Abigail, una dulce jovencita, tímida y fiel enamorada del romance desde muy joven sufre por culpa de quién debió protegerla, ella creerá en una serie de mentiras que la hundirán por años en una profunda tristeza...
NovelToon tiene autorización de Victoria Castro para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPÍTULO 9
Javier...
Salí furioso del la habitación, decepcionado, como pudo hacer esto Abigail, es una niña inocente, el bastardo que hizo esto se iba arrepentir el resto de vida.
Salí del hospital directo a casa, fui a mi despacho y tomé la laptop de Abigail, revise detenidamente todo, tenía fotos con en jovencito.
-Maldito bastardo degenerado, te aprovechaste de mi pequeña pero lo pagarás, no tienes ni idea de quien soy ni el infierno que te espera.
Tomé la computadora y salí directo a ver a una persona, estaba furioso, mi hija tenía un futuro por delante y ese mocoso la arruinó, un bastardo de ese don nadie no merece nacer.
-Javier que es eso tan importante que quieres hablar conmigo? - pregunto un hombre de apariencia intimidante
-Necesito que una persona pase muchos años en prisión, aislado y sin derecho a llamadas ni cartas.
-Ese trabajo te costará unos cuantos miles de dólares Javier, ya sabes cómo esto.
- El dinero no es problema, quiero que simplemente desaparezca.
-Matarlo sería más fácil no crees?
-Solo lo quiero tras las rejas, no soy un asesino lo sabes. Buscalo y has que vaya prisión, pon drogas en su casa o algo no sé.
Le entregué todo lo que tenía del muchacho y dijo que en un par de días el trabajo estaría hecho.
Salí de ese lugar y subí al auto, al llegar a casa estrella se me acercó.
-Señor la niña está en su habitación, por favor ya no la regañe está muy alterada, ya está pasando por mucho
-Ella ya no es una niña, todo lo que está pasando se lo busco ella misma, no quiero ni verla, voy a pensar como resolver esto.
- De que está hablando señor? No me diga que piensa en interrumpir el embarazo de mi niña - pregunto con precaución estrella
-Eso sería lo mejor para ella, ese mocoso solo le arruinará la vida
-No diga eso señor, un bebé es una bendición, mi niña no podría vivir con esa culpa, además es poner en riesgo su propia vida
-Ya calla estrella, necesito pensar, Ernesto, Ernesto ven aquí ahora.
-Digame señor? - respondió con angustia Ernesto
-Tu sabías de la aventura de Abigail no es verdad? Solo contigo entra y sale de esta casa
-No señor, solo una vez la vi conversando con un joven pero creí que era algún compañero de clases, no sea demasiado duro con ella señor, es una niña
-Callate, no me digas como tratar a mi hija, todos aquí son unos alcahuetes, no puede ser posible que ella este embarazada y nadie supiera que se acostaba con un maldito degenerado muerto de hambre.
-Debe hacer que se case con la niña señor -sigirio estrella pensando en la felicidad de aby
-Primero muerto antes de ver a mi hija, a mí prodigio al lado de un don nadie, ya déjenme solo, debo pensar como solucionarle este problema a mi hija y nadie fuera de esta casa puede saber de su embarazo...
Abigail...
Llegué con mi nana estrella a casa, mi mente no para de repetir una y otra vez que estoy embarazada, me asusta tanto todo esto pero es mi bebé, mío y de mi amor, el hombre que amó, lo necesito tanto.
Mi nana habló mucho conmigo pero juro que sus palabras solo hacen ruido en mis oídos, solo se que papá no va a dejarme ser feliz con Jacob y mi hijo.
Entre al baño me duché y me miré al espejo, mis ojos ardían de tanto llorar
Toque mi vientre, era irreal la idea de pensar que un bebé crecía en mi vientre, que de mi primera vez con mi novio hubo frutos.
-Nadie te hará daño mi cielo, ahora eres mío y te cuidaré - dijo Abigail con lágrimas corriendo por su rostro.
Me acurruqué en mi cama, no me importaba nada, ni la competencia, ni mi primer lugar, solo quería ir y sentir el abrazo de Jacob, ese que me libera de todas mis ataduras.
Me estaba quedando dormida de tanto llorar, la puerta de habitación se abrió, me senté, era papá, su expresión me daba tanto miedo que sentía ansiedad de solo mirarlo.
-Que decepción me has causado Abigail, tantos años de esfuerzo para que termines arruinando tu vida así, por algo que crees que es amor.
-Lo siento papá, se que fue muy irresponsable de mi parte, no soy una cualquiera, el me ama y yo a él y se que estará dispuesto a dar la cara.
-Eso lo veremos Abigail, y si actuaste como una cualquiera, una jovencita decente, con tus principios no debería estar embarazada con 17 años de un joven que no tuvo la decencia de venir aquí y pedir tú mano.
Sus palabras me dolían tanto, pero no era como el lo decía.
-Papá él me dijo varias veces que quería tú permiso para verme pero yo no sé lo permití, me asustaba la idea de que te enojaras.
- Le temes a tu padre pero vas y te acuestas con él? Hace cuanto lo ves?
-Dos meses y medio papá - sollozo temerosa Abigail mientras secaba sus lágrimas.
-Vaya, dos meses, es decir que mi hija se entregó tan fácilmente a un completo desconocido, cuantas veces lo viste en ese tiempo? Que sabes de él? -pregunto Javier para saber cómo mover las piezas.
-Nos vinos muy poco papá, y se lo necesario.
-Conoces a su familia?
-no papa, su madre vive en otra ciudad, el vive aquí porque está estudiando en la universidad, papá déjame estar con él por favor.
-Quien sabe de tu relación con él? exclamó Javier ignorando la petición de aby.
-Solo Liliana pero ella no lo conoce, como te dije solo nos vimos unas pocas veces.
-Sabes Abigail tú madre era una mujer hermosa, igual que tú, ella si era decente, fuimos novios por un año y solo hasta que nos casamos se entregó a mí, fui el único hombre de su vida, la perdí tan rápido
Sus palabras me dolían tanto, yo se que le falle pero no era justo que me dijera tantas cosas hirientes, un buen padre que ama a su hija no la lastimaría de esa manera, no sé preocuparía por el que dirán sino por la felicidad de su hija.
-Pensare Abigail, pensaré que haremos con todo esto, ahora no quiero verte, siento una profunda decepción...