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Desafiando Al Rayo

Desafiando Al Rayo

Status: En proceso
Genre:Época / Reencarnación / Mundo mágico / Edad media
Popularitas:8.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Juna C

Elena nunca pensó que la vida le daría otra oportunidad… pero en el cuerpo de Elyria Montclair la villana del libro que acababa de leer. Mientras intenta adaptarse, su inteligencia aguda y espíritu indomable chocan con el carácter impecable y enigmático de Alaric Blackthorn.

NovelToon tiene autorización de Juna C para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Solo fue una prueba

La mano de Alaric se apoyó en su cintura, acercándola sin cuidado, sin permiso. Elyria respondió de inmediato, pasando los brazos por su nuca, devolviéndole el beso con la misma intensidad imprudente.

El mundo quedó reducido a respiraciones entrecortadas, al roce del árbol en su espalda, al latido acelerado que ambos intentaban ignorar.

Cuando finalmente se separaron, no hubo promesas.

Ni excusas.

Solo miradas cargadas de algo que ninguno estaba dispuesto a nombrar.

—Debemos volver —dijo Alaric, con la voz ronca.

—Sí —respondió Elyria, sin apartar la mirada—. Antes de que alguien venga.

—Cassian —dijeron al mismo tiempo.

Se alejaron en direcciones opuestas.

En otro lugar.

Lejos del bosque.

Lejos de la mansión derruida.

Una casa abandonada respiraba en la oscuridad, con las ventanas tapiadas y las paredes cubiertas de humedad y símbolos borrados a medias. El aire dentro estaba cargado de tensión… y fracaso.

Un grupo de figuras encapuchadas se reunía alrededor de una mesa de madera astillada. Algunos caminaban de un lado a otro. Otros murmuraban con nerviosismo. Las sombras temblaban con la luz irregular de las velas.

—No era posible… —gruñó uno—. Esa bestia debía despedazarlos.

—Dos cabezas. Magia reforzada. Hambre inducida —añadió otro—. No eran simples intrusos… pero tampoco debían sobrevivir.

Un golpe seco interrumpió las voces.

Uno de los encapuchados había cerrado el puño con fuerza, las uñas clavándose en la palma hasta sangrar. Permanecía en silencio, rígida, conteniendo algo más peligroso que la rabia.

Entonces levantó la cabeza.

—Cálmense todos —ordenó.

Su voz era firme. Fría.

El murmullo murió al instante.

Se incorporó lentamente, avanzando un paso hacia la luz. Aunque el rostro seguía oculto bajo la capucha, su presencia bastó para que varios retrocedieran instintivamente.

—Esto no fue un fracaso —continuó—. Fue una prueba.

Algunos intercambiaron miradas inquietas.

Ella alzó el rostro apenas… y sonrió.

No fue una sonrisa de alivio.

Fue una torcida. Calculadora. Satisfecha.

—Ahora sabemos de qué son capaces —dijo—. Y eso vale más que cualquier bestia malgastada.

Un escalofrío recorrió la habitación.

—¿Qué… qué hacemos ahora, señorita? —preguntó uno de los encapuchados, tragando saliva.

La mujer giró lentamente hacia él.

—Ahora —respondió, con la voz cargada de una promesa oscura— desataremos a las verdaderas bestias.

Las velas parpadearon.

Y por un segundo, todos tuvieron la misma sensación inquietante:

Que lo peor…

aún no había comenzado.

El camino de regreso fue más silencioso que la ida.

No porque no hubiera nada que decir, sino porque había demasiado.

El bosque parecía observarlos con la misma atención con la que ellos lo habían recorrido horas antes. Cada crujido hacía que los guardias apretaran las lanzas, cada sombra alargada arrancaba miradas rápidas por encima del hombro.

Elyria caminaba con paso firme, aunque el cansancio se le colaba en los hombros. El vendaje en su brazo estaba limpio, bien hecho… y aun así sentía el recuerdo del impacto bajo la piel.

Alaric no se separó de su lado ni un instante.

—Si duele, dilo —murmuró sin mirarla.

—Si me doliera, ya estaría quejándome —respondió ella—. No te daría el gusto.

Él bufó, apenas.

Cassian, que iba un poco más atrás, rompió el silencio como solo él sabía hacerlo.

—¿Soy el único al que le preocupa que esa cosa gritara justo antes de morir?

Nadie respondió de inmediato.

—Porque a mí sí —continuó—. Muchísimo. Los monstruos normales no hacen eso.

—No era normal —dijo Elyria con voz baja—. Nada de lo que vimos lo era.

Alaric asintió.

—Fue creada. Modificada. Y dejada allí a propósito.

—Como un aviso —añadió uno de los guardias.

