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Confiando En Mi Destino

Confiando En Mi Destino

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Malentendidos / Embarazo no planeado
Popularitas:3.9k
Nilai: 5
nombre de autor: NELSI BLANCO

Alana es una joven que ha enfrentado numerosas dificultades desde muy pequeña. A la edad de solo cinco años, sufrió la pérdida de su madre, quien falleció, y poco tiempo después, su padre decidió abandonarla al encontrar una nueva pareja y formar una nueva familia con dos hijos más. Desde ese momento, Alana fue ingresada en un orfanato, donde pasó su infancia y adolescencia.

Ahora, al llegar a los 18 años, se encontraba en el umbral de una nueva etapa de su vida. Era el momento de abandonar el orfanato y dar un paso hacia la independencia, pero la situación le resultaba abrumadora. Con lágrimas brotando de sus ojos, dejó aquel lugar que había sido su hogar por tantos años. Mientras cruzaba la puerta, no podía evitar preguntarse cómo habría sido su vida si su madre estuviera a su lado. La melancolía y la incertidumbre la acompañaban, ya que se sentía sola en una ciudad que apenas conocía; su tiempo había estado casi completamente dedicado a los estudios en el orfanato, y ahora se enfr

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capítulo 24

Alana: No es ninguna molestia para mí. Usted me ayudó en mi peor momento, así que ahora puedo ayudarla también. No se preocupe, se quedará a vivir aquí conmigo. No permitiremos que sus hijos se queden con lo que le pertenece a usted. Buscaremos abogados y recuperaremos sus cosas. No está sola, yo la ayudaré.

Olga: No hay nada que hacer. Mis casas estaban a nombre de ellos. Por eso aprovecharon esa situación y vendieron todo sin mi autorización.

Alana: Buscaremos asesoría, así que esté tranquila. Ahora, vaya a darse una ducha; prepararé algo de comer para las dos.

Olga expresó su agradecimiento de manera sincera, diciendo: Gracias, mi niña. Te ayudaré en todo lo que pueda aquí en casa.

Alana, con una sonrisa, respondió: Está bien, ahora ve a darte una ducha, te veo muy cansada. Te diré cuál será tu habitación.

Alana llevó a Olga hacia la habitación y le explicó: Esta será tu habitación, y aquí mismo tienes tu baño. Cuando termines de ducharte y hayas comido algo, te recomiendo que descanses. Mañana ordenaremos tus cosas aquí, ¿te parece bien?

Olga asintió y dijo: Sí, mi niña, de verdad estoy muy cansada.

Luego, Alana dejó a Olga en su habitación y se dirigió a la cocina, donde empezó a preparar la cena. Cuando Olga salió, Alana estaba casi terminando de cocinar.

Alana, al ver a Olga llegar, exclamó con entusiasmo: ¡Venga, siéntate! Ya casi estoy terminando de servir la cena. Esta noche he preparado unas cachapas deliciosas y también hay jugo.

Olga sonrió, complacida por la invitación, y se sentó a la mesa. Ambas disfrutaron de su cena juntas, compartiendo risas y anécdotas. Luego de terminar, Alana se encargó de ordenar todo mientras Olga decidió retirarse a descansar.

Una vez sola, Alana continuó organizando la casa cuando, de repente, su teléfono sonó. Al responder, vio que era Alejandro y dijo con alegría: ¡Hola!.

Alejandro contestó: Hola, amor. ¿Qué estás haciendo? ¿Estás ocupada?.

Alana respondió: Un poco, ¿y tú?.

Alejandro, con un tono animado, le dijo: Estoy llegando a casa y tengo muchas ganas de verte. ¿Puedo ir a tu casa?.

Alana, un tanto apenada, le explicó: Ahora no puedes venir, porque hoy llegó mi nana y no se siente muy bien. La estoy acompañando.

Alejandro: Tu nana, no sabía que tenías una nana.

