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La Sumisión Del Mafioso (Jaque Al Corazón)

La Sumisión Del Mafioso (Jaque Al Corazón)

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / CEO / Mafia
Popularitas:5k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Un contrato de sangre. Un matrimonio obligado. Un pecado imposible de ocultar.
Para su padre, ella es solo una pieza de ajedrez en un juego de poder. Para Arturo Rial, el hombre con el que debe casarse por obligación, ella es un frío contrato de negocios.
Pero todo cambia cuando aparece el hermano mayor de Arturo, un hombre que no conoce la palabra "no". Él no quiere un acuerdo; la quiere a ella. Entre los rincones oscuros de la mansión, él la marca, la reclama y la convierte en su mundo, desatando una obsesión que amenaza con destruirlo todo.
En este juego de traiciones, ella es la niña dulce que se convertirá en la caída del hombre más peligroso de la mafia.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 10

El dolor de cabeza provocado por la culpa era casi tan intenso como el ardor que Isabella sentía en sus labios. Pasó el resto de la madrugada aplicando compresas frías sobre su boca, rezando para que la hinchazón bajara antes de que alguien la viera. Cuando la luz de la mañana finalmente inundó su habitación, se vistió con un vestido de cuello alto de color azul pálido, una prenda que Arturo jamás elegiría pero que ella necesitaba desesperadamente para ocultar la sombra de los dedos de Vincenzo en su clavícula y los sutiles hematomas en sus caderas.

Al bajar al comedor principal, el ambiente se sentía extrañamente normal. Arturo ya estaba sentado a la cabecera de la mesa, leyendo unos informes financieros en su tableta mientras tomaba café negro.

—Siéntate, Isabella. La prensa está hablando maravillas de nuestra aparición de ayer —dijo Arturo, sin levantar la vista—. Dicen que reflejas la pureza que la familia Rial necesita proyectar. Sigue así y el matrimonio será un éxito publicitario.

—Gracias, Arturo —susurró ella, sentándose a su izquierda con movimientos rígidos. El estómago se le revolvía ante la sola idea de probar bocado. La traición pesaba en su pecho como un bloque de plomo. Arturo no sabía nada; seguía tratándola como un objeto útil, completamente ajeno al hecho de que unas horas antes, en la oscuridad, ella había sido devorada por su propia sangre.

El sonido de la pesada puerta de madera abriéndose interrumpió el monólogo de Arturo.

Isabella se tensó tanto que contuvo el aliento. En el umbral apareció Vincenzo. No llevaba la chaqueta de cuero ni la ropa informal de los días anteriores; vestía un traje oscuro impecable, aunque con los primeros botones de la camisa desabrochados, manteniendo esa aura salvaje e indomable.

Arturo dejó caer la tableta sobre la mesa con un golpe seco, la sorpresa transformándose de inmediato en una mueca de sospecha y fastidio.

—¿Qué haces aquí, Vincenzo? Tú nunca bajas a desayunar. Siempre comes en tu ala de la casa o con tu... gente —soltó Arturo, intentando mantener un tono firme que no lograba ocultar el deje de nerviosismo en su voz.

Vincenzo caminó con esa zancada grandota y pesada que hacía vibrar el suelo del comedor. Sonrió de medio lado, una expresión lobuna que hizo que a Isabella se le congelara la sangre en las venas.

—He decidido que he pasado demasiado tiempo en las sombras, hermanito —respondió Vincenzo, su voz profunda y rasposa llenando todo el espacio. Caminó directo hacia el lado libre de la mesa, justo frente a Isabella—. A partir de hoy, voy a integrarme más a las rutinas de la casa. Después de todo, somos familia, ¿no? Y hay cosas en esta mesa que me abren el apetito.

Vincenzo se sentó y clavó sus ojos grises directamente en ella. Isabella sintió una descarga eléctrica que la obligó a bajar la mirada hacia su plato vacío. El labio inferior todavía le hormigueaba, y la fijeza de la mirada del hermano mayor era una tortura silenciosa.

