunirse con los demás.

Yo me quedé mirando el jardín.

Isabella acababa de aceptar otra porción de postre de su abuela. Tenía una pequeña mancha de chocolate en la comisura de los labios y estaba discutiendo con Mateo sobre quién debía lavar los platos.

Era una escena completamente normal.

Una escena que había presenciado cientos de veces.

Pero ahora había algo diferente.

Ella seguía siendo la chica que conocía.

Solo que ya no parecía necesitarme.

Y por primera vez desde su regreso, me pregunté si realmente había esperado que todo siguiera igual.

Como si tres años fueran suficientes para borrar una herida.

Como si bastara con aparecer en su casa, sonreírle y decirle que me alegraba verla.

Me pasé una mano por el cabello y solté un suspiro.

Aquella noche había venido pensando que quizá podría recuperar un poco de lo que perdí.

Pero mientras Isabella reía con su familia, comprendí que ni siquiera sabía por dónde empezar.

Y lo peor era que, por primera vez, no estaba seguro de querer seguir siendo solamente el amigo de su hermano.

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Miriam Colín
Espero que pronto se armé de valor y le pida perdón a Isabella, para que los dos puedan cerrar ese capítulo y sigan adelante con sus vidas sin ninguna cuenta pendiente.
Miriam Colín
Por fin te diste cuenta de lo que perdiste Nicolás y eso era un amor sincero.
Miriam Colín
Hay Nicoĺás pensaste que Isabella siempre iba a estar enamorada de ti y que no importa lo que hicieras ella siempre iba a estar ahí.
Paola Gonzalez
ME ENCANTA!!💙💙
Miriam Colín
Amo a Gabriel , es un gran chico y ama a Isabella sinceramento y no le pidé que deje de ser ella para que alguien la amé.
Miriam Colín
Nicolás por fin se dio cuenta de que Isabella ya lo superó y que ya no tiene ninguna oportunidad.
Miriam Colín
Así es Isa solo mira pa' delante y daté una oportunidad de ser feliz y amar a alguien que te eligé.
Miriam Colín
A mi me gustaría que se de una oportunidad con Gabriel y Nicolás se quedé chiflando en la loma.
Miriam Colín
Lastima Margarito porque Isa va concentrar su tiempo y amor en Gabriel.
Nerida Navas
Es muy interesante la historia, agradecida por ser una de las personas interesadas en este proyecto... aunque no me percaté que, es una novela en proceso... espero no olvidarme pues, tengo esa peculiaridad... já já já já...y, que la concluyan rápido 🙏💐🌹... felicitaciones de antemano, parece una excelente historia 🙏💐🌹
Miriam Colín
Nicolás ahora sabes lo que significa ser ignorado y pudrete maldito cucaracho.
Miriam Colín
Nicolás ahora te toca a ti ser el que esté detrás de ella como un perro faldero.
Miriam Colín
Ahora será Nicolas quién sentira lo que es que alguien te ignoré, sufre maldito cucaracho imbécil.
Miriam Colín
Es un maldito desgraciado, humillarla de esa manera en su casa y lo peor faltarle el respeto a la familia que lo recibio como un hijo.Es una basura de hombre😡.
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