NovelToon NovelToon
Todo En Uno

Todo En Uno

Status: Terminada
Genre:Romance / Comedia / Contratadas / Novela corta / Completas
Popularitas:1.4M
Nilai: 4.8
nombre de autor: Natalïa Dïaz

¿Alguna vez te ha gustado tanto una persona que no puedes aguantar las ganas de verla y la tienes presente en tu mente todo el día?

Ese es el caso de Amanda. Desde que conoció a Mauricio; personal de mantenimiento en su casa, quedó flechada instantáneamente con su voluptuoso cuerpo y forma de ser. No obstante, tratará de conquistarlo cueste lo que le cueste. Pero muchas veces no todo lo que se quiere se puede tener... ¿O tal vez sí?

¿Será que su amor será correspondido algún día?

¿A qué se deberá enfrentar Amanda para ganar su corazón?

NovelToon tiene autorización de Natalïa Dïaz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EMERGENCIA

—Pues tendré que cumplirte esa fantasía en otro momento, porque ahora estoy bastante sudado como no tienes idea.

—Hasta tu sudor es irresistible — pongo los codos sobre la mesa de nuevo y agita la cabeza.

—Creo que te has ido soltando bastante.

—Bueno, si ya te conté parte de lo que pienso de ti, no es como que contarte eso deba sorprenderte.

—Aun así lo hace. No me acostumbro a esa única forma tuya de decir las cosas. Me pones nervioso.

—¿Tú nervioso? Quisiera verte. Por cierto, sé que mañana trabajas hasta el mediodía. Me gustaría saber si tienes algo planeado para el resto del día.

—Compartir con mi hija. Es el único día que puedo llevarla a divertirse. Durante la semana está en la escuela.

—¿Ahora mismo dónde está?

—La está cuidando mi madre. Es quien la cuida cuando estoy trabajando y ella no tiene escuela.

¿Estaría mal pedirle que me la presente o es muy prematuro? Quiero decir, no tenemos una relación, pero quisiera conocerla y conocer más de él.

—¿Te sucede algo?

—¿Es posible que pueda conocerla?

—Claro. ¿Te gustaría unirte con nosotros mañana? — vaya, eso fue rápido. Pensé que no iba a permitir eso tan pronto.

—¿Mañana? ¿No te molesta que en el día que vas a pasar con tu hija, esté yo presente?

—¿Y por qué va a molestarme?

—Pues es el único día que tienes para compartir con ella.

—Estoy seguro de que se llevaran bien. Esmeralda es bien dulce y social.

—¿Así como tú? — su sonrisa se pasma por unos instantes debido a mi comentario y desvía la mirada.

—No pierdes tiempo para tirar tus comentarios, ¿eh? — sonríe.

Incluso nervioso se ve tan sensual y ardiente. Qué hombre tan bello y perfecto. Saber que me he comido semejante bombón, hace que quiera darme golpes en el pecho como King Kong.

Organizamos todo para el día de hoy luego de su salida. Como iba a ser al cine, decidí traer una vestimenta adecuada y un abrigo por el frío. Vinimos en su auto a la casa y me quedé en espera de que la niña bajara. Ni siquiera para dar un informe oral o conocer a una suegra me había puesto tan nerviosa. Tal vez es el mismo temor de no agradarle y que me vea cómo alguna especie de intrusa que quiere robarle a su papá. Eso es lo que mayormente pasan en películas, novelas y series. Creo que debo dejar de ver ese tipo de cosas.

Cuando alcanzo a ver a la niña, casi me derrito con su ternura. Es la niña más hermosa que alguna vez haya visto. Su parecido a Mauricio es increíble. Por el amor de Dios, es como ver a un mini Mauricio, pero versión niña. Sus cachetes son tan grandes que siento ganas de apretarlos. Luce tan tierna con esas dos colas de caballo a ambos lados y los lazos de color rosa. Sin contar la camisa de unicornio de muchos colores, en el cual resaltaba más el mismo rosa de los lazos y su pantalón mahón. Su primera acción fue correr a los brazos de Mauricio a recibirlo y me conmovió mucho la expresión que tenían ambos en su rostro.

—Princesa, quiero presentarte a Amanda. Ella es una amiga de papá.

—Hola, Esmeralda. Te ves muy bella, pareces una princesa. Es un gusto conocerte.

—Hola — su tímida expresión casi me mata de ternura.

—Ella vendrá con nosotros al cine, ¿te parece? Así podemos divertirnos los tres — asiente con la cabeza tímidamente —. ¿Y tú abuela?

—Se fue.

—¿Cómo que se fue? Se supone que ella se haya quedado contigo.

La niña señaló hacia la mesa donde había una nota y Mauricio suspiró.

—Ya veo. ¿Qué te parece si te quedas con Amanda mientras papá se da un ligero baño para que salgamos? — me mira y asiente con la cabeza—. Bien. ¿Puedes quedarte con ella en lo que regreso, Amanda?

—Claro que sí.

—Gracias — le da un beso en la frente y la baja de sus brazos antes de irse.

Estando a solas con ella, no tenía idea de qué decirle. Aunque no puedo romper el silencio, Esmeralda se acerca hasta quedar a mis piernas.

