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A Tu Merced

A Tu Merced

Status: Terminada
Genre:Diferencia de edad / Amor a primera vista / Casada con el millonario / Matrimonio contratado / Completas
Popularitas:24.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Fer.

Lía Aristizábal, una fotógrafa colombiana que llegó a España con el sueño de construir una nueva vida, decide convertirse en madre soltera mediante inseminación artificial después de alcanzar la estabilidad que tanto buscó. Sin embargo, todo cambia cuando descubre que los bebés que espera pertenecen al hombre más egocéntrico e insoportable que ha conocido.

Harold Veneti, dueño del imperio constructor más grande del mundo, siempre soñó con ser padre, pero jamás encontró a la mujer indicada. Lo que nunca imaginó fue que, por un error de la clínica de fertilidad, su esperma terminaría siendo utilizado para inseminar a una latina decidida a criar sola a sus hijos.

Obligados por el destino a compartir mucho más que unos bebés, Lía y Harold deberán aprender a convivir entre discusiones, diferencias y una atracción imposible de ignorar.
¿Podrá el amor surgir entre dos personas tan distintas… o sus personalidades chocarán demasiado como para estar juntos?

NovelToon tiene autorización de Fer. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Parte 10

Harold

Cuando entramos a la notaría, sentí una extraña mezcla de emociones: emoción, nervios, felicidad, y algo más profundo que no podía identificar del todo. Todo estaba a punto de cambiar. Miré a Lía caminando a mi lado, tan hermosa, tan simple y a la vez tan compleja. Esa mujer era todo lo que siempre había soñado, todo lo que había buscado en mi vida. Y ahora, aquí estaba, a punto de ser mi esposa. El latido de mi corazón retumbaba en mis oídos mientras intentaba mantener la compostura.

El ambiente en la notaría era formal, casi frío, pero el simple hecho de estar a su lado lo hacía sentir cálido, lleno de vida. Nos sentamos frente al juez que oficiaría la ceremonia, y mis ojos no podían dejar de observarla. Estaba perfecta, como siempre, pero había algo más hoy. No había recogido su cabello como solía hacerlo en ocasiones formales. En lugar de eso, lo llevaba suelto, ligeramente húmedo en algunos mechones, como si lo hubiera lavado minutos antes de venir. Su cabello caía en suaves ondas hasta sus caderas, con pequeños rizos al final, dándole un aire natural y relajado que me encantaba. No pude evitar preguntarme si ese cabello era todo suyo o si alguna vez se lo arreglaba de alguna manera especial. No importaba. Era perfecta tal como estaba.

Lía seguía usando sus lentes, esos mismos que la hacían ver tan inteligente y a la vez vulnerable. Sabía lo hermosa que era con ellos, pero también había tenido el privilegio de verla sin ellos, momentos después de compartir nuestra intimidad. Cada versión de ella me parecía igual de hermosa. Cada detalle, cada gesto suyo era algo que me hacía sentir afortunado de tenerla a mi lado.

Y entonces llegó el momento crucial. El juez se volvió hacia Lía, su voz solemne llenando la sala:

—¿Acepta usted a Harold Veneti como su legítimo esposo?

El mundo pareció detenerse mientras esperaba su respuesta. Ella me miró, sus ojos reflejaban una mezcla de calma y determinación. Podía notar que, detrás de esa mirada, había dudas y miedos, pero también algo más fuerte: una decisión. Sabía que esto no era fácil para ella, que su vida le había enseñado a no depender de nadie, especialmente de un hombre. Y sin embargo, ahí estaba, a punto de darme su "sí".

Me di cuenta de que nunca había visto a nadie más hermosa. Ella era mi refugio, mi paz. Y justo en ese momento, mientras observaba cómo los rayos de luz jugaban en su cabello, supe que no solo la amaba, sino que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para que fuera feliz.

Lía mantuvo la mirada fija en mí, y entonces, con una voz suave pero firme, dijo:

—Acepto.

Esas palabras fueron como una ola de alivio y felicidad que me recorrió de pies a cabeza. No podía dejar de mirarla. Mi corazón latía tan fuerte que casi podía oírlo. Quería gritar de alegría, quería decirle a todos que esta mujer era lo mejor que me había pasado, que me hacía sentir cosas que nunca había sentido antes, cosas que no podría poner en palabras, aunque lo intentara por el resto de mi vida.

El juez se volvió hacia mí, y de repente todo se volvió más real. Ahora era mi turno.

—¿Acepta usted a Lía Aristizábal como su legítima esposa?

La respuesta estaba lista, ni siquiera necesitaba pensarlo. Había esperado toda mi vida por este momento, y nada ni nadie iba a impedirme decir lo que sentía.

—Acepto —respondí con convicción, aunque lo que realmente quería era decir mucho más. Quería gritar que Lía era todo lo que estaba bien en este mundo y en el siguiente, que ella era mi ancla, mi guía. Me hacía sentir completo de una manera que no podía explicar.

Miré a Lía nuevamente, y su expresión me llenó de calma. Sabía que estábamos haciendo lo correcto, que a pesar de cualquier obstáculo que pudiéramos enfrentar, estar juntos era la única opción que tenía sentido.

Después de intercambiar nuestras promesas, el juez nos felicitó, y un pequeño aplauso de los testigos que no conocíamos rompió el silencio solemne. No me importaba nada más en ese momento; ni el entorno, ni el papeleo. Solo Lía y el hecho de que ahora éramos oficialmente marido y mujer. Una sonrisa genuina se escapó de sus labios, y aunque parecía tranquila, noté un brillo en sus ojos que me hizo sentir que tal vez este momento también era especial para ella.

