Ella solo quería olvidar aquella noche.
Él jamás dejó de buscarla.
Dos gemelos, un secreto guardado durante cinco años y un reencuentro que no estaba en los planes de nadie.
El amor, el pasado y la verdad chocarán cuando el destino decida intervenir.
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୨୧Bajo el cubre boca ୨୧
Ariana no entendía qué estaba pasando cuando entró. Allí había un chico alto, con el rostro completamente cubierto.
—Hola, señor… —dijo con timidez—. Soy Lee Ariana. ¿Me mandó a llamar?
—Sí… —respondió él desde detrás del cubrebocas—. Vamos a trabajar juntos en este proyecto.
Debajo de la tela, Taehyun sonrió.
Sin darse cuenta, Ariana notó que le habían preparado absolutamente todo. Hojas, lápices, telas, materiales caros… no faltaba nada.
—Cuántas cosas… —murmuró, sorprendida.
—Te dije que te iba a ayudar —respondió Taehyun—. Y lo voy a hacer.
—Gracias… perdón si la ofendo, pero… ¿por qué tiene eso en la cara? —preguntó con curiosidad.
—Ah, esto… —mintió—. Soy una persona muy enferma. Y odio las bacterias.
Ariana no entendió del todo, pero no insistió. Al fin y al cabo, era su jefe.
Mientras ella trabajaba concentrada, Taehyun no podía dejar de mirarla. Era hermosa. Y la vergüenza le apretó el pecho al recordar aquella noche en la que fue demasiado agresivo con ella.
—Es tan linda… —susurró—. Ya sé…
Sacó su teléfono y le escribió… como Jake.
El celular de Ariana vibró una vez. Luego otra. Y otra más.
—Me está ignorando… —hizo un pequeño puchero bajo el cubrebocas.
Ariana terminó el trabajo exhausta. Taehyun quería pedirle que se quedara, pero la vio cabecear del sueño
—Ariana, si quieres, puedes irte a casa —dijo, apoyando suavemente su mano en el hombro de ella.
Ella lo miró, confundida. Esa voz… esa cercanía… se sentían extrañamente familiares.
—Aún faltan varias cosas… —dijo, jugando nerviosa con sus manos.
—Soy tu jefe. Te doy permiso —pensó—. Además… seguro nuestros niños te extrañan.
Ariana se levantó y se fue.
—¿Por qué es tan linda…? —murmuró Taehyun, sonrojado.
—¿Qué le pasa, señor? —entró Younghoon—. ¡Está rojo!
—Esto… esto es amor —rió Taehyun Mientras se quitaba el cubrebocas.
Mientras tanto, en un restaurante lujoso, la señora Choi brillaba con su vestido caro, su peinado impecable y sus uñas perfectamente cuidadas.
—Mamá… —Bianca llegó llorando.
—¿Qué pasa, niña? —dijo seria—. Si lloras se te va a arrugar la cara.
—Hace cinco años que estamos juntos… —sollozó—. ¡Y en el médico me amenazó!
—Ya, mi reina —la calmó—. ¿Algo más?
Bianca dudó, pero habló.
—Volvió Ariana de Londres. Esa maldita volvió… va a arruinar todo —escupió con odio—. Taehyun la llamó a su trabajo.
La mujer rió.
—Solo quiere darte celos. Tu padre hacía lo mismo.
—No… —apretó los palillos—. No me quiere. Y justo ahora necesito tenerlo de mi lado.
—¿Por qué?
—Sacrifiqué a la princesa de tu esposo para quedarme con todo —confesó con la voz quebrada.
—Hija, tú eres una reina, no una princesa —sonrió—. Además, recuerda esa noche. La droga. El cuarto.
—Por eso ella se fue.
—Quién sabe… quizá tuvo un hijo bastardo —rió—. Y Taehyun está atado a nosotras por lo que hicimos esa noche.
—Nos vamos a casar —se convenció Bianca.
—Somos fuertes —le acarició el rostro.
En casa, Adrián preparaba sopa mientras Theo estaba inquieto.
—Llegué —anunció Ariana, cansada.
—¡Mamá! —Theo corrió a abrazarla.
—¿Qué pasa, mi amor? —se agachó a su altura.
—Noah está enfermo… soy un mal hermano —lloró.
—¿Qué ocurrió? —preguntó Ariana, alarmada.
—Sarampión —respondió Adrián—. Hay una epidemia en la guardería… aunque el doctor dijo algo de moretones.
—¿Moretones? —frunció el ceño—. Pero Noah siempre fue cuidadoso…
Entró al cuarto. Noah estaba pálido en la cama.
—Mi cielo…
—Mamá… me cuesta respirar… —susurró.
Ariana sintió que el corazón se le detenía.
—Tienes fiebre…
Salió a buscar medicamentos desesperada. Al rato, Noah se quedó dormido.
—Esto no es normal… —pensó—. ¿Debería decirle a Jake?
—Dime que hablaste con el padre de los niños —dijo Adrián, serio.
—Lo intenté… —respondió ella, acariciando el cabello de Noah.
Pasó una semana. Los puntos rojos no desaparecían.
—Mamá… ¿papá cuándo vendrá? —preguntó Noah—. Si sabe que estoy enfermo, seguro vuelve.
Ariana lo abrazó con fuerza.
Tenía que pasar.
Jake debía conocer a sus hijos.