Tras un accidente automovilístico que lo deja en una silla de ruedas, Carlos Eduardo enfrenta las consecuencias de su arrogancia y crueldad. El accidente, en realidad, fue provocado por su prometida, Sarah, quien teme ser abandonada. Para asegurarse de que él reciba los cuidados necesarios, su familia contrata a una joven sencilla del interior, acostumbrada a la vida en el campo. Obligada a convivir con Carlos Eduardo, ella debe lidiar con su carácter duro y sus actitudes ásperas. ¿Lograrán su bondad y sencillez ablandar el corazón de un hombre que parece incapaz de sentir compasión?
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Capítulo 1
Vivo en Minas Gerais, desde que tengo uso de razón, aprendí la vida del campo con mi padre
Manoel Venâncio
Mi padre siempre trabajó en el campo, se casó con mi madre cuando aún tenía veinte años, ella quedó embarazada de mí, y falleció en el parto así que nací
Mi padre me crió solo hasta que cumplí diez años, después conoció a mi madrastra Isabel, ella tiene una hija llamada Rosalina que hoy tiene veinte años
madrastra Isabel
Rosalina
Así que me conoció, yo era amada, ella cuidaba de mí, Rosalina ya tenía 14 años cuando vino a vivir con nosotros en la hacienda, y ella me odiaba por nada, mi cuarto pasó a ser de ella
Con nuestra convivencia cada día peor, mi padre pasó a llevarme a la siembra, y así evitar peleas, pues mi madrastra siempre decía que a mí no me gustaban ellas dos
Mientras mi padre trabajaba hasta oscurecer, ellas pasaban todo el día con el trasero en el sofá, a las tantas de la noche llegamos sucios, la cínica de mi madrastra besa a mi padre.
Isabel-amor, limpié toda la casa, mira a tu hija como está llena de tierra
Manoel-ella no va a ensuciar nada, querida
Me quito mis botas de afuera, y voy para el cuarto que divido con Rosalina, así que entro no veo mi ropero y ni mi cama
Rosalina-te vas a mudar para el establo, donde te vas a sentir en casa, ya andas oliendo a caballo mismo
no dije nada, apenas agarré el resto de mis cosas, y pasé por ellos en la sala, en la casa mi padre se rendía a los encantos de ellas, y yo pasé a ser la caipira del monte
Me llamo Betina, y voy a cumplir dieciocho años en breve, actualmente vivo en la bahía de los caballos, frecuento la casa de mi padre solo para comer
Nada cambió desde entonces, mi padre da Buena vida a Rosalina e Isabel, mientras yo trabajo con él arando la tierra y plantando, a veces ayudo a llevar los ganados para el otro lado de la hacienda.
Hace años trabajamos en la hacienda Schimidt, para un señor y su esposa Schimidt
Sulivan Schimidt y Vanessa Schimidt
El señor Sulivan viene una vez a cada año en la hacienda y se queda unos tres meses y después se va, su vida es toda en São Paulo, la última vez que vinieron aquí, trajeron ropas para mí y Rosalina, el señor Sulivan me dio una tablet, para que yo estudiara y aprendiera a leer mejor, ya que paré de estudiar para quedarme en el campo
Tablet esa que fue tomada de mí, por causa de Rosalina, diciendo que yo me quedaba burlándome de ella, entonces mi padre se la dio para Rosalina, como dijo él daba protección a ellas, mientras su verdadera hija dormía en el corral.
Los Schimidt volvieron corriendo para São Paulo, cuando recibieron una llamada, algo grave sucedió, yo cuidaba de toda la casa de la hacienda, cuando ellos estaban aquí, realizando los deseos de la señora Vanessa, una frívola de galocha
Todo lo que ella pedía yo hacía, limpiaba la casa más de tres veces, ella siempre decía que aún estaba sucia, di gracias a Dios, cuando ellos se fueron, limpié la casa y fui para el establo, ya era tarde de la noche, entonces evité pasar por mi antigua casa.
Betina-hola, amigote...
paso la mano en mi único y verdadero compañero
Betina-sentiste mi falta, ¿verdad?, un día voy a volar bien alto, y estudiar y ser una chica inteligente
El caballo me jala con la cabeza abrazándome a su modo, dejé mis lágrimas descender, mi padre nunca venía a verme, desde que empecé a dormir aquí, ni cuando me puse muy enferma.
me bañé en el balde, dentro de un baño que tenía del lado de afuera, me cambié y fui a dormir, de mañana todo fue la misma cosa, los capataces llegan y me despiertan, y alimentan el caballo
Capataz-debería exigir su lugar, chica
Betina-no quiero peleas, señor Carlos
Carlos-ya está en esa bahía hace años muchacha, cuando llegue el frío extremo, va a morir congelada
Betina-ya pasé por varios, y no morí, tengo a mi amigote para calentarme.
Carlos-aquí, mi esposa mandó entregarte esas ropas, no son nuevas, más da para el gasto, y este celular, esconde
Betina-gracias, voy a esconder
Carlos-puedo ver una escuela para usted
Betina-no puedo, tengo que ayudar a papá
Carlos-usted piensa mucho en su padre, y él ni ve eso, mientras no se queda con ningún centavo, ellas gastan todo.
Betina-no me importa, señor Carlos, ya me acostumbré
Señor Carlos me abraza y va para el campo, correr atrás del ganado, yo agarro los henos y empiezo la distribución en las bahías
no vi a mi padre el día todo, él fue para la cosecha, en la hora del almuerzo, yo fui en la casa a almorzar, no tenía nada hecho, las dondocas aún dormían, y yo hice toda la comida, serví en la mesa y almorcé, tapé con la toalla de mesa y volví a trabajar
A la noche me bañé y encendí el celular, que Carlos y su esposa me dieron, él ya tenía hasta un número de celular, empecé a moverlo, y llevé una paliza para entrar en las cosas
hallé algunos videos enseñando a escribir, y leer, empecé a anotar todo despacio, y leía también muy despacio, dormí con el celular en la cara.
Carlos-Betina
Di un salto cuando Carlos me sacudió
Carlos-durmió a qué horas, estaba estudiando hasta tarde, Betina
Betina-sí, mira esto señor Carlos
empecé a leer despacio y señor Carlos batió palmas
Carlos-está aprendiendo, muy bien Betina.
Betina-aprendí a escribir mi nombre y apellido, señor Carlos
Carlos-qué bueno, hija, continúe esforzándose, por eso te di este celular, vamos a continuar pagando la línea de él, así va a tener internet siempre.
Señor Carlos desordena mi cabello, y me entrega una bolsa con una botella y un pan dentro, me senté y comí
Carlos-usted está muy flaca, cenó
Betina-no he cenado, señor Carlos
Carlos-nuestro trabajo es duro, Betina, necesita comer
Betina-pensé en hacer un fogón aquí afuera, ahí puedo cocinar, unos maíces y legumbres.
carlos-voy a hablar con su padre, Betina, no puede continuar así
Betina-no, no quiero estresar a papá, él ya tiene mucho trabajo
Carlos-necesita pensar más en usted, muchacha
Doy de hombros, y me levanto, agradezco el café y volvemos a la rutina pesada de la hacienda, termino de trabajar tarde, el único alimento en mi estómago era el café, y las guayabas que comí, durante el trayecto encima de mi fiel amigote, fui a ayudar a Carlos a rescatar la yegua que huyó para la hacienda vecina.