Kareena es una joven de 16 años que será forzada a contraer matrimonio con un hombre para salvar a su familia.
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Un tierno beso en la mano
Al día siguiente, Ambas jóvenes iban rumbo al Palacio, junto con Carl, él iba charlando con ambas, sobre como era Kareena, les contaba de todos los cambios positivos que había por qué ella se preocupaba mucho por todos, lo que había mejorado el humor del Emperador, ya que ella con su dulzura lo hacía muy feliz, las dos se emocionaron, ya querían llegar, para conocer a la Emperatriz.
Al acercarse el carruaje a el Palacio, los 3 vieron por la ventanilla que en la gran entrada del Palacio, estaban los Emperadores, Carl, había mandado un mensajero para avisar a Kareena que llevaría a su prometida y una amiga para que las conociera, Kareena no tenía amigas, las jóvenes Ladys que ella conocía siempre la habían humillado, pues sabían que su familia no tenía dinero, muchas de ellas al verla en los bailes trataban de acercarse a ella, pues ahora Kareena tenía el poder del imperio, pero Kareena sabía que esas jóvenes eran falsas, y no las quería a su lado, ella cumplía con asistir a invitaciones de té, fiestas, pero ninguna de ellas era apreciada por Kareena.
Al llegar Carl bajo del carruaje primero, él ayudó a Victoria a bajar del carruaje, y después a Bella, ella era una joven con cabello castaño claro, tenía grandes ojos verdes, y piel tan blanca que parecía transparente, ella era muy miedosa, pues al bajar del carruaje y ver al emperador sintió muchos nervios, él se veía tan imponente, y Kareena a su lado parecía tan pequeña, pero su mirada era dulce, ella se veía como una joven normal, excepto por sus ropas, era más que obvio que era la gran Emperatriz.
- Bienvenidos, es un gusto recibirlas a ambas, yo soy Kareena.
- Es un honor conocerla su Majestad, mi nombre es Victoria, y ella es mi amiga Bella.
-Un placer sus Majestades.
- Él es mi marido Donovan. No se preocupen por las formalidades, sé que seremos buenos amigos.
Kareena se llevó a ambas jóvenes a el jardín donde habían preparado un lindo menú, postres galletas y té , frutos frescos, los hombres se fueron al despacho tenían mucho trabajo por delante, así que solo se despidieron de las mujeres.
- Su Majestad, como se siente al estar aquí en Palacio, me imagino que debe ser difícil tanto que hacer, siempre.
- La verdad es que si, siempre hay labores y eventos a los cuales asistir, pero mi esposo y yo fuimos unos días a la playa, y fue un grato descanso gracias a Carl, que se quedó a cargo de todo, quería disculparme por qué casi no pudiste verlo en esos días.
- No se preocupe, él me explico que el Emperador había estado fuera por varios meses, así que no se preocupe, yo estoy orgullosa de él, es un hombre cumplido y muy eficiente.
- No me llames de usted, solo díganme Kareena, yo les confesaré una cosa, yo no tengo amigas, antes de casarme, yo no tenía un buen nivel económico, y normalmente fuimos humillados, así que agradezco que sin conocerme estén aquí haciéndome compañía.
-Nosotras nunca nos hemos dejado llevar por porque una persona tenga, sabemos que usted es una noble persona, la gente habla de usted, de todo lo que ha hecho por el Emperador, por todo lo que hace por las personas, así que nosotras siempre que nos necesite estaremos aquí.
Bella era muy nerviosa, pero asintió en modo de aceptación a lo que Victoria decía.
- Si puede confiar es que nosotras seremos leales, cuando necesite hablar con alguien estaremos aquí. Victoria es una buena muchacha y yo la aprecio por qué siempre ha sido amable conmigo.
Las 3 estuvieron charlando y riendo, Kareena no había tenido una amiga así, nadie con quien platicar u reír, ella se sentía muy feliz.
En el despacho se escucharon las risas de las jóvenes, Donovan no pudo evitar levantarse de su asiento y ver a por la ventana, ahí estaba su hermosa esposa, Kareena estaba riendo ella se veía feliz, como una Joven normal, ella se merecía esos momentos, Carl se levantó de igual manera y vio a su prometida, sabía que la Emperatriz se llevaría bien con victoria y Bella, las 3 eran nobles y amables, él estaba feliz.
Alguien tocó a la puerta, Donovan dejo que pasarán.
Era Albert, que llegó a trabajar con Donovan y Albert.
- Valla que tanto hacen ahí parados viendo por la ventana.
Albert se acercó y vio a las 3 jóvenes.
- Bueno vamos a trabajar.
Dijo Donovan y se ocuparon a lo suyo.
Fue un buen día, Kareena se sentía tan bien con las dos jóvenes, pues ya habían hecho confianza, y conversaban como si llevarán años de conocerse.
Dieron paseos por los diferentes jardines, Kareena les mostraba parte del Palacio, ella quería que se sintieran bienvenidas.
Llegó la hora de partir, pues ellas eran jóvenes que tenían permitido salir solo ciertas horas, Un carruaje llegó por ellas y las llevaría a casa, pero antes de irse Carl salió para despedir a su prometida, Albert y Donovan lo acompañaron, Carl presentó a Albert a Victoria, y luego a Bella, Albert quedó impactado por la belleza de esa Joven de cabellos castaños y hermosos ojos verdes, Bella, el beso su mano y ella no pudo evitar sonrojarse, pues el roce de los labios de Albert fue casi como si se detuviera el tiempo, ambos se vieron a los ojos, y Bella se sintió un poco apenada y se giró para subir al carruaje, pero Albert la tomó del brazo.
- Permítame ayudarla mi Lady.
- Gracias, es usted muy amable.
-Albert, me llamo Albert.
- un placer Albert, yo soy Bella.
Albert la ayudo a subir y se despidió con la mano, y un hasta pronto.
Las dos parejas veían sonriendo a Albert y Bella, se rieron cómplices, pues sabían que ambos harían una bonita pareja.
El carruaje se fue llevándose a Victoria y Bella.
- El Duque Albert wenthen es muy guapo no lo crees?
- No lo sé, no lo note.
- Hay muchas cosas que no se te dan, y mentir es una de ellas.
- No miento, no lo note, Me sentí muy apenada, cuando lo tuve cerca, me sentí nerviosa.
- Creo que te enamoraste mi querida Bella.
- No, sabes que eso no sucederá, a excepción de tu prometido todos los hombres quieren solo una cosa de las mujeres, y yo no pienso ceder.
Victoria sabía que tarde o temprano Bella terminaría por aceptar que Albert no le era indiferente, pero prefirió dejarlo por el momento.