—¿Quieres ir a celebrarlo? —le pregunté, acercándome lo suficiente para poder captar su esencia, ese aroma delicado que había llegado a reconocer con facilidad.

Lía asintió y tomó mi mano, una conexión que hizo que cada fibra de mi ser se llenara de calidez. Era como si, por un breve instante, ella hubiera bajado todas sus barreras, permitiéndome vislumbrar esa parte de ella que pocas veces mostraba.

Mientras caminábamos hacia el auto, sentí una mezcla de anticipación y tranquilidad. Estábamos unidos, y aunque aún quedaba mucho por construir juntos, algo dentro de mí me decía que era el comienzo de algo grande.

Una vez en el auto, en lugar de encender el motor, me quedé mirándola. Ella bajó la mirada, quizá algo abrumada por la intensidad de mi atención.

—Gracias por confiar en mí, Lía. Sé que esto no fue fácil —dije, tratando de expresarle todo lo que significaba para mí sin asustarla.

Ella levantó la mirada, y en sus ojos vi algo que no había esperado encontrar tan pronto: una chispa de esperanza.

—A veces... confiar en alguien es más complicado de lo que parece —murmuró—. Pero supongo que merecemos intentarlo, ¿verdad?

Ese fue el momento en que supe que Lía estaba dispuesta a abrirme su corazón, y eso lo era todo. No necesitaba más, no necesitaba promesas de amor eterno. Solo saber que estaba dispuesta a intentarlo era suficiente para mí.

Sonreí y le extendí la mano, entrelazando nuestros dedos en un gesto simple, pero cargado de significado.

—Entonces celebremos, señora Veneti —le dije, con una sonrisa que también era una promesa, mientras encendía el auto.

Eran las 8 de la mañana, ninguno de los dos había desayunado, por eso la llevé a un bonito lugar para hacerlo. Podía notar como observaba todo del lugar, como si fuera la cosa más maravillosa del mundo, como si fuera algo que siempre quiso ver.

Se veía linda, bastante tierna a mi parecer, ¿tal vez así sería todo el tiempo?

—¿De verdad nos vamos a mudar a vivir juntos? —Me pregunta cuando tomamos asiento.

—Sí, hoy mismo mi secretario irá por tus cosas y te iré mostrando unos papeles de las cosas, para que vayas eligiendo como será la casa, ¿estás de acuerdo? —Por un momento sus ojos se desviaron a otro sitio, pero volvieron a mí.

—Sí, ¿el fin de semana si vamos a ir donde tus padres? —Vuelve a dirigir su mirada al mesero que está llegando, y luego vuelve a mirarme.

—Claro, allá te pondré internet, en caso de que lo necesites, todo lo necesario para que puedas trabajar, aunque espero me puedas dedicar tiempo —Me inclino un poco, para tocar su mejilla, veo como sus orejas se ponen rojas y asiente, pero también veo como sus ojos se llenan de pánico.

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Faby Mena
muy respetuosamente escritora para su información, una persona en la religión católica para contraer nupcias debe haberse confirmado previamente y si ellos ya son casados, no puede haber confirmación posterior. Para que tenga en cuenta.
Fer: Solo por la iglesia, si es por lo civil no necesita nada de eso ☺️
total 1 replies
Yadira
Me encantó de principio a fin, maravillosas historia 🫶🫶 mil gracias por escribir tan bonito
Graciela Saiz
me parece que estás exagerando niña 😏no se huye ante la primera piedra en el camino 😏
mariela
Que dolor Lía por ser primeriza no le dio mucha importancia a esas primeras molestias y tuvo que dar a luz el primer bebe en el automóvil ahora tiene la presión de no haber oído a su hijo llorar es angustiante lo que le pasa.
mariela
Nunca falta alguien con rencor una desquiciada mujer ataco a Harold cual sera su motivo 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Pobre Lía esta perdida sin saber todo lo que hablan por no saber el idioma italiano que angustia.
ana luisa
Me encantó este capítulo en una familia Feliz me encantó ese capítulo porque ya tiene sus dos hijos bueno y son felices
ana luisa
Así se hace nada más a tu padre no a tu hermano que nunca te ayudo
ana luisa
Espero que por favor no me muevan con Mariela ella debe estar de segunda
ana luisa
Me encantó el Epílogo gracias por esta gran novelas
ana luisa
Me encantó el capítulo está buenisimo quien es esa mujer
ana luisa
Me encantó el capítulo de hoy está buenísima quien es esa mujer que cuchillo a Harold
ana luisa
Me me encantó el capítulo está bueno pero falta más acción no sé otra mujer para Harold alguien que venga para poner más acción esta novela pero me encanta
ana luisa
Harold es un hombre precavido pero no tenga miedo es normal que ya tenga qué quiera hacer amor todavía pueden hacerlo hay Harold
ana luisa
porque de segunda no puede ser
ana luisa
Me encantó el capítulo está muy bueno la familia de Harold la quieren mucho no como su familia
ana luisa
No me quiten de mi primer lugar si tengo 2 horas y no Mariela
ana luisa
Me encantó el capítulo está bueno qué Lia y Harold no pierda a los bebé por ese accidente por favor
ana luisa
Porque de segunda debería ser de primera y no Mariela no puede ser
ana luisa
Me encantó el capítulo está bueno será que el día no hija de la vieja porque siempre la a ha tratado mal a ella qué fue que lo descubras Harold la verdad
mariela
Complacida Lía te dieron como pandereta de aleluya en la iglesia dos buenos deliciosos para que no hagas berrinche.
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