—Estás muy callada hoy, cuñada —comentó Vincenzo, arrastrando las palabras con un subtexto implacable que solo ella podía descifrar—. ¿Acaso no dormiste bien? Te noto un poco... pálida.

Arturo frunció el ceño, mirando a Isabella por primera vez en la mañana.

—Es verdad. ¿Te pasa algo, Isabella? No quiero que te enfermes justo ahora que tenemos las reuniones de la coalición.

—Estoy bien... solo es el cansancio de la gala —logró articular Bella, sintiendo que la culpabilidad la ahogaba. Estaba en medio de ellos dos. Uno la ignoraba por egoísmo, y el otro la desnudaba con los ojos, recordando perfectamente cada gemido y cada caricia de la noche anterior.

Vincenzo tomó la jarra de café y sirvió una taza con una parsimonia irritante, sin apartar la vista del cuello alto del vestido de Isabella. Sabía perfectamente lo que había debajo de esa tela.

—El cansancio de la noche a veces deja marcas difíciles de borrar —añadió Vincenzo, dirigiendo una mirada cargada de pura posesión hacia su hermano—. Deberías cuidar mejor de lo que te pertenece, Arturo. Hay ladrones en la ciudad que saben apreciar el valor de una joya oculta mucho mejor que tú.

Arturo apretó los puños sobre la mesa, la mandíbula rígida. Odiaba las indirectas de Vincenzo, pero el miedo a desatar la furia de su hermano y perder el apoyo de su padre lo mantenía atado de manos.

—Sé perfectamente cómo cuidar lo mío, Vincenzo. No necesito los consejos de un salvaje.

—Ya lo veremos —sentenció el hermano mayor, dando un sorbo a su café.

Isabella cerró los ojos un instante, apretando las manos en su regazo. El desayuno transcurrió en un silencio bélico, donde cada tintineo de cubiertos se sentía como el disparo de una guerra silenciosa. Arturo creía que el peligro estaba afuera, en los clanes rivales, pero el verdadero enemigo estaba sentado a su mesa, compartiendo el pan, y ya había reclamado los labios de su prometida como el primer territorio conquistado.

La sumisión de Bella estaba rota, y mientras miraba de reojo las manos grandes y cicatrizadas de Vincenzo, supo que el secreto que compartían en la oscuridad terminaría por destruir a los Rial desde adentro.

1
Maria Mongelos
Gracias querida escritora por estos capítulos 💕
Maria Mongelos
Y Arturo en que terminó, porque mientras siga vivo hay peligro
Maria Mongelos
Esta muy buena la historia 💕
Maria Mongelos
Bebé en camino en medio de esta guerra de poder, quieren lastimar a Bella porque es el punto débil de Vincenzo
Maria Mongelos
Pobre Arturo se quedó sin nada
Maria Mongelos
Isabella ya no es la sumisa de Arturo, es la mujer que necesita Vicenzo a su lado
Maria Mongelos
Arturo cree que puede vengarse de su hermano, no lo conoce bien, Vincenzo le va a dar su merecido
Maria Mongelos
Pobre Bella, donde fué a parar
Maria Mongelos
Está muy linda esta historia 💕
Nairobis Cardozo Portillo
Vicenzo ojos bien abiertos Arturo te entregó a los enemigos
Elisabeth Figueroa
👏👏👏👏👏👏/Smile//Smirk/
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️🔥🔥
Maria Mongelos
Esto está muy intenso
Maria Mongelos
Vicenzo es el heredero por derecho, esta reclamando algo que suyo
Nairobis Cardozo Portillo
Buenísima historia 👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏
Maria Mongelos
Vincenzo toma lo que quiere sin pedir permiso, en este caso la presa es Isabella
Maria Mongelos
Ya está muy buena esta historia
Maria Mongelos
Isabela se metió en la boca del lobo y ese es Vincenso
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏👏
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