—¿Amiga de papá? — en su forma de hablar, noto que no sabe pronunciar bien algunas palabras.

—Sí, eso soy. Te juro que no tengo ninguna mala intención.

—¿Ninguna intención? — tras ver su confusión, agito la cabeza.

—¿No te molesta que vaya con ustedes al cine? Me gustaría conocerte mejor y que nos hiciéramos grandes amigas — me agacho delante de ella —. ¿Te gustaría ser mi amiga? — asiente con la cabeza.

—No tengo amigas.

—¿Cómo es eso posible? Eres una niña muy hermosa. Pero bueno, entonces en mí tienes una.

—¿Jugar?

—¿Quieres jugar? — asiente con la cabeza varias veces seguidas y sonrío—. Entonces vamos.

Me lleva de la mano a su habitación, la cual está todo bien organizado, decorado, lleno de juguetes y la pared tiene varios dibujos de princesas de Disney.

—¿Esos dibujos fueron hechos por tu papá?

—Sí, papá pinta.

En eso tiene razón. Tiene una forma de pintar excelente. Sacudo la cabeza por mis pensamientos y la miro.

—Tu papá es increíble. Es muy bueno en todo lo que hace.

Busca la caja de muñecas que hay en una esquina y trae una consigo para dármela.

—Es muy linda. ¿Cómo se llama?

—Nina.

—Es un bonito nombre — viendo que está despeinada la muñeca, le quito la goma del cabello y le hago unas trenzas.

—¿Sabes peinar muñecas?

—Así es. Solía hacer esto con todas las muñecas que tuve cuando pequeña. Incluso me lo hago en este cabello de bruja que ves aquí — me despeino el cabello y ríe.

—Mi papá siempre me peina.

—¿De verdad? Me gustaría verlo algún día peinándote. Tienes un papá increíble.

—Hace muchas cosas— saca de debajo de su almohada un libro de hadas y me lo extiende—. Este es el cuento favorito de mi papá. Canta mucho.

—¿Papá canta también? ¿Y te gusta?

—Es divertido.

De tan solo imaginarlo, hace que una sensación extraña invada mi pecho.

—Están aquí — veo entrar a Mauricio y sonrío.

—Sí, estábamos conversando.

—¿Y de qué hablaban?

Esmeralda me mira y me hace seña de que no le diga.

—Es una conversación privada entre amigas. ¿Verdad, pequeña?

—Sí, papá. Es secreto.

—Bueno, si no me quieren contar no las voy a presionar. ¿Están listas las dos?

Salimos los tres juntos al cine y no puedo negar que estoy emocionada. Me siento tan cómoda y bien en compañía de los dos, que me hace tener ilusiones e ideas futuras. Sin contar que la forma en que Mauricio la trata es tan dulce, que es emocionante conocer esta faceta de él. Le compró un ice de coca cola antes de entrar al área de las máquinas de juegos. No quise nada, ya que, digamos que tengo un estómago y una vejiga peculiar. Entramos a algunas máquinas en espera de que el tiempo pase y sea hora de la película.

—¿Quieres jugar en esa? — me muestra el canasto para encestar el balón y le dedico una perversa mirada.

—¿No jugamos lo suficiente ayer? — de él se escapa una risa y me contagia.

Esmeralda quiso unirse a la partida y mientras logro encestar dos de nueve, ella encesta solamente la última de las diez que debíamos hacer. En la segunda ronda, que le tocaba a Mauricio, por obvias razones logra encestar más que nosotras. Para ser exacta, nueve de diez. No satisfecha con perder, le pido una revancha. Le hago un gesto de “te veo” y ríe.

—Te levantaré y vas a lanzarlas, princesa — le digo a Esmeralda.

—¿Y si no lo hago?

—Tú puedes, muñequita. Tu papá está haciendo trampa. Con lo alto que es, obviamente tiene más ventaja que nosotras, pero no por eso dejaremos que vuelva a ganar. Vamos a pasarle el rolo.

—¿Rolo?

—Mejor olvida lo que dije, por favor —¡Qué vergüenza! ¿Cómo puedo olvidar que estoy hablando con una niña, no con una mujer de mi edad?

Dejo que lance él primero y de las diez logra encestar cinco. Por alguna razón, ya su suerte no es la misma. Cuando es nuestro turno, la levanto en el aire para que pueda alcanzar un poco el canasto, pero aun así, ambas somos pequeñas. Logramos encestar cinco, pero fallamos cuatro y solo faltaba una más para al menos desempatar. El tiempo se estaba acabando y los nervios me tenían las manos temblando. En el momento que Esmeralda sostiene el balón con intenciones de lanzarlo, Mauricio nos levanta a las dos juntas, permitiendo que Esmeralda lograra encestar el balón con éxito y desempatar así el juego.

—Luego tendrás tu premio — susurra en mi oído antes de bajarnos y trago saliva por su inesperado comentario.

—¿Viste que lo hiciste? Y tú papá perdió— Esmeralda y yo saltamos de la alegría, mientras le hacíamos muecas a Mauricio y él sonreía.

