Una noche equivocada para Emma, su hermanastra quién la detestaba desde muy pequeña, le tendió una trampa al llevarla a la habitación equivocada, con engaños ella esperaba a su novio, sin embargo, la vendió a un hombre poderoso, sin saber quién era.
Cuando nota que salió embarazada, su familia decide abandonarla a su suerte, pensando que era de su novio el hijo que esperaba decide buscarlo, pero él jamás estuvo con ella esa noche.
abandonaba y sola decide irse para salir adelante sola.
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Intento de homicidio
Emma leía por la ventana unos artículos de cocina, le gustaba la idea de hacer postres cuando se sentía triste. Pensaba mucho en su madre y los recuerdos que tenía de ella cuando era pequeña.
Jugaba con el collar que su madre le regaló antes de suicidarse, le ayudaba a pensar mejor las cosas. Salió de sus pensamientos cuando Emilio entro a su habitación tocando la puerta, le sonrió y se paró para recibirlo
-¿Estás cómoda?- preguntó él acercándose para tener contacto- Te veo muy pensativa
-Sí, he estado recordando a mi madre. Me siento algo nostálgica- dijo jugando con su collar, se ponía nerviosa al hablar sobre ella
-Que bonito collar- menciono señalando su mano con el collar entre los dedos- ¿Es un rubí?
-Sí, era de mi madre. Me lo obsequio al cumplir los 10 años- dijo al quitar su collar para qué lo observará de cerca
-Es un rubí auténtico. Es muy bello.
Emilio le prestaba atención al rubí, hasta que vio alrededor de este, iniciales que tenían los acrónimos del nombre de Emma
-Tiene tu nombre- dijo acercándolo para qué se fijará-E. S. S. Emma Sinclair Smith
-Oh, no me había dado cuenta de eso. Que fijado eres- dijo con una sonrisa cálida.
Emilio le gustaba verla sonreír, le gustaba el hecho de que sus ojos se enchinaran y se le marcarán sus hoyuelos.
-Bueno, te... veo para cenar- nervioso se alejó de ella para irse- Ponte algo cómodo, te gustará el lugar
Emma sentía un agrado hacia él, sabía que su seriedad era pura fachada, era una persona madura aunque en el fondo parecía un niño pequeño. Dominica llegó a su habitación con unos conjuntos muy bonitos, su entusiasmo por tener a una joven agradable era contagiosa para los demás empleados; en cambio... Harumi, trataba de ponerle trabas cada vez que podía.
-Vaya, al parecer también las niñas tienen estilo- dijo con cinismo- Pensaba que solo eras una niña tonta interesada en la riqueza
-Pues fíjate que no a todas las mujeres les queda la ropa, por ejemplo tú. Tienes casi 30 años y pareces una adolescente urgida con esa ropa pequeña. En cambio, yo, parezco lo que soy, una joven elegante que no trata de llenar el vacío en su interior con compras innecesarias
Una vez más Emma le cerraba la boca, y se iba digna como contrincante. Harumi se quedó con el amargo en la boca y volteaba los ojos cada vez que la veía con esa sonrisa.
Caía la noche y Emma disfrutaba de su baño habitual con las sales de baño, observaba sus muñecas lastimadas hechas por su padre al forcejear con ella esa vez que la corrieron de su casa.
-En un momento le traigo sus uvas, joven Emma- dijo Dominica secando sus manos para salir del baño- No me tardo nada- grito al cerrar la puerta
Emma escuchó que abrieron la puerta, pensó que tal vez era Dominica con sus uvas. "Que veloz" pensó cerrando sus ojos dando un gran suspiro, sin embargo, era una figura más grande que ella.
-Muérete, p*rra- esa voz resonó al momento que la sumergió en la tina- Maldita, esto te enseñará a no meterme con lo que es mío
Emma forcejeaba con tal de quitar sus manos sobre ella, pero al tenerla mojadas se resbalaban. Sentía que el aire se le escapaba en el agua, pataleaba y con más fuerza trataba de quitarse de encima a esa mujer tan horrible. Peleaba con fuerza y enterraba sus uñas en sus manos para que le doliera y pudiera soltarla, sentía como iba quedando inconciente por la falta de oxígeno hasta que llegó Emilio al escuchar ruidos provenientes de su habitación
-¡Harumi, suéltala!- grito Emilio al empujarla para que la dejara respirar.
