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No Me Iba a Morir por Ti

No Me Iba a Morir por Ti

Status: En proceso
Genre:Venganza / Mujer poderosa / Enfermizo
Popularitas:34.2k
Nilai: 5
nombre de autor: VivianMansano

Ximena Reyes creyó que su matrimonio con Víctor Rivas era lo único que le quedaba después del accidente que la dejó en cama. Pero la verdad era mucho más cruel: su esposo no solo tenía una amante, también había escondido un hijo con ella, había tomado control de su empresa y estaba esperando el momento perfecto para deshacerse de Ximena sin dejar pruebas.

Encerrada en su propia casa, vigilada, debilitada y sin poder mover las piernas, Ximena parecía no tener salida.

Hasta que entendió algo.

Víctor podía quitarle el teléfono, sus documentos, su dinero y hasta su cuerpo.

Pero no podía quitarle la cabeza.

Con ayuda de su mejor amiga Nadia, un médico frío que parece saber más de lo que dice y las grietas que empiezan a abrirse entre sus enemigos, Ximena decide dejar de suplicar.

Si su esposo quería verla muerta, primero tendría que verla levantarse.

Y esta vez, cada mentira, cada golpe y cada traición iba a cobrarse con intereses.

NovelToon tiene autorización de VivianMansano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9

Capítulo 9

La furia en sus ojos se hizo más oscura.

Había tocado algo que no debía.

Y ahora lo sabía.

—Señorita, ¿me ayuda a llevar esto? —La voz de Yareli llegó desde la tienda.

Santiago la escuchó.

Sus dedos se detuvieron.

Se inclinó un poco más hacia mí.

—Ahora entiendo por qué su marido quiere matarla —dijo en voz baja—. Usted también sabe buscarse la muerte.

Me soltó.

Caí de regreso al asiento como un costal.

El aire me entró a golpes. Abrí la boca, intentando respirar, con los ojos llenos de lágrimas.

Santiago subió a su coche y se fue.

No me ayudó.

Tampoco me delató.

Yareli volvió con bolsas y una sonrisa irritante.

—¿Todo bien, Xime?

No respondí.

Me quedé mirando por la ventana.

Estaba humillada.

Asustada.

Pero viva.

Y mientras siguiera viva, nadie tenía derecho a decidir que yo debía morirme.

Esa tarde, Yareli me dejó en casa y recibió una llamada. La emoción le iluminó la cara.

Seguro ya habían recogido al niño.

—Xime, descansa. Tengo que ir a la empresa.

Antes de salir, se detuvo en la puerta.

—Ah, y lo del testamento... ¿cuándo se lo vas a dar a Víctor? Ya te llevó al hospital. Si sigues haciéndolo esperar, se va a enojar.

La miré.

—No terminé la consulta. Me sacaron antes. ¿Eso cuenta como llevarme al hospital?

Su sonrisa se tensó.

—Víctor va a buscarte otro médico. Pero también tienes que poner de tu parte.

No contesté.

Ella se fue.

Dormí de puro agotamiento.

Cuando desperté, el cuarto estaba oscuro.

—Marisol...

Tenía la boca seca, la lengua inflamada, la garganta hecha pedazos.

Entonces escuché un niño abajo.

—¡Quiero eso!

Me quedé inmóvil.

—Ahorita, mi amor —dijo Yareli—. Ya estás en casa. Aquí puedes comer lo que quieras.

Casa.

Mi casa.

Lo habían traído.

Me mordí la boca hasta sentir sangre.

Tenía que calmarme.

Si gritaba, Víctor podía mandarme al psiquiátrico.

Dos minutos después llamé a Marisol.

Abajo alguien dijo:

—La señora despertó.

El ruido del niño se cortó.

Yareli también se calló.

Seguro se preguntaban cuánto había escuchado.

—Ve a verla —ordenó Víctor.

Marisol subió.

Antes de que entrara, me limpié la sangre con un pañuelo.

—Señora, ¿despertó?

—Agua —dije—. Me duele la boca.

Me ayudó a encender la lámpara. Bebí un poco. El agua tibia me alivió apenas.

Entonces apareció Víctor.

—¿Cómo estás?

Qué amable.

Qué falso.

Lo miré, tratando de entender qué quería.

El niño ya estaba en casa. Yo seguía atrapada. ¿Por qué fingía preocupación?

El testamento.

Claro.

—Me duele la boca —dije.

—Es una heridita. No seas exagerada. Mejor dime dónde está el testamento. Luego Yareli te pone medicina.

Ahí estaba.

Ni siquiera pudo esperar.

—Escuché un niño abajo —dije, obligándome a sonar débil—. ¿Ya lo trajiste?

Víctor se puso a la defensiva.

—La casa hogar estaba presionando. Como tú estás así, usé la carta poder. No tienes que preocuparte. Yareli lo va a cuidar.

No tenía que preocuparme.

En mi casa.

Con mi firma.

—Quiero verlo.

—Estás cansada.

—Soy su madre legal, ¿no? Quiero verlo.

Víctor no quería.

Lo vi en la cara.

Ese niño era de Yareli. Hacerlo llamarme mamá debía parecerles una puñalada.