Luego de salir de ahí, nos acercamos a la fila para comprar refrigerios, pero Mauricio me pidió que me quedara distante con la niña, para que así no tuviera que estar rodeada de tanta gente. Noto que su actitud se ha vuelto extraña de repente. Estábamos de pie en una esquina, con una que otra persona alrededor y ella estaba cabizbaja.

—¿Estás bien, bonita? ¿Te sucede algo? — me mira nerviosa, sus piernas tiemblan y su rostro está pálido—. Preciosa, si te ocurre algo puedes decirme. Yo te ayudaré— se queda en silencio, mientras toca su pantalón—. ¿Quieres ir al baño? — no puedo entender qué sucede, me siento como una subnormal.

—¿Me prometes que no le dirás a papá?

—No sé qué sea, pero te lo prometo. Cuéntame, ¿qué tienes? — me agacho delante de ella y presiona sus labios.

—Me he ensuciado.

—¿Con qué? — compruebo en instantes lo que estaba ocurriendo, ya que el fuerte olor casi me noquea—. La número 2, ¿cierto? — asiente con la cabeza avergonzada, casi a punto de llorar y la calmo acariciando su cabeza—. No te preocupes, esas cosas pasan. Tu papá está ocupado, así que debemos ir corriendo al baño. Dejamos la mochila en el auto, pero dado el caso que no quieres que se entere, debemos ser sigilosas y tácticas.

—¿Qué es eso?

—Confía en mí — me quito el abrigo y la cubro con el, la pobre parecía un fantasma, porque quise taparla completa y así llevarla al baño.

No sabía la gravedad de la situación, hasta que le quito el pantalón en uno de los cubículos.

—Chanfles, pequeña— la siento en el inodoro y le remuevo por completo el panty, como si se tratara de una dinamita—. Este olor no es de una niña, ya cuentas como adulta — mi comentario la hace reír o tal vez fue la fea expresión que debía tener en mi rostro.

—Tu pantalón...— miro mi pantalón y se había ensuciado.

—No te preocupes por mi ropa, muñequita. Ahora lo importante es encontrar una forma de limpiar esto. Déjame todo a mí, soy una experta haciendo y recogiendo desastres.

Nunca había hecho esto, pero no debe ser distinto a cuando uno lo hace. Le limpio con el papel lo más que puedo, salgo varias veces en busca de poner jabón y humedecer el papel para darle olor a flores a toda el área, aunque mis manos ya huelan a vertedero. Viendo que está tan cabizbaja de nuevo, probablemente porque se siente mal y, por obvias razones, incómoda, trato de contarle varias anécdotas para levantarle el ánimo, mientras lavo y restrego su panty en el mismo lavamanos.

—No tienes que estar triste, muñeca. A mí me ha pasado en varias ocasiones. No tienes idea de los desmadres que hacía. Recuerdo la última vez que me hice encima. Era mucho más grande que tú, tenía dieciséis años. Nada peor que esos viajes largos, donde no hay forma de detenerte para correr hacia el monte, donde pasar por un peaje es como un milagro, donde por alguna razón, ni salidas para detenerse en algún lugar había. Sin papel, agua, donde tu salvación y mejor amigo son los calcetines y como última opción, si llegabas a tener suerte, alguna hoja que encontraras por la calle.

Las mujeres pasaban por mi alrededor y me miraban extraño, algunas salían riendo y otras agitando la cabeza. No importa, al menos escucho a Esmeralda riendo al otro lado.

—No importa quién seas o cómo seas, siempre serás esclavo de tu jefe. Ese jefe que según toca a tu puerta las únicas opciones son obedecer y correr.

Vale la pena ser objeto de burla, mientras pueda oír esa risa tan linda y tierna.

1
alexa cb
estupenda ,me encantoooo
Nohemi Montenegro
bellísimo
Heidy Osorio Brito
Excelente
Marysim R de Monasterios 🇻🇪
😲😲😲😲🇻🇪
Marysim R de Monasterios 🇻🇪
Tremenda iguana 😂😂😂🇻🇪
rubi salgado
que bueno que Esme los vea como su verdadera familia
rubi salgado
bien por el juez
rubi salgado
ojalá no vean que ella tenga más dinero sino el amor que le tienen a la niña su padre
rubi salgado
vieja mentirosa
rubi salgado
me provocan muchas emociones hermosas
rubi salgado
que mala madre no merece ser madre
rubi salgado
son una bella pareja que se queden juntos y le den una familia a esme
rubi salgado
si ella es su mama y ella ya eligió a quien quiere en su corazón ❤️❤️❤️❤️❤️
rubi salgado
/Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart/
rubi salgado
por qué todos regresan cuando encuentran otro amor solo por molestar
rubi salgado
otro encuentro ardiente
rubi salgado
es magnífica esta historia /Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart/
rubi salgado
Excelente
rubi salgado
lo bueno que la nena no entiende nada de lo que hablan me encanta
rubi salgado
muy hermosa historia tiene de todo ❤️❤️‍🔥🤣🤔🥰😘😍😅🙃😃😏🤣🥵🤭🫦💝
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play