🚫⚠️Esta historia, termina en POLIAMOR. Sigan de largo si no les gusta y, no denuncien por fa...⚠️🚫
Seleriun, una deidad que intenta esconderse y encajar en un mundo mortal, a aceptar su inmenso poder.
Lucha contra su propia naturaleza, mientras el destino y sus enemigos lo obligan a revelarse.
(Es la continuación de "Luna de Plata")
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Latían al mismo ritmo
El Gran Salón del Trono en el Palacio de Cristal no era solo una maravilla de la arquitectura mística; en ese momento, era una olla a presión a punto de estallar. El brillo de la batalla en el valle aún no se desvanecía de las retinas de los presentes cuando la diplomacia, esa guerra sin espadas, comenzó a herir el aire.
En el centro del salón, el General Fafnir de los dragones mestizos de Arev y el Primer Ministro de las Islas Azules estaban enfrascados en una discusión que rozaba el ridículo.
-¡Es una cuestión de jerarquía elemental!- Gritaba el Ministro, agitando sus manos adornadas con anillos de coral -El Príncipe Alec es de linaje real puro de las mareas. Su magia de agua es la única capaz de dar serenidad a una deidad de plata. Por protocolo, él debe ser el Esposo Principal. El dragón mestizo es un guerrero, alguien que debe estar en el campo, no en el lecho real. ¡Que Galen se conforme con ser el Concubino Protector!-
Fafnir soltó una carcajada que mostró sus colmillos.
-¿Esposo Principal? ¡Tu príncipe se desmaya si no tiene una tina con sal cerca! Galen despertó el fuego azul, la llama que purificó la oscuridad. Un dragón no es segundo de nadie, y menos de un habitante del mar que usa seda en lugar de armadura. ¡Si hay un esposo aquí, es el que tiene las alas para seguir el vuelo de Seleriun! ¡Que Alec sea el Concubino de Honor y se dedique a decorar el acuario!-
-¡Cómo se atreve!- El Ministro se puso rojo de rabia—. ¡Esto es un insulto a la corona de las islas!-
A los lados, la familia observaba. Argolux estaba apoyado en una columna, comiendo una fruta con una sonrisa de oreja a oreja.
-¡Diez monedas de oro al dragón!- Susurró Argolux divertido -Aunque el del pescado tiene buenos pulmones para gritar.-
Kallan, su esposo, le dio un codazo fuerte en las costillas.
-Argolux, cállate. Estamos en una crisis diplomática, no en una pelea de taberna. Compórtate como el Emperador que se supone que eres.-
Brante, el gran dragón, observaba con los brazos cruzados, emanando una calma pesada. A su lado, Nick y Susy intercambiaban miradas. Susy escribía tan rápido que su pluma sacaba chispas. Muelén, el elfo, mantenía sus manos entrelazadas, analizando cada palabra con la paciencia de un árbol milenario.
De pronto, un sonido sordo y potente hizo que el suelo de cristal vibrara. El Rey Consorte Obsidius, cuya sombra parecía cobrar vida propia, dio un paso al frente. No necesitó gritar. Soltó un rugido gutural, un sonido que nació en el fondo de su pecho y que recordó a todos que, antes de ser Rey, fue el General más temido de las Montañas Picos de Obsidiana.
El silencio fue absoluto. El Ministro y Fafnir se quedaron petrificados, con las bocas abiertas pero sin emitir sonido.
-Silencio- Sentenció Obsidius con una voz que heló la sangre de los diplomáticos -Están en presencia de la Corona. Dejen de repartirse a mi hijo como si fuera un botín de guerra o yo mismo me encargaré de que sus delegaciones regresen a casa a pie... y sin lengua.-
Obsidius retrocedió un paso, permitiendo que la Reina Solana, la Reina de Eclipse, tomara la palabra. Ella se puso de pie, y su sola presencia irradiaba una autoridad que hacía que el mundo pareciera pequeño.
-He escuchado suficiente.- Dijo Solana -Discuten por títulos mientras mis hijos todavía tienen el polvo de la batalla en sus ropas. Escuchen bien: Seleriun, Galen y Alec son apenas adolescentes. No están preparados para el matrimonio ni para las cargas que sus reinos quieren imponerles. No habrá bodas ahora, ni mañana.-
Los príncipes bajaron la cabeza. Solana continuó con voz firme.
-Se hará un acuerdo de compromiso mutuo. Los tres quedan vinculados, pero nada más. Deben concluir sus estudios y prepararse para gobernar en el futuro, cuando sus mentes sean tan fuertes como su magia. El destino es incierto y no los encadenaré a un contrato antes de tiempo.-
Miró seriamente a Galen.
-Príncipe Galen, usted regresará a la Academia de Magia del Sur. Su pueblo necesita un líder que controle su fuego, no un niño impulsivo.-
Luego miró a los diplomáticos extranjeros.