-No, ella debe morir- dijo mientras lo golpeaba con sus puños, los empleados la sujetaron para sacarla del baño
-Emma, respira- dijo Emilio al escuchar que Emma empezaba a toser- Emma, respira, respira tranquila- repetía
-¡Me quería matar!- exclamó al tomar bocanadas de aire grande-¡Casi me ahoga!
-¡Ay por mi virgencita!- Dominica se acercó dejando caer la charola con las uvas- ¿Qué pasó, señorita Emma?- pregunto al tomar una toalla para tapar a Emma
-¿Dónde estabas, Dominica?- pregunto Emilio molesto al ver que la dejo sola.
-Solo fui por las uvas verdes que me pidió la señorita Emma- se excusó
-Déjala, es verdad. Yo pedí mis uvas como siempre- dijo al defenderla, Emma se escuchaba agotada por pelear contra Harumi- Maldición, pensé que no lo iba a contar
Emilio la abrazo para tranquilizarla, se dejó caer encima de él respirando con más calma. Después del susto, bajaron hasta donde estaba ella. Emilio había pedido que se empezarán a empacar las cosas de Emma y de él porque se irían; la casa pasaría a ser de su madre.
-Hijo, piensa bien lo que haces. No hagas una locura- dijo persuasiva
-¿Locura? Locura es que ella casi la mata ahogándola en la tina- le reclamo a su madre tal acto atroz- Esa mujer está loca, me voy a ir con Emma a otro lado, para que vaya creciendo mi bebé con los cuidados que se merece.
-Le tienes afecto ¿No es así?- pregunto su madre al ver su actitud cuando estaba ella- Dime, le tienes afecto a una desconocida¿no es verdad?- insistía
Emma empacaba sus cosas rápidamente porque no iba a soportar que personas como ellas puedan hacerle daño a alguien que no conocen. Algunos empleados iban a ser elegidos para los deberes domésticos en el departamento, Víctor se había encargado de la transferencia hacia el centro de la ciudad. En un departamento cerca de la empresa Peregrine.
-Me voy, madre. Espero que recapaciten las cosas, ambas- dijo al darle la espalda a ambas- Ah y otra cosa Harumi. Cuando nazca ese bebé, le haré pruebas de ADN para demostrarte que ese hijo no es mío. Adiós
-Señor, la señorita Emma ya está esperando en el auto- dijo Víctor al abrir la puerta de la casa a su jefe
-Vámonos, Víctor. Emma no debe de pasar ni un minuto más aquí.
Emilio subió al auto enojado azotando la puerta, tal acto hizo que Emma sobresaltara. Víctor arranco el auto y empezó el trayecto, el silencio incomodaba un poco haciendo que subiera el cristal que dividía el auto para darles más privacidad.
-Lo siento si cause que te pelearas con tu madre, Emilio- se disculpó cabizbaja, tomo su mano y la miró a los ojos
-No, Emma...- suspiro harto de los problemas- Ella debe de aprender que no puede estar de acuerdo en cosas como esa. Es detestable.
-Puedo preguntar... ¿Cómo conociste a tu exnovia?- curiosa lo veía queriendo saber su historia con ella. Emilio dudo un poco en contarle, pero no quería ocultarle nada así que tomaba aire y empezó a hablar
-Fue en la empresa, ella era pasante y bueno... Una cosa llevó a la otra, pensé que la conocía hasta que la vi en nuestro departamento con mi mejor amigo. Fue el día más horrible, todas mis ilusiones de casarme y tener una familia con ella se fueron a la basura. Supongo que solo buscaba un buen puesto, después de eso... Solo busqué un consuelo
-En el sexo...- dijo en voz baja- Perdón- dijo apretando los labios
-Supongo que no terminas de conocer a las personas después de todo.
Ambos sabían lo que era la traición, y solo se tenían a si mismos. Emma se acercó más a él para poner su cabeza sobre su hombro, los dos encontrarían consuelo durante el tiempo que pasarían.
Quien será el padre del bebe?