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El Amor Congelado

El Amor Congelado

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños
Popularitas:1.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Claudia preciado

El Amor Congelado es de un romance oscuro y fantasía que narra la historia de Arieth, una mujer que descubre la traición de su esposo justo antes de que él caiga víctima de un hechizo lanzado por una mujer malvada. Cuando los médicos no pueden salvarlo, Arieth viaja a tierras lejanas en busca de una poderosa bruja que pueda romper el encantamiento.
La obra combina amor, magia, traición y sacrificio, mostrando cómo el verdadero amor puede enfrentar incluso la oscuridad más profunda.

NovelToon tiene autorización de Claudia preciado para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Donde el mar escucha promesa

El sonido de las olas fue lo primero que Arithsa escuchó al despertar.

No el murmullo lejano, sino el golpe constante y profundo del mar contra la orilla, como si el mundo respirara con fuerza propia.

Abrió los ojos lentamente.

La luz del amanecer entraba por los ventanales, dibujando sombras doradas sobre la piel de Adrián, que aún dormía a su lado. El recuerdo de la noche anterior permanecía en su cuerpo como una marca cálida. No era solo pasión. Era pertenencia.

Se incorporó con cuidado para no despertarlo y caminó hasta el balcón envuelta apenas en la sábana ligera. El aire salado le acarició la piel, y por un instante se permitió no pensar en nada.

Escuchó pasos detrás de ella.

—Despertar y no encontrarte casi me asusta —murmuró Adrián con voz baja.

Arithsa sonrió sin girarse.

—No me he ido.

Él se acercó por detrás y rodeó su cintura, apoyando el mentón en su hombro desnudo.

—Quédate así un momento —pidió.

El mar frente a ellos parecía infinito.

No había ciudad. No había empresa. No había expectativas.

Solo dos personas suspendidas en un instante.

—Nunca he traído a nadie aquí —confesó Adrián de repente.

Ella giró el rostro ligeramente.

—¿A ningún viaje de trabajo?

—Nunca quise mezclar mi mundo profesional con algo personal.

—¿Y ahora sí?

Él la miró con una intensidad distinta.

—Contigo no siento que mezcle. Siento que completo.

La frase no era perfecta. Era real.

Arithsa apoyó sus manos sobre las de él, entrelazando los dedos.

—No quiero ser una distracción.

—No lo eres —respondió sin dudar—. Eres lo único que no se siente como presión.

Ese tipo de vulnerabilidad no era habitual en Adrián. Y Arithsa lo sabía.

—¿Qué te da miedo realmente? —preguntó ella.

Adrián tardó en responder.

—Que algún día descubras que no soy tan fuerte como parezco.

Ella giró completamente hacia él.

—No me enamoré de tu fuerza.

Él sostuvo su mirada.

—¿Entonces de qué?

—De cuando bajas la guardia.

El silencio que siguió no fue incómodo. Fue íntimo.

Adrián la besó con suavidad, distinto a la intensidad de la noche anterior. Ese beso era promesa, no incendio.

Horas después, caminaban por la playa casi vacía. La arena aún fría bajo sus pies, el agua rozando sus tobillos mientras el sol ascendía.

Arithsa llevaba un vestido ligero que el viento movía con libertad. Adrián la observaba como si intentara grabar cada detalle en la memoria.

—Te ves diferente aquí —dijo él.

—¿Cómo?

—Más libre.

Ella sonrió levemente.

—Tal vez lo soy.

Caminaron sin hablar durante varios minutos. A veces las manos se rozaban, otras se entrelazaban con naturalidad.

—¿Te imaginas un futuro fuera de la ciudad? —preguntó Arithsa de pronto.

Adrián la miró sorprendido.

—¿Te quieres ir?

—No ahora. Solo pregunto.

Él respiró hondo.

—Siempre pensé que mi vida estaba atada a los negocios. A la expansión. A crecer.

—¿Y ahora?

—Ahora pienso que crecer también puede ser esto.

Se detuvo frente a ella.

—Un lugar donde el ruido no importa tanto.

Arithsa lo miró largo rato.

—Si algún día eliges algo distinto, no será debilidad.

—¿Lo estarías conmigo?

Ella sostuvo su mirada sin titubear.

—Si me sigues eligiendo… sí.

Adrián la atrajo hacia él y la besó bajo el sol naciente. No había urgencia. No había fuego descontrolado.

Había decisión.

Y esa decisión fortalecía algo mucho más profundo que el deseo.

Más tarde, la realidad regresó.

La reunión empresarial estaba programada para el mediodía en un hotel cercano. Adrián se vistió con la precisión habitual: traje oscuro, reloj elegante, postura firme.

Pero algo en su expresión había cambiado.

Arithsa lo observó mientras ajustaba los botones de su camisa.

—¿Te pones nervioso antes de cada negociación? —preguntó ella.

Él soltó una risa suave.

—Siempre.

—No lo pareces.

—Ese es el truco.

Ella se acercó y acomodó la corbata con delicadeza.

—Entonces deja el truco afuera cuando vuelvas.

Adrián tomó su mano antes de salir.

—Ven conmigo.

Ella dudó apenas un segundo.

—No quiero interferir.

—No interferirás. Solo quédate cerca.

La sala de reuniones era elegante y fría. Ejecutivos de otras compañías esperaban con expresiones calculadoras. Cuando Adrián entró, la atmósfera cambió.

Seguro. Directo. Preciso.

Arithsa tomó asiento en una esquina discreta. Observaba.

Y por primera vez veía esa versión completa de él: el estratega, el líder, el hombre que imponía respeto sin elevar la voz.

Se sorprendió al notar que no se sentía desplazada.

Se sentía orgullosa.

Durante la presentación, Adrián mantuvo el control absoluto de la negociación. Respondía preguntas con claridad, anticipaba objeciones, manejaba tensiones con serenidad.

Pero en un momento específico, cuando la discusión se volvió más intensa, su mirada buscó a Arithsa.

Y ella simplemente asintió.

Fue un gesto mínimo.

Pero suficiente.

La reunión terminó con un acuerdo.

1
Monica Raquel Martin
uuuyyy esta Helena va s causar problemas en la pareja
Eret Lopez
LA GENTE ES CAPAZ DE HACER TODO POR DINERO y PODER Y Elena es UNA DE ELLAS
Eret Lopez
EL DINERO y EL PODER SON DE PERDER A LA GENTE
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