El cielo comenzaba a oscurecer cuando finalmente el bosque se abrió y los primeros muros de la mansión aparecieron a la distancia, sólidos, familiares… pero incapaces de borrar la sensación de peligro que se les había adherido a la piel.

—No me gusta —murmuró Cassian—. Volvimos… pero siento que solo acabamos de entrar en algo mucho más grande.

Alaric clavó la mirada en la entrada.

—No hemos terminado —dijo—. Apenas empezamos.

Elyria respiró hondo.

La mansión los recibió con antorchas encendidas y rostros tensos.

Apenas cruzaron el umbral, la atmósfera cambió. El cansancio quedó relegado cuando Darían avanzó hacia ellos con expresión grave, seguido del duque Montclair y varios consejeros.

—Han tardado —dijo el duque—. Y no me gusta la cara con la que regresan.

Alaric no perdió tiempo.

—Confirmamos actividad ilegal en el límite del territorio Crowlell —informó con voz firme—. Magia negra. Experimentación. Bestias creadas y liberadas de forma deliberada.

Un murmullo inquieto recorrió la sala.

—¿Están seguros de que fue dentro de su territorio? —preguntó uno de los consejeros.

—Lo suficiente como para preocuparnos —intervino Elyria—. Las huellas, los restos y la ubicación no son concluyentes… pero tampoco son una coincidencia.

El duque entrecerró los ojos.

—¿La mansión?

—Abandonada —respondió Cassian—. Pero no vacía. Se marcharon el mismo día. Tal vez horas antes de que llegáramos.

Darían apretó los puños.

—Entonces no fue un ataque al azar.

—No —confirmó Alaric—. Fue una prueba. Y falló.

El silencio fue absoluto.

Finalmente, el duque habló:

—Ya envié espías al territorio Crowlell. Se moverán esta misma noche, sin insignias ni estandartes. Si hay algo que ocultar… lo encontraremos.

—¿Y el emperador? —preguntó Elyria.

—Será informado de inmediato —respondió Darían—. No podemos permitir que esto escale sin su conocimiento.

Alaric asintió con gravedad.

Fue entonces cuando… miró a Elyria.

No una vez.

Varias.

Como si necesitara asegurarse de que seguía allí. De que estaba bien. De que el vendaje seguía firme.

Elyria, por supuesto, lo ignoró con maestría.

Se cruzó de brazos. Desvió la mirada. Se inclinó ligeramente para hablar con uno de los guardias, como si nada ocurriera.

Cassian lo notó.

Y sonrió.

—Por cierto —añadió con total descaro—, Elyria fue bastante útil ahí abajo. Se movía como si llevara años luchando en equipo con alguien.

Alaric no apartó la mirada de ella.

—Lo sé.

Elyria se giró lentamente hacia él.

—¿Lo sabes? —repitió, arqueando una ceja—. Vaya. Pensé que estabas demasiado ocupado gruñendo.

El duque carraspeó.

—Descansen —ordenó—. Mañana hablaremos de los siguientes pasos. Y de los Crowlell.

Cuando comenzaron a dispersarse, Alaric volvió a mirarla.

Ella sintió el peso de sus ojos.

Y esta vez… no huyó.

Le sostuvo la mirada un segundo más de lo prudente.

Solo uno.

Suficiente para que ambos recordaran el bosque.

El caos.

El árbol.

Luego, Elyria se dio media vuelta y se marchó, con la espalda recta y el corazón traicionero.

Alaric exhaló lentamente.

Noche había caído por completo sobre la mansión.

Los pasillos estaban en silencio, iluminados apenas por antorchas que proyectaban sombras largas y traicioneras sobre los muros de piedra. Elyria caminaba sin prisa, aún con la mente atrapada entre recuerdos del sótano, la bestia… y cosas que prefería no analizar demasiado.

—Huir no te queda bien.

La voz la detuvo en seco.

—Y a ti acechar no te hace más honorable, señor trueno —respondió, sin girarse.

Alaric emergió de la penumbra, cerrándole el paso con un solo movimiento. No la tocó. Aún.

—Me ignoraste todi el día.

Elyria alzó una ceja.

—Estaba con mi padre y mi hermano —dijo con calma—. Pensé que eso entraba en la categoría de prioridades aceptables.

Él dio un paso más.

Demasiado cerca.

—Te escondiste detrás de ellos.

—O quizá tú no sabías dónde mirar.

Antes de que pudiera reaccionar, Alaric apoyó una mano en la pared junto a su cabeza, acorralándola sin tocarla. La cercanía era peligrosa. Intencional.

