Pov Melany Ashnot.
El día de mi boda descubrí la verdad, El dia que se suponía que seria el mas feliz de mi vida. Termino siendo mi peor pesadilla.
El hombre que amaba Jamas me amo. Fingió cada palabra, cada caricia… solo para llevarme directo a la muerte.
Su familia, cazadores. Yo, el premio.
Morí traicionada, con el veneno de su daga en mi sangre y el rostro de mi Esposo sonriente tomado de la cintura de Ella... Mi mejor amiga.
Todo fue un Engaño. Mi vida era una mentira. Una mentira que me habia llevado a mi inminente final.
Pero la Diosa me escuchó.
He vuelto.
Y esta vez, no dudaré.
Esta vez, arderán.
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9. La primera ficha
Esa tarde no me sorprendió que Erick se acercara al final de la clase. Era su estilo. Esperar el momento en que todo el mundo se dispersaba, cuando el aula se vaciaba de miradas curiosas, y entonces… aparecer. Como si fuera casual.
Como si no llevara planeando esa entrada toda la semana.
Yo ya estaba guardando mis cosas cuando lo sentí. No necesitaba verlo. Su aroma me rodeo.
—¿Tienes planes para hoy? —preguntó casual.
—Depende —dije sin girarme.
—Pensaba pasar por una galería cerca del campus. Están exponiendo una muestra de escenografías teatrales antiguas. Me pareció interesante… y pensé que tal vez te gustaría.
Claro. Como la vez anterior. Solo que en esa ocasión fue una exposición de iluminación escénica. Misma estrategia. Algo que pareciera espontáneo, pero apuntado directamente a mis intereses, o lo que eran mis intereses en ese momento.
Lo miré, Erick sonreía, relajado, como si nada estuviera en juego. Como si esto no fuera un plan que necesitaba llevar a cabo a la perfección.
—¿Una cita? —pregunté, elevando una ceja.
—¿Te asustaría si dijera que sí?
—Me asustarías si dijeras que quieres sacrificarme en algún altar.
Él rió —Todavía no tengo uno. Pero si tú lo tienes, me adapto.
El mismo humor.
—Está bien —respondí —. Vamos.
Vi cómo su sonrisa se ampliaba, como si no esperara que aceptara tan fácilmente. Perfecto.
El trayecto hasta la galería fue breve. Caminamos sin hablar demasiado. Me lanzaba miradas silenciosas, intentando leerme.
Nunca podría.
—¿Has ido antes a exposiciones como esta? —preguntó al entrar.
—Una vez. Pero no era tan interesante como prometían.
—Bueno, veremos si esta logra sorprenderte.
El lugar era precioso. Una muestra preciosa, si me hubiera interesado de verdad. Pero mi mente estaba enfocada en otra escenografía: la suya.
Erick me dejaba espacio, como si quisiera mostrar que no era invasivo. Me señalaba detalles, me preguntaba mi opinión, y cada tanto soltaba alguna confesión. Ese era su papel. Parecer amable, dulce.
— Siempre quise diseñar una obra donde todo fuera simétrico. Perfecto. Pero luego entendí que el caos es más real. El desorden es más humano.
Hipócrita. Él no diseñaba desde el caos. Él fabricaba trampas. Todo en él era simulado.
—¿Te gusta controlar cada detalle en lo que haces? —le pregunté con un tono casual.
—¿A qué te refieres?
—A que pareces alguien que siempre tiene un plan. Como si todo lo que haces estuviera coreografiado.
Me miró, divertido.
—Me gusta pensar que tengo buena intuición. Pero si eso te incomoda…
—No dije que me incomodara. Solo que lo noté.
Erick asintió —Me gusta que seas directa.
Hasta que lo sea demasiado.
Luego, en la cafetería de la galería, nos sentamos con un par de cafés frente a una enorme ventana. Erick dejó su taza sobre la mesa y me miró con intensidad.
—¿Puedo hacerte una pregunta algo personal?
—Depende de qué tan estúpida sea.
Sonrió. Siempre le gustaban los desafíos.
—¿Por qué estás tan… a la defensiva?
—¿Crees que lo estoy?
—Sí. No en lo superficial. Pero hay algo en tu forma de mirar. Como si estuvieras esperando lo peor de todo y todos
Tuve que hacer un esfuerzo para no reírme.
Porque ya lo hizo.
—Tal vez solo estoy acostumbrada a observar antes de confiar.
—Entonces supongo que ya gané algunos puntos si aceptaste venir conmigo.
—No lo hagas tan fácil. Tal vez vine solo por el arte.
Él se inclinó hacia adelante, apoyando los codos en la mesa.
—Me gustas, Melany. No estoy fingiendo interés por tus gustos. De verdad… me intrigas.
Era muy buen actor.
Tomé un sorbo de mi café y lo miré sin sonreír.
—Tal vez deberías tener cuidado con lo que te intriga. A veces, las cosas interesantes muerden.
Él se quedó en silencio por un segundo.
Y luego rió, suavemente.
—Me gustan las mordidas.
¿O que parte de... ¡¡¡SON CAZADORES!!!, no entendiste?.🤦♀️°\🙄/°😒🤷♀️🙎♀️