un chico que sufre a lo largo de su vida, a causa de inevitables desgracias que acompañan su vida. Theo,¿ serás capaz de librarte de todas las desgracias?
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Through my misfortune parte 9
La noche del cambio.
La puerta se abrió de golpe, y mi padre entró en la habitación, su aliento a alcohol y su voz gritona llenando el espacio. Me escondí debajo de las sábanas, temiendo lo peor. Pero esta vez no fue mi madre ni mi hermana quien recibió su ira. Fue yo.
Mi padre se acercó a la cama y me arrancó las sábanas de encima. Me agarró del cuello con una mano fuerte y me sacó de la habitación, arrastrándome por el pasillo. La oscuridad y el silencio de la noche se rompieron con mi jadeo y el sonido de mis pies arrastrándose por el suelo.
No me quejé, ni tampoco forcejeé como solía hacerlo. Solo lo dejé. Sin decir ni una palabra, él me golpeó bruscamente. Yo no dije nada, no lloré, ni tampoco traté de apartarlo. Quería ser valiente.
En ese momento, algo dentro de mí cambió. Me di cuenta de que no podía seguir siendo una víctima. Me zafé de mi padre y le di un buen golpe. Nunca en mi vida me había atrevido a levantar la mano a mi padre, pero mi cuerpo reaccionó por sí solo.
Mi padre cayó desmayado, y mi madre se acercó a mí, sorprendida. Me jaló fuertemente del brazo y me dijo: “Theo, mi dulce bebé. Nunca, nunca lo vuelvas a hacer”. “¡Es peligroso!”.
No entendía por qué mi madre me pedía que no lo volviera a hacer. ¿No se daba cuenta de que era la única forma de protegerla a ella y a mi hermana?
La promesa.
Mi cuerpo inmóvil en medio del disturbio solo abrazó el delgado cuerpo de mi madre. Le prometí que la protegería a ella y a mi hermana, que nunca más permitiría que mi padre les hiciera daño.
- “Madre, prometo que te protegeré a ti y a mi hermana, prometo que padre jamás les hará daño nunca más, porque las protegeré hasta con mi cuerpo, lo prometo, lo prometo”.
Yo estaba más asustado que mi madre, pero aún así le prometí que las protegería. Fue una idiotez de mi parte, como alguien tan débil como yo podría protegerlas. Sin embargo, no me arrepiento de nada, porque nada en el mundo valdría más que la encantadora sonrisa de mi madre. Aunque sé que se forzaba a hacerlo, siempre nos protegía a su manera, siempre luchó por nosotros y lloró sola. Siempre fingía estar bien cuando claramente nada en esta miseria lo estaría. Ella era tan valiente, pero aún así yo, como el inútil que soy, no pude protegerla de las desgracias que se acercaban a acabar con mi vida y la poca paz que aún quedaba.
Al amanecer, mi padre aún seguía inconsciente. Mi madre me mandó a la escuela, lugar donde mi padre no podría entrar y castigarme por lo sucedido.
Amigos íntimos.
Del camino al colegio, vi un rostro familiar en la entrada del colegio. Era Nohan, mi primer y único amor. Aunque solo lo observé desde el otro lado de la calle, me inundaron pensamientos insolentes.
Estaba ahí parado, luciendo tan hermoso como siempre, con un rostro tan inexpresivo que me atraía tanto. Aquel que amé y aún amo tanto que, a veces, no sé lo que me pasa. No sé por qué, pero siempre ha sido y sigue siendo la persona que más anheló. Mi mayor deseo hasta ahora es que estemos juntos como antes. Quiero que estemos juntos siempre, incluso si tú no me miras de la misma forma.
