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Entre Susurros

Entre Susurros

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Romance / Edad media / Completas
Popularitas:7k
Nilai: 5
nombre de autor: Lelixi

Víctima de la traición y de los falsos rumores orquestados por quien creía su hermano de crianza, Melody muere trágicamente en la helada solitud de la corte imperial. Convertida en un espectro atado a la tierra antes de que la magia del tiempo le otorgue una segunda oportunidad, presenciará la macabra verdad tras las sonrisas de la aristocracia y jurará reescribir su destino.

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Capítulo 10: El despertar y la grieta del tiempo

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​Un espasmo violento y desgarrador le atravesó el pecho.

​Melody abrió los ojos de golpe, tomando una bocanada de aire helado que le quemó la garganta como si hubiera tragado cristal molido. Su corazón, latía a un ritmo desbocado, golpeando sus costillas con una fuerza salvaje y dolorosa. Instintivamente, sus manos enguantadas se llevaron de inmediato a la parte posterior del cuello, buscando la herida mortal, la piedra de mármol congelada y el charco de sangre tibia que recordaba haber visto fluir de su propio cuerpo inerte.

​Sin embargo, no había sangre. No había piedra fría. No había dolor paralizante en la columna vertebral.

​Melody se incorporó en la cama de un salto, respirando agitadamente mientras sus ojos azules recorrían con absoluto pavor el entorno que la rodeaba. Se encontraba en su propia habitación del palacio ducal de Westfall. La cálida luz del sol naciente se filtraba a través de las cortinas de seda dorada, proyectando encajes de sombra sobre el suelo de madera pulida. El aroma dulce a lavanda seca y jazmín impregnaba el aire, borrando por completo el pestilente olor a hielo, sangre y desprecio que había marcado sus últimos instantes de vida.

​—No... esto no puede ser... —murmuró con la voz rota y temblorosa, mirando detenidamente sus manos. Sus dedos estaban intactos, pálidos y suaves, sin un solo rasguño o hematoma.

​Se deslizó fuera de la cama con torpeza y corrió descalza hacia el gran espejo de tocador con marco de plata tallada. Al contemplar su reflejo, ahogó un grito con ambas manos. La mujer demacrada, destruida por la vergüenza social y con los ojos apagados por el sufrimiento de los meses de aislamiento ya no estaba allí. El espejo le devolvía la imagen de una joven de dieciocho años con un cutis radiante, mejillas sonrosadas por el calor del sueño y una melena rubia que caía como hilos de oro sobre sus hombros.

​—¿Milady? ¿Ocurre algo malo?

​La puerta de la cámara se abrió suavemente y Sophie, su doncella personal de toda la vida, entró sosteniendo una bandeja de plata con té de manzanilla y paños limpios. Al ver a Melody de pie en medio de la habitación, pálida y temblando como una hoja al viento, la criada apresuró el paso y dejó la bandeja sobre la mesa auxiliar con evidente preocupación.

​—¡Señorita Melody! Por los cielos, está descalza sobre el suelo frío. ¿Tuvo otra pesadilla? Deje que la ayude a volver a la cama.

​Melody no respondió de inmediato. Se acercó a Sophie a pasos lentos, como si temiera que la mujer fuera una mera ilusión fantasmagórica. Extendió la mano y le tocó el hombro con la yema de los dedos. El calor humano de Sophie era real. La tela de su uniforme era tangible.

​—Sophie... —susurró Melody, sintiendo que un nudo de lágrimas se le formaba en la garganta—. ¿Qué... qué día es hoy? ¿En qué mes estamos?

​Sophie arrugó la frente, mirando a su señora con una mezcla de desconcierto y ternura maternal.

​—¿Qué día es hoy? Pues es martes, milady. El catorce de mayo. ¿Acaso lo ha olvidado? Faltan exactamente siete días para la gran Gala de Primavera que ofrecerá Su Majestad en el Palacio Imperial.

​Catorce de mayo.

Siete días antes de la Gala de Primavera.

Siete días antes de que Felipe de Rosewood anunciara públicamente su compromiso con Julieta de Valois frente a toda la nobleza de Valoria.

​Un escalofrío helado recorrió la espalda de Melody, pero esta vez no era el frío de la muerte, sino el choque abrasador de una revelación divina. La magia ancestral del tiempo, o quizás la misericordia de los cielos tras presenciar su trágico y cruel final, le había otorgado una segunda oportunidad. No había sido un sueño. Ella había vivido cada segundo de esa pesadilla: la falsa calidez de Felipe, la trampa en la fiesta de té de la baronesa, las acusaciones falsas de Julieta, el abandono de sus padres, la humillación en la Gala de Invierno y, finalmente, su muerte solitaria sobre los peldaños helados de la terraza imperial mientras escuchaba la risa narcisista del hombre a quien consideró un hermano.

​«Creyó que mi muerte se convertiría en el trofeo supremo de su vanidad...», pensó Melody, apretando las manos en puños con tal fuerza que sus uñas se clavaron en sus palmas. Sus ojos, antes llenos de una fe ciega e inocente en la bondad del mundo, se tornaron fríos, afilados y calculadores como el acero templado. «Creyó que usaría mi memoria para elevarse como el galán trágico del imperio... No esta vez, Felipe. Esta vez no seré la víctima de tu teatro macabro.»

​—Señorita, ¿se siente bien? Está muy pálida —preguntó Sophie, tomándole la mano con inquietud—. Si se siente indispuesta, puedo llamar al médico de la familia o avisar al joven conde de Rosewood. Felipe mencionó ayer que vendría temprano a acompañarla durante el té de la mañana...

​—¡No! —la interrumpió Melody con un tono de voz tan firme, seco y categórico que la doncella dio un paso atrás, sorprendida por la inédita severidad en el rostro de la joven duquesa.

​Melody respiró hondo, recuperando la compostura de inmediato y dibujando una postura impecable, erguida y majestuosa.

​—No llames al médico, Sophie. Estoy perfectamente bien. Mejor que nunca, en realidad —dijo Melody con una calma sepulcral que ocultaba el fuego de su determinación—. Y respecto a Lord Felipe... escúchame con absoluta atención, porque de esto depende tu trabajo y tu lealtad hacia esta casa.

​—Dígame, milady. La escucho.

​—A partir de este preciso instante, no estoy disponible para recibir al conde de Rosewood. Bajo ninguna circunstancia.

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Mary Salazar
wow que horror como tan ciega
Anni Arias
me gustaría saber si vas a seguir publicando porque si es así me gustaría seguirte ya que me gustan mucho tus historias
Lelixi: Muchas gracias por el apoyo, me alegra que te gusten mi historias, tengo varias ideas que estoy desarrollando y mi idea es seguir publicando 🥰
total 1 replies
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