Marcela Escorche parece tenerlo todo 💫: un futuro brillante en la universidad 🎓, una familia que la apoya sin condiciones 👨👩👧 y un novio cariñoso 💞 que le promete estabilidad. Pero todo se marchita en un instante cuando una desconocida aparece con una carta 📜 que amenaza con destruir su mundo.
En ella, Marcela descubre que su novio la engaña 💔 con su primer amor… quien además es la novia de su primo. Lo que parece una simple traición sentimental se transforma en un oscuro juego de engaños y secretos 🕵️♀️. La misteriosa mujer le ofrece una enorme suma de dinero 💰 a cambio de infiltrarse y revelar la verdad: la familia de su novio esconde una red de estafadores y traficantes de personas ⚖️.
Entre la verdad y la traición, Marcela deberá decidir si arriesgar su vida 🔥 para desenmascarar a quienes ama… o callar y ser cómplice de su propio engaño.
Porque algunas flores, como la de Jamaica 🌹, esconden un sabor agrio bajo su dulzura.
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Capítulo 10: Dulces Lágrimas:
Cuando llegué a mi departamento, cerré la puerta desde dentro usando el seguro con llave y comencé a llorar del dolor. Me dije a mí misma en un tono de odio, culpa y melancolía: “¡¿Porqué le tuve que decir todo lo que sentía por dentro?! ¡¿Porqué no lo escuché para que lo consolara?!”
Honestamente reconozco que herí sus sentimientos, lo lastimé feo, él sólo quería que yo estuviera con él porqué sus padres no tenían tiempo para ir a visitar a su abuelo moribundo.
“La cagué”, dije mientras me secaba las lágrimas. En eso, un recuerdo algo vago me vino a la mente en un momento de claridad.
Flashback de hace 15 años:
Me ví en ese entonces como la niña que me mostró Brandy en la foto; y una mujer, había una mujer que tenía cierto parecido a Brandy, pero morena y vestía como si ella fuera de un país árabe. No recuerdo que me dijo exactamente, pero entendí lo que me dijo ese día.
“Recuerda Beatrice, algunas flores como la “Flor de Jamaica” esconden un sabor amargo detrás de la dulzura de los pétalos.”
Fin del Flashback:
Después de escuchar esas palabras de una figura desconocida para mí, pero que tiene cierto parecido con Brandy, me haría entender que sí fuimos familia anteriormente. Pero hay algo que no me cuadra en lo absoluto…
Si mi nombre es “Marcela”, y mis documentos legales dicen que me llamo “Marcela Estefanía Escorche Salazar”, ¿Entonces porqué en ese recuerdo traslúcido me llamaron “Beatrice”?
Necesitaba respuestas, pero no podía enfocarme en una cosa y en la otra al mismo tiempo, tenía que poner en primer lugar mi misión principal:
“Desmantelar la trata de personas africanas por parte de la compañía MRW.”
En eso, escucho que mi teléfono me repica un número desconocido. Lo extraño, es que no era proveniente de Venezuela, sino de otro país. Me asusté y lo tuve que colgar.
No pasa ni un minuto y me vuelven a repicar. Me dije para mí misma: “Bueno Marcela, posiblemente sea alguien más relacionada con esta locura. Mantén la calma y…contesta.”
Le dí click para aceptar la llamada, y la sorpresa que me llevé fue de Brandy, me repicaba y no le había dado mi número, “¿Qué sospechoso?” dije tratando de sentirme estable, en eso escuché su voz diciéndome:
“Hola Marcela, me imagino que te estarás preguntando cómo fue que conseguí tú número, pero no tengo mucho tiempo tampoco”
Cómo si ella me conociera de toda la vida, trato de mantenerme tranquila, sin formar ningún escándalo. Hasta que ella me menciona lo siguiente:
“Marcela, ¿Era necesario dejar a Rafael a la interperie? Tienes que tener los huevos bien puestos para hacer algo como eso.”
“¿Qué quieres decirme?” dije mientras la rabia y las ganas de gritar me consumían por dentro. Hasta que Brandy llega a la parte más importante de su llamada:
“Te llamo para decirte que estoy enviando 100 dólares a tu casa para después entregarte un recado, así que no te preocupes por los momentos, ¿Vale?”
“¿Vale?”, fue lo único que dije antes de que me colgaran.
Pasaron 2 horas desde aquella llamada, ví la hora en mi teléfono; iban a ser las 12am del 25 de octubre, estaba muy cansada y decepcionada de mí misma. Cuando de pronto, escucho que alguien toca el timbre del apartamento, me desperté y ví por el ojo de güey y no me esperaba su visita…
Continuará.