Alana: No es que tuviera una nana, Ale. Esta señora ha estado a mi lado desde que salí del orfanato. Me ha ayudado mucho y hablamos todos los días. Ahora se encuentra en un problema y siento que es mi deber ayudarla. La he llegado a querer tanto que he decidido llamarla 'nana'. A partir de ahora, vivirá conmigo, así que tus visitas no serán aquí.

Alejandro: Tienes un corazón tan lindo, mi amor.

Alana: Gracias. Me gusta ayudar a las personas, especialmente a las que me ayudan. Ahora quiero hacer todo lo posible para ayudarla con su situación.

Alejandro: ¿Y cuál es el problema?

Alana: Ale, tú puedes hacerlo.

Alejandro interrumpió: ¿Cómo me llamaste?

Alana: Te llamé Ale. ¿Crees que puedes ayudarme a encontrar asesoría de un abogado?

Alejandro: Me encanta cómo me llamas, y claro que sí, puedo ayudarte. ¿Puedo saber cuál es el problema?

Alana le explicó todo lo que Olga le había contado. Alejandro se mostró bastante molesto y respondió: Bueno, amor, mañana mismo te pondré en contacto con mis abogados. Te ayudaré a resolverlo.

Alana: Gracias, Ale.

Alejandro: Entonces, si no podemos vernos hoy, te veré mañana.

Alana le dijo a Alejandro que se verían en la empresa, y que cuando ella saliera quería acompañarlo. Quería asegurarse de llegar temprano esos días para que no se sintiera tan sola. Alejandro respondió que estaba bien y le deseó que descansara. Alana, contenta con la respuesta, terminó la conversación.

Después de colgar el teléfono, continuó organizando sus cosas. Cuando terminó de ordenar, se metió en la ducha y luego se acostó para descansar.

A la mañana siguiente, Alana se despertó a las 6:00 AM y notó que la señora Olga ya estaba en la cocina preparando el desayuno. Al verla, Alana sonrió y le dio los buenos días. Luego, curiosa, le preguntó a la señora Olga qué estaba haciendo.

Olga estaba en la cocina preparando el desayuno, asegurándose de que Alana no se marchara sin haber comido algo. Alana, al escucharla, sonrió y le dijo con gratitud: ¡Muchas gracias!.

Entonces, Olga le preguntó a Alana cómo la había llamado hace un momento. Alana se acercó con una sonrisa en el rostro y le sugirió que podía llamarla nana. Al escuchar esto, Olga la abrazó con cariño y respondió: Claro que sí, mi niña, a partir de ahora seré tu nana.

Con una expresión alegre, Alana dijo que iba a ir a arreglarse mientras Olga continuaba cocinando. Después de un tiempo, Alana se preparó y salió de su habitación. Se sentó a la mesa para disfrutar del desayuno con su nana, disfrutando de esos momentos juntas antes de que ella se marchara a la empresa con Diana.

Olga estaba en la cocina, dedicándose a preparar un delicioso desayuno para asegurarse de que Alana no se fuera sin haber comido algo. Mientras tanto, Alana entró y, al ver el esfuerzo de Olga, sonrió y le agradeció con un cálido “muchas gracias”.

Olga, al escuchar a Alana, le preguntó de una manera cariñosa: ¿Cómo me llamaste hace un momento?. Alana, acercándose a ella, respondió: ¿Puedo llamarte nana?. Conmovida por la ternura de su petición, Olga la abrazó y le dijo con una sonrisa: Claro que sí, mi niña, a partir de ahora seré tu nana.

Alana, llena de alegría, aprovechó el momento y comentó: Voy a ir a arreglarme mientras usted cocina. Después de un rato, Alana se preparó y salió lista para el día. Luego, se sentó a la mesa para disfrutar del desayuno con su querida nana. Una vez que terminaron, Alana se despidió y salió, Diana la esperaba afuera las dos se dirigieron a la empresa donde las esperaban los demás compañeros.

Al llegar, ambas saludaron a quienes se encontraban allí y subieron juntas al edificio.

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Mariadelosangeles Londoño
buena
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