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LA TENTACIÓN DEL ALFA

LA TENTACIÓN DEL ALFA

Status: En proceso
Genre:Mundo mágico / Amor prohibido / Hombre lobo
Popularitas:8.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Maritza Martinez

Amar puede ser tan grande para atravesar fronteras, incluso mundos. Pero el amor será tan fuerte para vencer profesias y guerra

NovelToon tiene autorización de Maritza Martinez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo II La Marca de la Luna

El aullido aún vibraba en el aire cuando Ariana comprendió que ya no estaban solos.

No podía verlos con claridad, pero los sentía. Sombras entre los árboles. Presencias silenciosas que observaban desde la oscuridad con ojos atentos y juicio latente. La manada.

Su pulso se aceleró, aunque no por el beso que todavía ardía en sus labios, sino por lo que aquel beso significaba frente a ellos.

Kael no se apartó.

Al contrario, deslizó su brazo alrededor de su cintura con naturalidad, manteniéndola cerca. No como un gesto impulsivo, sino como una declaración. Su postura era firme, dominante, inquebrantable. El Alfa no se escondía.

—Te están mirando —susurró Ariana, apenas moviendo los labios.

—Que miren —respondió él sin bajar la voz.

El tono fue suficiente para que el murmullo casi imperceptible entre los árboles se desvaneciera. La autoridad de Kael no era solo una cuestión de fuerza física; era algo más profundo, algo que se sentía en la sangre y se obedecía sin cuestionar.

Ariana se separó ligeramente, necesitando aire. Necesitando claridad.

—No quiero ser la razón de una guerra interna —dijo, buscando su mirada.

Los ojos azules del Alfa se suavizaron apenas, aunque la determinación permanecía intacta.

—No eres una guerra —contestó—. Eres una elección.

El peso de esas palabras se instaló en su pecho.

Antes de que pudiera responder, una figura emergió finalmente del bosque. Alta, atlética, con el cabello oscuro recogido en una trenza firme y una expresión afilada como un filo de acero.

Selene.

La segunda al mando.

Sus ojos grises pasaron de Ariana a la mano de Kael en su cintura. No dijo nada al principio, pero la tensión era evidente.

—La luna está alta —dijo finalmente, con una reverencia leve hacia el Alfa—. Es momento del consejo.

No fue una invitación. Fue un recordatorio.

Kael sostuvo su mirada sin apartarse de Ariana.

—Se celebrará —respondió con calma—. Y ella vendrá conmigo.

El silencio que siguió fue denso.

Los ojos de Selene se endurecieron apenas un segundo antes de asentir.

—Como ordenes, Alfa.

Pero al girarse para desaparecer entre los árboles, su mirada volvió a Ariana con una advertencia muda.

No sería bienvenida.

El camino hacia el territorio central de la manada estaba iluminado por antorchas clavadas en la tierra y por la luz poderosa de la luna llena. Ariana caminaba al lado de Kael, consciente de cada paso, de cada mirada que sentía clavarse en su espalda.

Algunos lobos permanecían en forma humana, otros en su imponente forma animal, observando con ojos que brillaban bajo la noche.

Ella intentó mantener la cabeza en alto.

No mostrar miedo.

Aunque lo sentía.

Cuando llegaron al claro principal, una gran roca elevada servía como punto central. Allí se reunían para decisiones importantes. Allí se sellaban pactos. Allí se desafiaban liderazgos.

Kael soltó su mano solo para subir primero, luego extendió la suya hacia ella.

Un gesto simple.

Pero simbólico.

Ariana dudó apenas un segundo antes de aceptar.

Cuando sus manos se tocaron, una corriente volvió a recorrerla. No era solo deseo. Era conexión. Algo invisible pero tangible que parecía intensificarse bajo la luna llena.

Los miembros de la manada se acomodaron en semicírculo. El aire vibraba con expectativa.

Kael habló sin levantar la voz, pero cada palabra se escuchó con claridad.

—Esta noche no solo nos reunimos por la luna. Nos reunimos porque he tomado una decisión.

Un murmullo bajo recorrió el grupo.

—Ariana —continuó, mirándola brevemente antes de volver su atención a los demás— forma parte de mi vida. Y lo seguirá siendo.

Las palabras cayeron como piedras en agua quieta.

Selene dio un paso al frente.

—Alfa, con respeto… no es loba.

No había desafío directo, pero sí una verdad que muchos compartían.

Kael descendió lentamente de la roca, situándose entre Ariana y la manada, como un muro firme.

—No todo vínculo nace de la sangre —respondió—. Algunos nacen del destino.

Un lobo mayor, de cabello plateado y rostro marcado por los años, habló desde el fondo.

—El destino no protege el territorio. La fuerza sí.

Kael sostuvo su mirada.

—¿Dudas de mi fuerza?

El silencio fue inmediato.

Nadie dudaba del poder del Alfa. Lo había demostrado en combate, en estrategia, en liderazgo. Había mantenido la paz con clanes vecinos que antes eran enemigos.

Pero el amor era otro campo de batalla.

Ariana sintió el peso de la situación. No quería ser la causa de división. No quería que Kael tuviera que elegir entre ella y su manada.

