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El Eco De Un Encuentro (Segunda Parte De "Bertha")

El Eco De Un Encuentro (Segunda Parte De "Bertha")

Status: En proceso
Genre:Malentendidos
Popularitas:441
Nilai: 5
nombre de autor: Maria Esther

La emotiva historia de dos gemelos que no sabían la existencia de su padre. Cuando lo conocen muchos sentimientos encontrados se posesionaron de su mente y de su corazón.

NovelToon tiene autorización de Maria Esther para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

¿Era el abuelo o no?

Rato después, Marco se presentó en la casa de los gemelos.

¿Qué pasó?, preguntó.

Nosotros llegamos del súper, y el abuelo no estaba. Ayúdenos a buscarlo, por favor.

Tranquilo, en este momento iremos a la policía.

Marco gozaba de buena estima en los miembros de la policía. Donde quiera que iba todos lo saludaban.

Santos y Alex fueron con él a la delegación.

Como se trataba de un hombre mayor decidieron buscarlo de inmediato, saltándose los protocolos.

¿Cuándo fue la última vez que lo vieron?, preguntó uno de los oficiales.

Esta mañana antes de salir al trabajo, dijo Alex.

¿Y no sospecharon nada de que intentara escapar?

Pues no, ¿cómo íbamos a imaginar que nuestro abuelo se saldría si él nunca sale de la casa?

¿Sospechan de alguien?, preguntó el oficial con mucha curiosidad

No tenemos enemigos, si eso es lo que pregunta. Mi abuelo se llevaba bien con todos. Aunque, le podría decir que últimamente no estaba bien de salud.

Defina es en punto, por favor, dijo el oficial.

Santos guardó silencio por unos segundos, luego dijo: el doctor le diagnosticó osteoporosis, caminaba muy lento y le dolían todos los huesos. Entonces, no puede andar muy lejos.

Por varias horas buscaron, pero el abuelo no daba señales de vida.

La policía amplió la búsqueda por lugares menos accesibles.

Dos semanas después, Marco recibió una llamada de la policía.

Señor Marco, hemos encontrado un cuerpo que coincide con las señas del abuelo.

Gracias, llevaré a los gemelos para que lo identifiquen.

Marco colgó, sintiendo náuseas por la noticia recibida, pero tendría que hacer de tripas corazón y decirle a sus hijos.

Los mandó llamar a su despacho.

Ellos fueron de inmediato.

Pasen, dijo Marco; por la cara que tenía dedujeron que no se trataba de nada bueno.

¿Qué pasa, don Marco?, dijo Alex sin mucha paciencia.

Marco les explicó todo, quieren que vayan a identificar el cuerpo.

¡No puede ser!, dijo Santos, las lágrimas a punto de caer.

Pues, ¿qué esperamos?, vamos de una vez.

Yo los llevo, Marco se subió y ellos también.

Dos horas después, en la morgue...

El cuerpo está irreconocible, parece que fue atacado por unos perros o algo así. Según sé este hombre se encontraba bebiendo con unos amigos y al salir, como iba borracho se perdió en el camino.

Una luz de esperanza iluminó el rostro de Santos.

Entonces, no puede ser el abuelo, él no toma y tampoco tiene amigos, y jamás ha estado en tabernas.

Es verdad, confirmó Alex.

Si quieren, yo puedo entrar, dijo Marco solícito.

Ambos jóvenes se miraron entre sí, ¿de verdad haría eso?, dijo Santos sin ganas de ver el cuerpo.

Por supuesto que sí, susurró Marco, su voz apenas audible.

Gracias, dijeron ambos.

.

.

Mientras, Gisela se las arreglaba para atender a la mar de gente que había en el local.

Sara le ayudaba en todo, era muy trabajadora y acomedida.

Además, también estaba Cristina, entre las tres sacaban el trabajo.

No tenían tiempo ni para platicar.

Aunque las tres hacían espacio para platicar.

¿No creen que ya se tardaron en regresar?, dijo Sara, intentando no verse muy obvia.

Seguro no se la están pasando muy bien, dijo Gisela, que conocía a Marco como la palma de su mano.

Probablemente, dijo Sara, aunque ella trataba de conservar la calma.

¿Por cuál de los dos chicos te sientes atraída, Sara?

Alex, dijo ella. Creo que estoy enamorada de él.

No, pues, adelante, estoy segura de que él siente lo mismo que tú, dijo Gisela, a ella le gustaba esa pareja.

¿Tú crees?, Sara se veía ilusionada.

Por supuesto que sí.

Yo también opino lo mismo, dijo Cristina, incorporándose a la plática.

Bueno, bueno, me han levantado el ánimo.

Y así, pasaron dos horas, con la gente abarrotando el lugar.

.

.

Marco aún no pasaba estaba esperando a que "maquillaran" el cuerpo.

Por fin, los *"tanatopractores" le hablaron a Marco para que pasara.

Marco suspiró profundamente, antes de seguir al hombre. Les hizo una seña a los chicos para que esperaran afuera.

Ellos permanecían en silencio, esperando que Marco reconociera al abuelo o no.

La tensión se sentía en el aire. En eso, Marco entró.

Cada segundo que pasaba, parecían siglos. Santos estuvo a punto de ir tras Marco, pero Alex lo detuvo del brazo.

Espera, hermano, deja que vaya Marco... solo.

Es que no soporto la idea de que sea el abuelo, me siento muy mal de solo pensar que el abuelo esté muerto.

Luego, Santos fue a sentarse, la espera se le hizo eterna.

Alex trataba de darle ánimos, unos ánimos que él mismo no sentía.

No sabemos aún si es el abuelo. Tranquilízate, hermano.

Marco iba caminando despacio detrás del *tanatopractor, pronto llegaron a la sala fría.

Este es el hombre, dijo el encargado quien levantó la sábana.

Marco dio un suspiro y lo vio bien, no podía reconocerlo, pero de pronto algo lo hizo sentir esperanzas. El hombre no tenía cabello, era calvo, y el abuelo gozaba de una cabellera completamente blanca. Así que ese no era el abuelo.

Marco volvió a suspirar, no es él, ese hombre no es el abuelo.

¿Está seguro?, dijo el encargado.

Por supuesto que sí, he visto al hombre en varias ocasiones y le puedo asegurar que este no es.

Bueno, pues, eso es todo, gracias.

A usted, Marco salió sin volver la vista atrás, con la frente muy en alto y satisfecho por la buena noticia que les iba a dar a sus hijos.

Al verlo aparecer por la puerta ambos jóvenes lo vieron con cara de interrogación.

Marco no dijo nada, solo se limitó a verlos, y cuando iba a contestar, se le nubló la vista y se desmayó ante la mirada atónita de todos los que estaban ahí.

Los encargados corrieron a auxiliarlo, lo acomodaron en un sillón.

Unos minutos después, Marco abrió los ojos.

¿Está bien, don Marco?, preguntó Santos.

Sí, creo que fue la impresión de ver a ese hombre.

¿Era el abuelo o no?, preguntó Alex, impaciente.

*Tanatopractores*._ Personas encargadas de cuidar, preparar y embellecer los cuerpos de los fallecidos.

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