En medio de una situación inesperada, Chimon se aferra a un omega desconocido y asegura con total certeza que él es su padre.
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20
Off tapo su nariz haciendo un esfuerzo sobrehumano al intentar controlarse.
El aroma del rubio era demasiado fuerte y su propio lobo se estaba descontrolando, rasguñando en su interior y exigiéndole que vaya a reclamar al omega.
—A-alfa te n-necesito...
—Mierda—Murmuro el pelinegro intentando alejarse.
—¡N-no! No te vayas alfa— Suplico acercándose rápidamente al mayor.
Off cerro los ojos creyendo que el rubio se le tiraría encima o algo parecido pero luego de unos minutos al no sentir nada los abrió.
Se confundió al no ver a Gun pero el sonido de un click a su espalda seguido de pasos provocaron que un escalofrío lo recorriera de pies a cabeza.
Girando lentamente, se encontró con el omega de pie con las llaves de la entrada en las manos y una expresión de aparente inocencia.
—Gun... No hagas algo de lo que puedas arrepentirte luego—Musitó cauteloso dando pequeños pasos hacia atrás.
Pero por más que Off intentara dialogar con el rubio nada serviría, Gun ya no era Gun. Su lobo lo dominaba.
Un lobo omega muy juguetón y lujurioso que sabía perfectamente lo que quería.
Por esa razón, el omega no dudo dos veces en lanzarse sobre el pelinegro y colocarse ahorcadas en su regazo, gimiendo al sentir el contorno del miembro semi erecto rozarse con su trasero.
—G-Gun b-bajate—Pidió colocando sus manos en las caderas del menor para intentar apartarlo pero lo único que consiguió fue que el rubio aprovechara eso para comenzar un vaivén restregando sus miembros entre si.
—A-ahh, alfa...
Off entrecerró los ojos y trago saliva pesadamente luchando internamente con su lobo para poder mantener el control.
Al omega no le gusto nada que su alfa se estuviera conteniendo así que con pesar detuvo sus movimientos.
El pelinegro suspiro creyendo que el rubio había entrado en razón pero segundos después se dió cuenta cuan esquivado estaba al sentir los labios de Gun presionarse contra los suyos.
El poco autocontrol que le quedaba se fue a la mierda, no pudo contenerlo más y dejo que su lobo se hiciera cargo de la situación.
Sus ojos se tornaron de un intenso tono carmín y sus feromonas se dispararon como locas afectando más al pobre omega que no paraba de retorcerse en su regazo.
—Omega, MI omega...—Musitó con voz ronca y baja desplazándose de los labios del menor hacia su cuello sintiendo el fuerte aroma a galletas y...
¿Eso era Champaña?
—Nudo, A-alfa quiero tu nudo, por favor, cachorros...—Pidió jadeante intentando bajarle los pantalones al pelinegro.
—¿Quieres llevar a mis cachorros en tu vientre omega mío?—Inquirió deteniendo las acciones del rubio y clavando sus luceros en los del contrario.
—¡Si! ¡Cachorros y marca!—Exclamó entusiasmado e impaciente.
—No te preocupes omega, tu alfa te dará lo que quieres.
En un rapido movimiento Off invirtió sus posiciones colocándose sobre el rubio, no espero más para devorarle la boca en un intenso beso dónde sus lenguas se encontraron y batallaron por quién tomaba primero el control.
Los sonidos de los chasquidos y jadeos era lo único que se escuchaba en aquel departamento.
Gun tiró su cabeza hacia atrás colocando los ojos en blanco cuando el alfa hizo un recorrido desde su boca hacia sus pezones con la lengua.
—Mhm... A-alfa ahhh.
—Eso es, déjame escucharte—Sin dejar de darle atención a los botoncitos cafes del omega, el pelinegro metió la mano dentro de los pantalones del rubio tanteando su entrada.
No quería lastimarlo, así que con cuidado metió lentamente un dedo por la entrada lubricada del rubio.
—A-ahh, o-otro... —Murmuro completamente ido.
—¿Te duele?—Pregunto preocupado.
—Mhg, n-no ahhh... Mete otro—Pidió dejando marcas en el cuello del pelinegro.
El pelinegro sonrió de lado y con más confianza que antes metió un segundo dedo. Hizo movimientos circulares y en forma de tijeras buscando aquel punto que...
—¡Ahhh a-alfa ahí!—Gimió arqueando su espalda.
—Lo encontré.
Aceleró sus movimientos penetrando ahora con tres dedos la entrada del rubio que se retorcía de placer debajo del alfa.
A pesar de no tener casi conciencia, Off no podía estar más que encantado con la vista que su omega le estaba proporcionando.
Su cabello dorado alborotado, sus labios rojos e hinchados por los fogosos besos, sus ojos azules completamente nublados por el placer, su rostro sonrojado y brillante por el sudor.
Una completa obra de arte de la cual se sentía afortunado de apreciar.
—A-alfa necesito más... ¡Te q-quiero a ti!—Exigió rompiendo la camisa del pelinegro.
No habían terminado de retirar todas sus prendas, cuando estaban a punto de desnudarse por completo para poder sentirse piel con piel de una vez por todas, la puerta se abrió de imprevisto.
Ambos exaltados voltearon hacia la entrada donde Bass los observaba paralizado.
Y no era para menos, su mejor amigo estaba semidesnudo a punto de fornicar con el padre de uno de sus alumnos.
Bass pareció reaccionar al ver el estado del rubio. Corrió a la cocina, saco una botella de agua helada del refrigerador y volvió a la sala.
Al alfa y al omega no les había importado la presencia del palido en lo absoluto y siguieron en lo suyo como si nada.
Claro tuvieron que detenerse cuando Bass les lanzó el agua fría a ambos.
El pelinegro se separó de Gun a la fuerza, busco al culpable y cuando lo encontró estuvo a punto de atacar al omega por haber interrumpido su momento íntimo pero otro chorro de agua helada directo a su rostro lo trajo a la realidad.
—¡Off reacciona!—Pidió el palido acercándose al alfa para darle una bofetada.
—¡N-no hacía falta el golpe!—Se quejo cubriendo su rostro.
—Para estar doblemente seguros—Dijo quitándose la chaqueta para cubrir al rubio.
—¡N-no!—Musitó lastimero estirando sus brazos en dirección al mayor.
Jumpol hizo amago de acercarse pero Bass lo alejo.
—No.—Dictó con seriedad.
Off mareado y aturdido retrocedió unos pasos observando a Gun con los ojos cristalizados y los brazos aún extendidos.
Quería ir con él y no soltarlo nunca, borrar con sus propias manos cada lágrima que caiga por aquellos brillantes ojos avellanas y besarlo hasta que olvidará la palabra dolor.
Pero no podía hacer nada de eso... Así que sin mirar atrás salio corriendo del apartamento.
El palido suspiro aliviado pero toda tranquilidad se esfumó al escuchar unos sollozos.
—¿Gun?—Pregunto preocupado tomando el rostro del rubio entre sus manos.
—E-el v-volvio a...
Bass lo miro confundido.
—¿Que?
El rubio negó y se abrazo al otro omega mientras sus lágrimas caigan cómo una cascada. El omega le devolvió el abrazo a modo de consuelo y acaricio sus mechones rubios con cariño.
Bass no entendía lo que le estaba sucediendo a su mejor amigo. En ningún otro celo se había puesto de esa forma, nunca reclamo por ningún alfa ni reacciono igual.
—¿Que demonios está ocurriendo?—Murmuro observando el rostro afligido de Gun.