-En cuanto a mi hijo Seleriun, él partirá a un lugar secreto. Se preparará para gobernar bajo una tutela estricta. Ningún reino podrá interferir ni intentar secuestrarlo para sacar ventaja de su poder. Estará fuera de su alcance.-
Seleriun apretó los labios. Sabía que su madre estaba mintiendo por su seguridad. En realidad, él volvería a la academia bajo su disfraz de Sil, pero nadie fuera de esa sala debía saberlo. Si los reinos del Sur o las Islas descubrían que el heredero de plata estaba vulnerable en una escuela, la guerra sería inevitable.
-Y finalmente- Dijo Solana mirando al segundo príncipe—, el Príncipe Alec debe regresar a sus Islas Azules. Su padre necesita que siga preparándose allí.
-¡NO!- El grito de Alec rompió el protocolo -¡Me niego rotundamente!-
El Ministro casi se desmaya del susto, pero Alec dio un paso al frente, mirando a la Reina con ojos desesperados.
-Majestad, le ruego que lo reconsidere. Mi vínculo con ellos... es real. Si me separan ahora, mi magia se volverá inestable.- Además- Añadió rápidamente, buscando una excusa diplomática -Las Islas Azules sufren una crisis mágica. La Academia del Sur tiene la biblioteca más antigua del mundo. Como segundo príncipe, mi deber es investigar allí cómo salvar nuestras costas. No puedo hacerlo desde mi palacio. ¡Quiero ir a la academia con Galen!-
Seleriun miró a Muelén, pidiendo ayuda con la mirada. El elfo de paz dio un paso al frente con una sonrisa serena.
-Reina Solana, si me permite intervenir... la petición del príncipe tiene sentido. Casualmente, la Academia del Sur me ha solicitado nuevamente como profesor de botánica y artes antiguas. Yo mismo puedo supervisar al Príncipe Alec y ayudarlo a investigar los pergaminos necesarios para sus islas. Estarán bajo mi tutela.-
Solana miró a Nick, quien asintió levemente. La idea de tener a Muelén vigilando a los tres chicos en la academia era el plan perfecto.
-Está bien.- Cedió la Reina - Galen y Alec partirán juntos a la academia en un mes, cuando terminen las vacaciones. Seleriun partirá a su supuesto entrenamiento privado.-
El alivio en los rostros de los tres jóvenes fue evidente. Se quedarían juntos, aunque el mundo pensara que Seleriun estaba en una montaña perdida y no compartiendo pupitre con ellos como el humilde Sil.
Más tarde, cuando el salón se vació de diplomáticos, Obsidius caminó hacia su hijo. El gran guerrero, que podía intimidar a ejércitos, ahora lucía como un padre atribulado. Llevó a Seleriun a un rincón del salón.
-Hijo...- Comenzó Obsidius, rascándose la nuca -¿Dos? ¿Realmente tienen que ser dos? Todavía no puedo creer que mi pequeño tendrá que lidiar con un dragón gritón y un príncipe que parece hecho de cristal. No sé si estoy listo para tener dos yernos. Me dan celos de solo pensar que te quitarán tiempo.-
Seleriun sonrió y abrazó a su padre.
-Papá, sigo siendo tu hijo. Nada va a cambiar eso. Además, tú mismo dijiste que siempre me apoyarías.-
Obsidius suspiró, devolviendo el abrazo con fuerza.
-Lo hago, y tienen mi apoyo total. Solo... trata de que no quemen la academia o inunden el comedor. Si lo hacen, no digas que eres mi hijo.- Bromeó el Rey Consorte, aunque sus ojos brillaban con orgullo.
Argolux se acercó a ellos, siempre inoportuno.
-¡Ánimo, Obsidius! ¡Al menos no son tres! Imagínate si también le gustara un elfo. ¡Eso sí sería un problema de espacio en el palacio!-
Kallan llegó justo a tiempo para agarrar a Argolux de la oreja.
-¡Argolux! ¡Deja de decir tonterías y ven a ayudar con los preparativos del viaje! Ya has molestado suficiente por hoy.-
¡Ay, ay, mi amor! ¡Solo estaba animando el ambiente!- Protestó el Emperador mientras era arrastrado fuera del salón.
Nick y Susy se acercaron a Seleriun. Nick le puso una mano en el hombro.
-Tienes un mes de descanso, Sil. Disfrútalo. Porque cuando vuelvas a esa academia, la verdadera prueba comenzará. No solo tendrás que ocultar quién eres, sino que tendrás que lidiar con dos futuros esposos que no te dejarán ni respirar.-
Susy rió, cerrando su libreta.
-¡Esto va a ser el mejor arco de la historia! La deidad disfrazada y sus dos guardianes celosos. ¡Ni yo podría haberlo escrito mejor!-
Seleriun miró a sus padres, a sus abuelos y luego hacia la ventana. Sabía que el mes pasaría volando y que la vida como Sil sería complicada, pero por primera vez, no tenía miedo. Tenía una familia que lo amaba, un elfo que lo cuidaría y dos corazones que, para bien o para mal, ahora latían al mismo ritmo que el suyo.
La pluma de fénix escribió la última línea antes de descansar: La tregua ha comenzado, y bajo el velo del secreto, el heredero de plata volverá a las aulas para aprender que el amor es la magia más difícil de controlar.