Después de amar obsesivamente y morir, Elijah Grant despierta con una segunda oportunidad y un juramento: esta vez no permitirá que el amor lo destruya. Decidido a huir del hombre al que amó unilateralmente durante años, planea una nueva vida lejos de él.
Pero el pasado no se olvida tan fácilmente.
El hombre que lo marcó se niega a dejarlo ir, y una amenaza inesperada vuelve a poner su vida en peligro.
Cuando el amor se confunde con posesión y el destino insiste en repetirse…
¿podrá Elijah escapar de su final o está condenado a revivirlo?
NovelToon tiene autorización de Wang Chao para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 20. Promesa o amenaza.
...• Robert •...
...----------------...
No recuerdo en qué momento dejé de escuchar a Dominick. Las palabras se volvieron ruido de fondo porque toda mi atención estaba fija en Elijah, en cómo me arrancó la mano con una brusquedad que no intentó disimular, como si mi contacto le resultara insoportable, como si le quemara la piel. Sostuvo ese USB con firmeza, alzándolo entre nosotros como si fuera una sentencia, y cuando habló, no hubo titubeo alguno en su voz.
No soy necesario ya.
Sentí la frase incrustarse en mi pecho, seca, cruel, definitiva. Apreté la mandíbula con fuerza, conteniéndome. No podía reaccionar. No delante de los clientes. No delante de Dominick. No delante de ese bastardo de cabello platinado que observaba la escena con un interés demasiado evidente. Elijah no bajó la mirada, no se disculpó, no retrocedió ni un centímetro. Ese fue el verdadero golpe. Ese no era el Elijah que yo conocía, el que esperaba una señal, una caricia, una migaja de atención. Este estaba decidido a irse.
—Tres meses —repetí despacio, midiendo cada palabra, sintiendo que no estábamos hablando del proyecto ya, sino de, lo que hubiera o no, entre nosotros—. ¿Eso crees?
Mi voz salió firme, controlada, pero por dentro algo se retorcía con violencia. ¿Cualquiera podía reemplazarlo? ¿Cualquiera podía terminar lo que él había construido conmigo? Absurdo. Elijah siempre había sido mío, incluso cuando fingía independencia, incluso cuando se alejaba solo lo suficiente para que yo lo llamara de vuelta. Siempre volvía. Porque me necesitaba. Porque su mundo giraba a mi alrededor, aunque se negara a aceptarlo.
Pero ahora estaba ahí, de pie frente a mí, declarando que su trabajo había terminado… que yo había terminado.
Mi mirada se deslizó hacia Dominick apenas un segundo. Ese hombre sabía exactamente dónde estaba parado, sabía que Elijah tenía un punto débil, una grieta por la que podía colarse. Cuando volvió a hablar, ofreciendo el proyecto como si ya estuviera decidido, sentí cómo la ira me subía por el cuello.
—Este proyecto requiere total dedicación —dijo—. Y si Elijah está disponible…
No terminó la frase. No hizo falta. Elijah habló antes, reafirmando su postura con una seguridad que me resultó insoportable. No había miedo en él. No había duda. Y entonces, sin quererlo, recordé una noche que creí enterrada: su voz cansada, sus brazos alrededor de mi cuello, la promesa susurrada con una fe que me resultó conveniente creer eterna. “Sin importar nada, siempre estaré para ti, porque te amo.”
¿En qué momento se rompió eso?
¿O fui yo quien lo rompió sin darme cuenta?
Quise detenerlo. Quise ordenar que se quedara, recordarle todo lo que me debía, todo lo que habíamos sido. Pero me quedé inmóvil, atrapado en mi propio orgullo, viendo cómo sostenía ese maldito USB como si fuera su pase a otra vida. Y fue entonces cuando lo entendí, con una claridad que me heló la sangre: por primera vez, Elijah no me estaba pidiendo nada.
Por primera vez…
yo no tenía el control..
—Está decidido, entonces —la voz de Elijah me hizo parpadear un par de veces, arrancándome de mis pensamientos como un golpe seco—. Vamos, veamos todo lo que planean.
No me moví.
Mi cuerpo se negó a reaccionar, como si de pronto hubiera olvidado cómo hacerlo. Lo observé dar media vuelta con una tranquilidad que me resultó insultante, casi cruel. No había rastro de duda en su postura, ni una sola mirada atrás, ni ese titubeo mínimo que siempre tenía cuando yo guardaba silencio. Esta vez no estaba esperando mi permiso. Esta vez no me necesitaba.
Apreté los puños con fuerza, las uñas clavándose en mis palmas, y me hice a un lado apenas cuando pasó frente a mí. Sentí su cercanía como una descarga eléctrica, una que no me pertenecía ya. Depositó el USB en mi mano con un gesto firme, definitivo, y ese simple contacto fue suficiente para que algo se rompiera dentro de mí. Después salió de la oficina, seguido por los clientes, por Dominick, por todos… como si yo no existiera.
Ve por él.
La voz en mi cabeza no se callaba.
Deténlo. Te pertenece. Es tuyo.
Lo sabía. Siempre lo había sabido. Esa había sido una verdad absoluta durante años. Elijah era mío. Siempre volvía, siempre cedía, siempre se quedaba orbitando a mi alrededor aunque fingiera lo contrario. Pero ahora… ahora esa certeza se sentía hueca, irreal, como una mentira repetida demasiadas veces.
Caminé hasta mi escritorio y descargué ambas manos contra la madera con violencia. El golpe resonó en la oficina, seco, brutal. Sentí el ardor subir por mis brazos, pero no me importó. Volví a golpearlo, una vez más, dejando escapar un gruñido cargado de rabia.
—¡Maldita sea! —escupí al aire vacío.
Arrojé el USB sobre el escritorio y lo observé girar hasta quedar inmóvil, ese pequeño objeto conteniendo la prueba de que Elijah había planeado todo sin mí. Que había tomado una decisión sin consultarme. Que había elegido irse.
Pasé una mano por mi rostro, respirando con dificultad. El recuerdo de su indiferencia en la sala de juntas volvió a mí con una claridad nauseabunda: no reaccionó a Axel, no reaccionó a mis provocaciones, no reaccionó a mí. Esa frialdad suya no era desinterés… era determinación. Y eso era lo que más me enfurecía.
—No puedes simplemente largarte —murmuré entre dientes, como si pudiera oírme—. No después de todo.
Porque yo nunca lo dejé ir del todo. Porque siempre le di lo justo para mantenerlo cerca. Porque me necesitaba… ¿o eso creí?
El pensamiento me atravesó como una cuchilla: ¿y si ya no?
Tomé el USB con fuerza, apretándolo hasta que mis nudillos palidecieron. No. No iba a permitirlo. Elijah no podía desaparecer así, no podía arrancarse de mi vida como si yo fuera un capítulo cerrado. No después de todas las promesas, de todas las noches, de todas las veces que me juró que estaría a mi lado sin importar nada.
—No has terminado conmigo —dije en voz baja, peligrosa—. No todavía.
Y por primera vez, no estaba seguro de si esa era una promesa… o una amenaza.
...----------------...
...----------------...
Dios, esto de estar participando en proyectos me está consumiendo 😩 espero que les haya gustado 💋
Gracias por la actualización
yo si quisiera que quedarán juntos claro después que el sufriera bastante y cambiará completamente para poder recuperar a Eli, o por lo menos que fuera un trío para que el papucho de Dominick no quede por fuera
I hate you
Bastard