NovelToon NovelToon
"El Despertar De La Heredera De Plata"

"El Despertar De La Heredera De Plata"

Status: En proceso
Genre:Reencarnación(época moderna)
Popularitas:3.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Santiago López P

Despertar en época moderna

"Viví dieciocho años en una jaula de oro, creyendo que el desprecio de mi esposo era mi única realidad. Fui la esposa sumisa, la dama que lavaba los pies de su suegra y la mujer que ocultaba sus lágrimas tras un abanico."
Lorena Casas, la hija de una familia prestigiosa, lo sacrificó todo por un hombre que consideraba un erudito brillante. Pero mientras ella se consumía en la soledad de la mansión Vila, su esposo Marco tejía una red de mentiras, traiciones y malversaciones, planeando reemplazarla con su amante y hundir a su familia.
Todo habría sido perfecto para él... si no hubiera nacido Aurora.
Mi hija no es una bebé común. Con una mente que desafía la lógica y la capacidad de leer los secretos más oscuros de quienes nos rodean, ella es la única que sabe lo que Marco hace en las sombras.
Mientras Marco cree que estamos atrapadas en su red, Aurora está moviendo los hilos. Desde su cuna, esta bebé genio me guía, revelando los fraudes, exponiendo a los espía

NovelToon tiene autorización de Santiago López P para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 1: La chispa en la cuna de metal

Vespera no recordaba cómo había muerto. Lo último que tuvo en su mente fue el estallido de la Gran Alquimia, el sacrificio de su energía astral para sellar la grieta que devoraba el reino de los Cielos de Plata. Esperaba el vacío eterno. Lo que recibió, en cambio, fue una sensación sofocante de calor húmedo y una presión insoportable.

​«¿Esto es el más allá? ¿Por qué huele a aceite quemado y lana sucia?»

​Sus sentidos regresaron con violencia. Vespera —o lo que quedaba de su alma— se dio cuenta de que no tenía control sobre sus extremidades. El mundo era un borrón de luces parpadeantes y sombras alargadas.

​—Señora, el pulso es inexistente. La criatura... nació sin aliento. Es un desperdicio de tiempo —la voz era gélida, cortante como una cuchilla de afeitar.

​Vespera sintió unas manos ásperas envolviéndola en una tela áspera, alejándola del calor de su madre. La intención era clara: no iban a enterrarla, iban a deshacerse de ella en el incinerador del sótano, como si fuera una pieza defectuosa de maquinaria.

​—Déjamela ver —la voz de la mujer en la cama era un hilo de esperanza destrozada. Lady Elena, la esposa del Barón Kaelen, se incorporó con dolor.

​—No, mi señora. Es un espectáculo que solo le traerá tormento. La bebé nació muerta. El doctor dice que fue el esfuerzo de sus estudios de alquimia... —la enfermera jefe, una mujer de rostro petrificado, retrocedió con la niña en brazos.

​«¿Muerta? ¿Me llaman muerta?», pensó Vespera con rabia astral. «¡Soy la alquimista de los siete reinos, la forjadora de estrellas! ¡No moriré en una cuna de hierro!».

​Vespera concentró cada ápice de su voluntad remanente. No podía hablar, pero podía proyectar. Empujó su consciencia hacia afuera, buscando una mente receptiva.

​«¡SUÉLTAME, MALNACIDA!»

​El grito mental resonó en la habitación con la fuerza de un trueno.

​Lady Elena, que estaba a punto de desplomarse de dolor, se quedó rígida. Sus ojos se abrieron como platos, mirando fijamente a la enfermera que caminaba hacia la puerta.

​—Detente —ordenó Elena, su voz adquiriendo una autoridad que no había tenido en años—. No he escuchado el llanto. Quiero verla.

​—Mi señora, usted está delirando por la fiebre del parto... —la enfermera vaciló, sus manos apretando más fuerte el envoltorio de Vespera.

​«¡Cuidado, Elena! ¡Esa mujer es una espía del Gremio del Acero! ¡Si me llevas con ella, moriremos ambas!».

​Elena escuchó la voz con absoluta claridad dentro de su propia mente. No era una alucinación. Era una voz clara, iracunda y, extrañamente, llena de sabiduría antigua. Su corazón, que se sentía como un trozo de plomo desde que el Barón Kaelen la había confinado a esta ala de la mansión, comenzó a latir con una fuerza nueva.

​—Dije... ¡que me la des! —Elena se puso en pie, desafiando a las leyes de la medicina, y le arrebató el bulto a la enfermera con una destreza que dejó a la mujer sin palabras.

​Elena desató el paño y vio la cara de la bebé. Estaba lívida, con los labios oscurecidos, pero cuando sus ojos encontraron los de su madre, algo cambió. La mirada de la infante no era la de un recién nacido; era la de alguien que había vivido mil vidas.

​«Madre, finge que he muerto. Si me ven viva, nos matarán antes del amanecer. Fingir es nuestra única arma. Recuerda: el Barón Kaelen no es tu esposo, es tu carcelero. Y la prima que vive en el ala oeste no es una invitada, es la que está robando tus fórmulas de alquimia para venderlas al Gremio».

​Elena sintió un escalofrío que le recorrió la espina dorsal. Cada palabra que "escuchaba" era una verdad que ella había sospechado, pero que nunca se había atrevido a formular. Su matrimonio, su vida en la mansión de bronce, la muerte de sus otros dos hijos... todo encajaba. La red de mentiras era tan densa que apenas podía respirar.

​—Mi señora... —la enfermera intentó acercarse, con una daga oculta en la manga que Elena, con sus nuevos ojos despiertos, detectó al instante.

​Elena abrazó a la niña contra su pecho y fingió un gemido de dolor, dejando que sus lágrimas cayeran.

​—Oh, mi pequeña... —sollozó Elena, bajando la voz al oído de la bebé—. Te entiendo perfectamente.

​Luego, levantando la vista hacia la enfermera, cambió su tono a uno de pura resignación trágica.

​—Tiene razón, enfermera. Está fría. Llévesela. Llévesela lejos antes de que pierda el juicio de dolor.

​La enfermera sonrió, una sonrisa cruel y victoriosa. Tomó a la "muerta" Vespera y salió de la habitación, caminando hacia el sótano.

​«Tranquila, madre», resonó la voz de Vespera en su mente, mientras era arrastrada por los pasillos oscuros. «El Gremio del Acero cree que ha ganado. Pero acaban de arrojar a un dragón al fuego».

​Elena se quedó sola en la habitación, con las manos temblorosas, pero con una mirada de acero. La "esposa débil" había muerto ese día. La alquimista había regresado.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play