Una epidemia mortífera provocada por un fármaco que corrompió la sangre humana, extermina por completo a todos los vampiros del mundo. Tan solo sobrevive una mujer, Claudia Dumitrache, debido a que ella fue engendrada antes que estallara la fatídica pandemia. Claudia descubrirá que es una mujer vampiro por sus incontrolables deseos de beber sangre y hacer el amor sin contenerse. Así se inicia toda suerte de riesgos, aventuras, romances y peligros para Claudia en su afán de encontrar a otros vampiros, como ella, recuperar el abolengo y ser feliz con los suyos. Claudia, en efecto, buscará prolongar la estirpe y a la especie engendrando otros vampiros, empero debido a la sangre corrompida de los humanos, ya no surtirá efecto, no solo en sus deseos de embarazarse ni tampoco habrá transformación al morderles el cuello y beberle la sangre a sus víctimas. Claudia es capitana de policía y deberá evitar ser descubierta aunque su naturaleza de mujer vampiro la hará buscar, en forma vehemente y febril, la sangre humana por la ciudad, provocando todo tipo de situaciones y enredos que harán las delicias de los lectores. Claudia buscará igualmente el verdadero amor y en esos afanes, conocerá a muchas personas tratando de hallar la felicidad.
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Capítulo 6
Gabriel también quedó rendido y prendado de mi encanto, enamorado hasta la locura. Se hizo dueño de todos mis tesoros, de mis curvas interminables, de mis labios tan sabrosos pletóricos de miel, de mis senos que lo fascinaban y de mis nalgas que veneraba con devoción, me hizo el amor muchas veces y yo terminaba extasiada, enloquecida y desbaratada entre sus brazos, delirando de su profunda pasión. A partir de entonces empezó a hacerme la corte y a enviarme peluches, flores, bombones a mi casa y además me enviaba selfies de él a mi móvil riéndose, hecho una fiesta, mostrando sus bíceps, queriendo encandilarme. ¡¡¡Eso me encantaba!!!
También me cantaba, me enviaba audios entonando melodías muy dulces, tiernas y con eso, yo me sentía en la Luna, naufragando en el espacio. ¡¡¡Me enamoré de ese hombre!!1 Lo solaba, lo ansiaba, y quería que me haga suya.
Pero ocurrió que esa noche sufriría la peor de las puñadas clavada en medio de mi pecho, una herida cruel y despiadada que jamás cicatrizará, aún el tiempo pasado, y que me sigue atormentando, me sume en el dolor extremo y en el llanto perpetuo en mi alcoba: Gabriel fue asesinado por un delincuente que lo asaltó una noche, después que se presentó en uno de los tantos antros de la ciudad. Lo apuñaló cuarenta veces, sin compasión.
Yo estaba en la comandancia esa noche, porque tenía turno toda la madrugada, cuando mi adjunto, el teniente Shatner, me avisó del horrendo crimen. -Mataron a un hombre en un callejón, capitana Dumitrache, lo asesinaron de cuarenta puñaladas-, me informó.
Ya estaba acostumbrada a ese tipo de noticias, vivía en una ciudad violenta y no podía sorprenderme ese tipo de crímenes. Llevé un equipo de siete agentes para acordonar el callejón y evitar a los curiosos. Cuando me acerqué para contemplar el cuerpo del infortunado sujeto muerto a puñaladas, quedé horrorizada, perpleja, espantada y atónita. Las lágrimas se me amontonaron de inmediato en los ojos y mi corazón comenzó a zapatear en mi busto, desesperado pugnando por reventar a pedazos. ¡¡¡El muerto era Gabriel!!!
Lloré una semana entera. Me jalaba los pelos impotente, me daba cabezazos en la pared y me mordía mi propia mano con furia sumida en el dolor de haber perdido a mi novio. ¡¡¡Yo amaba a Gabriel!!! Él me había llevado a las estrellas, era un chico maravilloso y ahora estaba muerto, asesinado cruelmente por un delincuente, dejándome sola, huérfana de sus besos y caricias.
Shatner identificó al criminal gracias a las imágenes de las cámaras de vigilancia del sector. -Le dicen "Tarántula", es un ladrón malvado, ruin y miserable, tiene otros homicidios en su haber, capitana-, me informó.
Yo jadeaba presa de la furia, sulfurada por la ira, animada por enconados deseos de vengar la muerte de Gabriel.
*****
Esa noche me filtré por esas mismas calles baldías, oscuras y tétrica donde mataron a Gabriel, esperando por encontrar a "Tarántula". Yo había desarrollado una poderosa intuición después que descubrí que era una mujer vampiro. Podía percatarme de todo, adivinar pasos, escuchar voces en el silencio, ver en las sombras, leer la nada, seguir huellas y olfatear el peligro. Yo era mil veces mejor que cualquier otra hembra humana asimilada a la policía.