Así que dio un paso al frente.

—No busco reemplazar nada —dijo, con voz firme aunque su corazón latía con violencia—. No busco cambiar sus tradiciones. Solo… —miró a Kael un instante— solo quiero ser parte de su mundo sin destruirlo.

Sus palabras no estaban ensayadas. Eran sinceras.

Algunos rostros mostraron duda. Otros simple desconfianza.

Selene cruzó los brazos.

—¿Y cuando el enemigo huela tu fragilidad? —preguntó—. ¿Cuando descubran que el Alfa protege algo que no puede defenderse sola?

La frase dolió más de lo que Ariana esperaba.

Pero antes de que Kael respondiera, algo cambió en el aire.

Un aroma diferente.

Extraño.

Hostil.

Kael se tensó al instante. Sus ojos se oscurecieron.

—No estamos solos —murmuró.

Un gruñido bajo comenzó a surgir entre los miembros de la manada. Varios adoptaron posturas defensivas. Algunos ya estaban transformándose.

El viento trajo el olor con mayor claridad.

Otro clan.

Invadiendo territorio.

Kael giró hacia Ariana.

—Quédate detrás de mí.

Ella asintió, aunque una chispa inesperada se encendió dentro de ella. No era miedo. Era algo más crudo. Más instintivo.

Las sombras se movieron entre los árboles.

Tres figuras emergieron, imponentes, en forma de lobo. Sus pelajes eran oscuros como la noche, sus ojos brillaban con desafío.

El lobo central dio un paso adelante y, en un destello de carne y hueso, se transformó en un hombre de expresión afilada.

—Kael —saludó con una sonrisa torcida—. Parece que interrumpimos algo… íntimo.

La manada gruñó al unísono.

—Estás en mi territorio, Darius —respondió el Alfa con voz helada.

El recién llegado miró a Ariana con interés descarado.

—Veo que has hecho cambios interesantes.

Kael se movió apenas, bloqueando la línea de visión.

—Di lo que vienes a decir y vete.

Darius inclinó la cabeza.

—Solo quería asegurarme de que los rumores fueran ciertos. El Alfa… distraído.

El insulto quedó suspendido.

Y entonces ocurrió.

Un lobo del clan invasor avanzó demasiado.

Demasiado cerca de Ariana.

Todo pasó en segundos.

Kael se transformó con una velocidad feroz, un lobo enorme de pelaje oscuro y ojos azules brillantes apareció donde antes estaba el hombre. Su rugido sacudió el claro.

La manada respondió.

El choque fue inmediato.

Ariana retrocedió, pero no huyó. Observó cómo Kael defendía con una precisión letal. Su poder era indiscutible. Cada movimiento era cálculo y fuerza.

Pero uno de los invasores logró flanquearlo.

Y fue entonces cuando Ariana sintió algo romperse dentro de ella.

Un calor brutal recorrió su cuerpo.

Su visión se agudizó.

El sonido se volvió más claro.

El miedo desapareció.

Sin entender cómo, dio un paso al frente.

Un gruñido bajo escapó de su garganta.

No humano.

Darius la miró, sorprendido.

—Interesante… —susurró.

Kael también lo sintió.

Se giró apenas, sus ojos azules clavándose en ella con una mezcla de asombro y reconocimiento.

La luna brilló con intensidad.

El vínculo no era solo emocional.

Había algo más.

Algo antiguo.

Algo que ni siquiera la manada había previsto.

Y mientras el combate se detenía ante la nueva energía que emanaba de Ariana, Kael comprendió una verdad que cambiaría todo:

Ella no era una debilidad.

Era poder.

Y apenas estaba despertando.

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Norma Castro
esta historia está es buena
Norma Castro
me deseccione un poco porque sentí que la historia cojia otro rumbo pero lla comprendí y ahora estoy más pegadame a encantado felicito a la autora espero los demás capitulos y espero que llenen mis expectativas
Norma Castro
me deseccione un poco porque sentí que la historia cojia otro rumbo pero lla comprendí y ahora estoy más pegadame a encantado felicito a la autora espero los demás capitulos y espero que llenen mis expectativas
Norma Castro
que paso termna hay no puede ser vengo días leyendo espero que continúe por favor
Marylu: Ya subi nuevos capítulos. Espero que te gusten🥰
total 1 replies
Maria Zuñiga
ya nos cambiaron los nombres de los protagonistas??
Jeje
/Right Bah!/
Jeje
/Chuckle/
Jeje
??
Jeje
Que lindo
Jeje
Mmm
Jeje
/Chuckle/
Jeje
Excelente
Jeje
/Angry//Facepalm/
Amelie Salguero
Primer hombre lobo cuerente y devoto me encanta 🥰🥰
Amelie Salguero
Woooooww👏👏👏
Amelie Salguero
Interesante
Amelie Salguero
Selene esta atrás del alfa
Amelie Salguero
Me encanta
Amelie Salguero
🥰🥰
Marylu
Espero que les encante 🥰
Amelie Salguero: Me encanta 🥰👏👏
total 1 replies
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