No sé, pero esas pesadillas que tanto me atormentaban ahora invaden mi sueño como un acto romántico donde me miras con deseo. Es como nuestro propio mundo. Aunque mi anhelo hacia ti es como un pecado que me toca cargar sin vergüenza, con solo observarte desde esta distancia, me motiva a seguirte. Te amo, y te extraño tanto que podría enloquecer más de soledad. Pero te idealizo tanto que doy pena. Aunque sé que ya no valgo nada para ti. Igual lo siento, pero para mí ya es costumbre amarte y confieso que te extraño siempre, aunque finja lo contrario, mis latidos siempre se vuelven más intensos cada que te veo. Ahora los días y noches se vuelven largas y eternas, añorando tu compañía.
Los numerosos y hermosos recuerdos felices de nuestra niñez siempre me acompañan y me hacen quererte más una y otra vez, repetitivamente. Sé que no estoy bien y tampoco me siento bien. Mi cuerpo está cada vez más débil y mi mente se deteriora cada vez más. El dolor que cargo es insoportable, pero aún así siento que soy yo quien no está poniendo de su parte. Realmente deseo que llegue el día en que me puedas mirar y sonreír como solías hacerlo antes, así podría ponerle fin a estos sentimientos y deseos pesados….
Quizás sintió mi mirada deseosa, pero Nohan volvió a mirar justo a dónde yo me encontraba. Sus ojos se toparon con los míos, como si se sincronizaran. Vi por un breve instante la expresión de su rostro, era como si sus ojos me estuvieran gritando de mil maneras que él quizás también anhelaba lo mismo que yo: “volver a ser amigos íntimos”. Nohan siempre había sido especial para mí. Desde pequeños, habíamos sido inseparables. Aunque nuestra amistad había cambiado con el tiempo, todavía sentía una conexión profunda con él. Después de todo a lo largo del tiempo, nosotros nos volvimos amigos, solo porque no me gustaba verlo triste.
Nohan, desde pequeño, demostró que es muy sensible a la idea de escoger a una persona con la cual interactuar. Quizás es porque él no era muy sociable, pero los demás se acercaban a él con malas intenciones. Después de todo, Nohan no era solo un niño rico cualquiera, sino el hijo heredero de un empresario exitoso. Aunque a Nohan esas cosas no le interesaban. Desde pequeño, sus padres siempre le metían ideas en la cabeza. Siempre tenía que actuar perfecto.
Aunque hay una cosa que es cierta: sus padres nunca se opusieron a la idea de que yo fuera un amigo cercano a Nohan. Quizás era porque sentían lastima por el niño que sufría de abuso por su padre y de que tenía escasez de dinero. Porque sé que para nadie era un secreto mis asuntos familiares. Además, yo sabía más que nadie que sus padres me habían investigado. Además, aceptaron nuestra amistad desde que nos conocimos a los 6 años en el jardín de infantes. No se opusieron por el simple hecho de que Nohan me llevó de la mano hasta su casa y me presentó a sus padres. Ese recuerdo es muy valioso para mí, porque Nohan sonrió muy ingenuamente en ese momento. Además, después de ese día, nunca se despegó de mí y yo también me aferré fuertemente a él.
Crecimos en un mismo entorno y solo nos separamos cuando su familia lo obligaba a irse de vacaciones con ellos. Recuerdo que él se molestaba mucho, pero aún así aceptaba. Siempre con la condición de que le respondiera los mensajes inmediatamente. Nohan siempre fue obsesivo conmigo. No me dejaba jugar con nadie aparte de él y tampoco interactuar con los demás. Esa fue una de las razones por las que él era mi único faro, mi único escape y única luz. Siempre juntos.
Aún recuerdo sus ojos llorosos y felices del día que nos conocimos. De hecho, él cambió mucho a medida que crecimos y un factor fundamental de eso es sus propios ojos que antes eran café y ahora son de un azul oscuro. Me hace pensar que todas esas facetas las disfruté. También quisiera seguir a su lado para seguir viendo los cambios de su cuerpo. Pero esto es el adiós, supongo. Porque ambos lo deseamos. Sé que nunca me dejarás pasar el hecho de que tengo sentimientos anormales hacia ti.