“La noche que Alessia Duarte perdió su taller, también conoció al hombre que podía cambiar su destino… o destruir su corazón.”
“Sebastián Ferrer pensó que solo había encontrado a una costurera talentosa… hasta que descubrió que ella era la mujer que podía derrumbar todos sus secretos.”
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El Vestido en Peligro
El edificio de Ferrer Fashion estaba más agitado que nunca.
Faltaban menos de veinticuatro horas para la presentación privada de la colección frente a los inversionistas más importantes del país.
En el taller, costureras, asistentes y diseñadores corrían de un lado a otro ajustando los últimos detalles.
En medio de todo ese caos, Alessia trabajaba concentrada frente al maniquí.
El vestido color vino estaba casi terminado, La tela caía con una elegancia perfecta, sus manos se movían con precisión mientras ajustaba el último bordado de la cintura.
—Ese vestido es peligroso.
Alessia levantó la mirada.
Daniel estaba otra vez apoyado en la mesa observándola.
—¿Peligroso? —preguntó ella.
Daniel señaló el maniquí.
—Cuando eso salga a la pasarela nadie va a mirar otra cosa.
Alessia sonrió ligeramente.
—Eso espero.
Daniel inclinó la cabeza.
—Lo digo en serio, Ese vestido va a robarse el evento.
En ese momento, una asistente apareció corriendo.
—¡Alessia!
Ella se giró.
—¿Qué pasa?
—Sebastián quiere ver el vestido terminado antes de esta noche.
Alessia asintió.
—En una hora estará listo.
La asistente se fue rápidamente.
Daniel se quedó mirando el vestido unos segundos más.
—¿Sabes algo curioso?
—¿Qué cosa?
—Ese diseño parece hecho para ti.
Alessia soltó una pequeña risa.
—Otra vez con eso.
Daniel se encogió de hombros.
—Solo digo la verdad.
Pero en ese momento, alguien más estaba observando el vestido.
Desde la puerta del taller, Valentina.
Sus ojos recorrían el diseño con una mezcla de enojo y desprecio.
Cuando Alessia salió un momento hacia la sala de telas Valentina entró lentamente al taller.
Daniel ya se había marchado.
El lugar estaba casi vacío.
Valentina se acercó al maniquí, Observó el vestido con frialdad.
—Tanto problema por esto, pasó sus dedos por la tela, Luego sacó algo pequeño de su bolso, Una tijera de costura.
Durante un segundo dudó, Pero luego su expresión se endureció.
—Veamos cuánto talento tienes realmente.
La tijera cortó discretamente una costura interior del vestido, Un corte pequeño y Casi invisible; Pero lo suficiente para que la tela se rasgara si alguien lo usaba en movimiento.
Valentina guardó la tijera, Y salió del taller como si nada hubiera pasado.
...Una hora después…...
Sebastián entró al estudio.
Alessia estaba colocando el vestido sobre una modelo para revisar la caída.
Sebastián se detuvo al verla, El vestido se ajustaba perfectamente al cuerpo de la modelo.
Pero sus ojos no estaban en la modelo, Estaban en Alessia.
Ella llevaba una blusa ajustada y una falda sencilla pero incluso así su figura era imposible de ignorar.
Sebastián apartó la mirada rápidamente.
—¿Está listo?
Alessia asintió.
—Sí.
La modelo dio un pequeño giro, Y entonces ocurrió.
RRRRIP.
Un sonido seco rompió el silencio, La tela del vestido se rasgó en el costado.
La modelo se quedó paralizada.
Alessia abrió los ojos con horror.
—¡No…!
Corrió hacia el vestido.
La costura estaba completamente abierta.
El diseño principal de la colección acababa de romperse.
Sebastián frunció el ceño.
—¿Qué pasó?
Alessia revisó la tela con manos temblorosas.
—Esto, esto no tiene sentido.
—La costura estaba perfecta.
La modelo habló nerviosa.
—Yo no hice nada.
Daniel, que acababa de entrar al taller, se quedó mirando la escena.
—¿Qué demonios pasó aquí?
Alessia levantó la mirada.
Sus ojos estaban llenos de angustia.
—El vestido está arruinado.
El silencio se volvió pesado.
Faltaban menos de veinticuatro horas para el evento.
Y el vestido más importante de la colección acababa de destruirse.
Sebastián habló con voz grave.
—¿Puedes arreglarlo?
Alessia bajó la mirada.
La tela estaba dañada, El bordado también.
Repararlo tomaría mucho más tiempo del que tenían.
—No… —susurró.
Daniel pasó una mano por su cabello.
—Esto es un desastre.
Sebastián observó el vestido unos segundos más.
Luego dijo algo que nadie esperaba.
—Entonces haremos otra cosa.
Todos lo miraron.
—¿Qué cosa? —preguntó Daniel.
Sebastián giró lentamente la cabeza hacia Alessia.
Sus ojos se fijaron en ella.
—Si el vestido necesita el cuerpo perfecto
—entonces lo tendrá.
El corazón de Alessia se aceleró.
—¿Qué quieres decir?
Sebastián habló con calma.
—Tú lo vas a usar.
El taller quedó completamente en silencio.
Alessia sintió que el mundo se detenía.
—Yo… ¿Modelar?
Sebastián asintió.
—Mañana en el evento.
Alessia estaba sin palabras.
Daniel soltó una pequeña risa sorprendido.
—Bueno…
—esto se acaba de poner interesante.
Pero en el fondo del taller una figura observaba todo desde la sombra Valentina.
Y cuando escuchó lo que Sebastián acababa de decidir sus labios se curvaron lentamente.
Porque lo que él no sabía era que ese vestido no solo estaba roto.
Estaba preparado para fallar en el peor momento posible.