—¿Qué pretendes? —preguntó ella en voz baja, sin retroceder—. Porque si es besarme como si el mundo se acabara y luego actuar como si nada… no estoy interesada.

Por primera vez, Alaric dudó.

Solo un segundo.

Luego la besó.

No fue suave.

Fue intenso, decidido, cargado de todo lo que se habían negado desde el bosque.

Elyria respondió por puro instinto… hasta que lo empujó contra su pecho.

—Basta —dijo, respirando agitada—. Habla.

Alaric apoyó la frente contra la de ella.

—No puedo darte promesas —admitió—. Ni explicaciones. Ni algo que pueda mostrarse en público.

—Continúa.

—Quiero esto —dijo sin rodeos—. A ti. Sin testigos. Sin nombres. Sin que nadie lo sepa.

Silencio.

Luego, una sonrisa.

Lenta. Ladeada. Peligrosa.

—¿Eso es todo? —murmuró Elyria—. Creí que sería más complicado.

Alaric frunció el ceño.

—Elyria…

—No soy una doncella ingenua —lo interrumpió—. Sé lo que quiero. Y ahora mismo… no me molesta que sea un secreto.

Se inclinó hacia él, rozándole los labios sin besarlo.

—Además, sería una pena desperdiciar tanta tensión.

Alaric soltó una risa baja, incrédula.

—Eres peligrosa.

—Lo sé.

Alaric no volvió a darle espacio para pensar.

La besó con hambre, empujándola suavemente contra el muro, como si el mundo pudiera desaparecer si se separaban un segundo más. Elyria respondió sin reservas, sus manos deslizándose por su pecho, sintiendo el latido firme bajo la tela.

El aire se volvió denso.

Él descendió por su cuello, arrancándole un suspiro que ella no intentó contener. Sus labios dejaron un rastro lento, deliberado, provocador… Besando su pecho, bajando hasta el monte de sus senos antes de volver a subir, reclamando su boca una vez más.

No había prisa.

Tampoco control.

Solo respiraciones entrecortadas, manos que exploraban con descaro contenido y una tensión que crecía con cada segundo robado a la cordura.

Elyria se aferró a él, consciente de que aquello ya había dejado de ser una simple imprudencia.

Cuando se separaron, Alaric murmuró contra su oído:

—Entonces será nuestro.

Elyria se apartó primero, acomodándose el vestido como si nada hubiera ocurrido.

—Procura no mirarme tanto mañana —dijo—. Podrían notarlo.

—Haré el intento —respondió él—. No prometo nada.

Ella se alejó por el pasillo sin mirar atrás.

Alaric se quedó allí, observándola desaparecer entre las sombras.

Hasta acá me llegó la tensión de esos dos 🫣

¿Quién podrá ser esa encapuchada?🤔

1
Johann
👏👏👏👏👏❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
que el Richard ese tratara de vengar a su zorrita y terminará sin cabeza, y que esos dos ya se declaren jajajja ellos se ve que derrochan amor 😻
Johann
❤️❤️❤️❤️👏👏👏👏
Johann
👏👏👏👏👏❤️❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
Dios cada capítulo se vuelve mejor que el anterior que emoción aaaaah.
autora preguntaaa: la prota se está cuidando verdad? no queremos bebé todavía o si?? 👀👀👀👀
Juna: Aaa muchas gracias 🥹💖 de verdad me hace muy feliz leer esto.
total 4 replies
Johann
❤️❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
espere todo el día por esta hermosa historia jajjaj no me arrepiento de nada 😻😻
Johann
❤️❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
jajajajjaja celos de tus ojos cuando miras a otro chico, tengo celos, celos de tí 👀🎵🎶🎶🎵🎵 ajjajajajja
Flor R
Amelia solita está buscando su tumba
Mauge Albornoz Diaz
me encanta cada capítulo mejor q el anterior
Mauge Albornoz Diaz
está muy buena la historia me encanta
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
autora eso no es justo, como nos vas a dejar asiii 😭😭😭😭😭😂😂😂😂😂
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
Dios, que albino más hermoso, precioso, divino, papasito, está como el pan, bien bueno 🫦🫦🫦🫦😻😻😻/Drool//Drool//Drool/
Johann
👏👏👏👏🥰🥰🥰🥰
Lena
La protagonista de esa novela: la mosquita muerta esa
Flor R
sus modos son explosivos pero ya encontrarán un punto intermedio ☺️☺️☺️☺️😊
Nella Reyes
yo me apunto para madrastra... ese duque esta para soñar
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
dejame decirte autora, q me encanta la historia, la manera en la que relatas y escribes es impresionante a pesar de que mencionaste de q está era la primera historia que te animabas a escribir 📖✨❤️📚
Johann
👏👏👏👏
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