Me llené los ojos de lágrimas.

—¿No tengo derecho?

Víctor apretó la mandíbula y fue a la puerta.

—Yareli, súbelo.

—Pero...

—Súbelo.

Yareli apareció con el niño en brazos, pero se quedó lejos de la cama.

—Xime, no lo acerco mucho. Los niños se enferman fácil y tú estás delicada.

Como si yo fuera a devorarlo.

Miré al niño.

Más gordo.

Mejor vestido.

En pocos días había pasado de niño de casa hogar a pequeño príncipe de ropa cara.

Me tragué la rabia.

—¿Cómo te llamas? ¿Cuántos años tienes?

—Se llama Mateo —respondió Yareli antes que él—. Tiene cuatro años. ¿No recuerdas? Viste su expediente.

Cuatro.

Si tenía cuatro, Yareli se había acostado con Víctor cuando tenía diecinueve. Primer año de universidad.

El mismo año en que yo moví contactos para que entrara a una buena escuela en CDMX.

Qué agradecida.

—Lo recuerdo —dije.

Miré a Víctor.

—Pero si ya lo adoptamos, hay que cambiarle el nombre.

Yareli se tensó.

—¿Cambiarle el nombre?

—En tu familia son muy estrictos con eso, ¿no? Cuando estaba embarazada, tu papá insistió en elegir el nombre del bebé por la línea familiar.

Víctor se quedó callado.

Yareli intervino enseguida.

—Xime, Mateo ya está acostumbrado. No creo que sea necesario.

La miré.

—¿Tú decides?

Se quedó sin voz.

—Si va a ser hijo de los Rivas, se registra como los Rivas quieran —añadí—. Además necesita registro de domicilio para entrar al colegio. No puede quedarse con papeles a medias.

La palabra colegio cambió la cara de Víctor.

—¿Qué colegio?

—El de Lago Azul. Es el mejor de la zona. Pero piden domicilio registrado. Si no arreglan nombre y documentos, no entra.

Víctor se iluminó.

—¿Es cierto?

—Lo investigué cuando esperaba a mi bebé.

—Ya, no empieces con eso —me interrumpió, incómodo.

Luego miró a Yareli.

—Mañana hablas con mi papá para el nombre y haces el registro.

Yareli casi rechina los dientes.

—Pero, Víctor...

—El colegio es lo primero.

Yo sentí una pequeña victoria correrme por la sangre.

Pero no había terminado.

—No hace falta preguntarle —dije con voz triste—. Tu papá ya había elegido un nombre para nuestro segundo hijo. Como yo ya no puedo tenerlo, puede usarlo él.

Víctor aceptó de inmediato.

—Perfecto. Mañana firmas otra carta poder y Yareli lo registra.

—Claro.

Tomé una hoja del buró y escribí.

Luego se la entregué a Yareli.

Ella leyó.

—¿Toño?

Su voz salió aguda.

—Sí —dije—. Antonio Rivas. Tu suegro decía que era nombre de hombre con suerte. ¿Bonito, no?

Yareli apretó el papel.

Los nudillos se le pusieron blancos.

Yo la miré sin parpadear.

Quería entrar a la familia Rivas.

Pues ahí tenía.

El nombre que esa familia le daba a su hijo.

1
Adolis Cardona
más capítulos
Lolly Carazo
Está historia está buena pero deja a la protagonista ganar alguna de las tantas batallas que ha hecho para salvarse volver a caminar y salir del martirio y recuperar lo de ella y su familia
Becky Navarro
tofavia no entiendo a ese vecino que pitos toca esta igual de loco que el esposo
Becky Navarro
uff una ayudita no cae mal🥰🥰🥰🥰🥰
Becky Navarro
yo hasta me engarruño cada que el idiota ese aparece con ganas de agarrarlo de las bolas bien recio
Becky Navarro
gracias la ban a escuchar
Becky Navarro
una pendendeja bien echa x sue madres no le tomo fotos 😡😡😡
Becky Navarro
esto empezó muy bien
Isidra Marta Sánchez Ortiz
Sí, cómo? 😭😭😭😭😭😭😭
Miraval 💃🇨🇴❤️🇨🇴❤️
Vamos a leer cómo supera Ximena esta terrible situación. Qué será de los papás de ella? 🤔🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Flor de lis
bonito
Monica Raquel Martin
ahora lo que falta es que XIMENA valla a la cárcel y se haga aliada de Yareli
Alix Sarmiento
muy bueno excelente
Alix Sarmiento
es muy buena tiene mucho suspenso, como se va a escapar?
Alix Sarmiento
está muy buena alguien la debe ayudar
Zaira
No leo más demasiados capítulos de sufrimiento y maldad.
Zaira
Bueno y que clase amiga tiene que ni se preocupa
Zaira
ERES UNA ESTUPIDA ,ESCRITORA HASTA CUANDO LA VAS HACER SUFRIR, YA YO ESTOY QUE ARDO DE LA IMPOTENCIA ,NO SOPORTO EL ABUSO.
Becky Navarro: tampoco ofendan a la escritora x favor
total 2 replies
Rossy Bta
más capitulos 🙏 por favor
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