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Enamorada Del Hermano De Mi Novio

Enamorada Del Hermano De Mi Novio

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Malentendidos / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:3.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Sinopsis: Enamorada del hermano de mi novio

Todo comienza cuando Gabriel Montes presenta a su novia, Kerly Sánchez, a su familia, sin imaginar que su propio hermano, Elian Montes, terminará enamorándose perdidamente de ella. Lo que empieza como una simple atracción se convierte en un amor prohibido que ninguno de los dos puede controlar. A escondidas de Gabriel, Elian y Kerly comienzan una relación clandestina, arriesgándose a destruir los lazos familiares por un sentimiento que crece cada día más. Pero cuando Gabriel descubre la traición, tendrá que decidir hasta dónde está dispuesto a llegar contra su propia sangre por la mujer que ama.

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

### Capítulo 9: ¿Me dejás darte un beso, mami?

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Eran casi las dos de la mañana y, ¡juepucha!, la noche se nos había ido volando.

Kerly y yo estábamos en una discoteca de Granada, disfrutando de la música, hablando bobadas y riéndonos hasta de las cosas más insignificantes. Los dos habíamos tomado y estábamos bastante alegres, aunque yo todavía tenía la cabeza puesta en una cosa: esa mujer me tenía vuelto nada.

—¡Elian, ve, te voy a decir una cosa! —gritó Kerly por encima de la música.

—¡Decí, mami! ¡Que yo te escucho!

Ella se acercó a mi oído.

—¡Vos estás más loco que una cabra!

Me eché a reír.

—¡JAJAJAJA! ¿Y apenas te estás dando cuenta, pues? ¡Eso me lo dicen desde chiquito!

Kerly casi se dobló de la risa.

—¡Ay, no, marica! ¡Vos sí sos mucho payaso!

—Pero te caigo bien, ¿o no?

Ella me miró con una sonrisa pícara.

—No te agrandés, Elian.

—¡Uy, qué carácter el tuyo, mami! Así me gustan las mujeres, que no se dejen de nadie.

En ese momento comenzó a sonar una salsa que conocía desde hacía años. Apenas escuché los primeros acordes, levanté las manos emocionado.

—¡NOOO, VE! ¡Esta sí es música de verdad!

Kerly abrió los ojos.

—¿Vos bailás salsa?

Me llevé una mano al pecho, fingiendo estar ofendido.

—¿Cómo así que si bailo salsa? ¡Mami, yo soy caleño! ¡Eso viene incluido en el paquete desde que uno nace!

Ella soltó una carcajada.

—Bueno, pues, demostralo.

Le extendí la mano.

—¿Me concede esta pieza, señorita Sánchez?

Kerly puso su mano sobre la mía.

—Con mucho gusto, señor Montes.

La llevé a la pista y comenzamos a bailar.

Y, parce, ¡esa mujer sí sabía moverse!

Tenía un ritmo impresionante. Seguía cada paso con una facilidad que me dejó sorprendido. Yo marqué el compás y ella me siguió, girando con una sonrisa que parecía iluminar toda la pista.

—¡Ush, mami! ¿Quién te enseñó a bailar así? —le pregunté.

—¡Mi Cali bella, papacito! ¿Qué esperabas?

—¡No, no, no! ¡Vos me estás es enamorando con esos pasos!

Apenas dije eso, ella soltó una carcajada.

—¡Cállate, bobo!

La canción cambió y comenzó otra salsa más lenta. Nos acercamos un poco y seguimos bailando, esta vez más pegados, moviéndonos al ritmo de la música.

Yo podía sentir su cercanía y notar cómo me miraba de vez en cuando.

Y ahí fue cuando me di cuenta de que estaba en problemas.

Porque una cosa era encontrar bonita a la novia de mi hermano y otra muy diferente era estar deseando que aquella noche no terminara nunca.

—¿Qué tanto me mirás, Elian? —preguntó Kerly, sonriendo.

—Estoy tratando de descubrir algo.

—¿Qué cosa?

—Cómo hiciste para venir a esta fiesta y dejarme sin saber qué decir.

Ella bajó la mirada, riéndose suavemente.

—Vos siempre tenés algo que decir, hombre.

—Pues con vos se me están acabando las palabras, mami.

Por un instante, dejamos de hablar. Seguimos bailando mientras las luces de colores pasaban sobre nuestros rostros.

Yo estaba borracho, sí, pero había algo que tenía bastante claro: no quería hacer nada que ella no quisiera.

La miré a los ojos y disminuí el ritmo de mis pasos.

—Kerly, te voy a preguntar algo, pero quiero que me contestés con sinceridad.

—¿Qué pasó?

Tragué saliva.

—¿Puedo darte un beso?

Ella dejó de moverse por un momento.

Me miró sorprendida y después miró mis labios antes de volver a encontrar mis ojos.

—Elian…

—Si no querés, tranquila, mami. No pasa nada. No voy a presionarte.

Kerly guardó silencio unos segundos. Luego se acercó un poquito y me respondió:

—Sí, podés.

Pero, aunque me había dado permiso, noté que los dos habíamos tomado demasiado. No quería que un momento así dependiera del alcohol ni que después ella se arrepintiera de algo que no hubiera decidido con claridad.

Por eso le acaricié suavemente la mano y le dije:

—Mejor esperemos a estar sobrios, preciosa. Quiero que, si algún día me besás, sea porque de verdad querés hacerlo y no porque estamos tomados.

Kerly me miró con una expresión que no supe descifrar.

—¿Vos? ¿Elian Montes, el hombre que vive de fiesta, diciéndome que espere?

Me reí.

—¡Ve, no me dañés la reputación, ome! Que uno puede ser fiestero y tener sus principios.

Ella sonrió y apoyó la cabeza un instante en mi hombro mientras la música seguía sonando.

Yo sabía perfectamente quién era ella.

La novia de Gabriel.

Mi hermano.

Y, sin embargo, aquella noche había descubierto que lo que sentía por Kerly estaba dejando de ser una simple atracción.

A las dos de la mañana, entre salsa, risas y conversaciones sin sentido, yo ya estaba metido en un problema del que no sabía cómo salir.

Y lo peor era que una parte de mí ni siquiera quería hacerlo.

Continuará…

1
Lau
comenzando 🤭
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