Amelia es una joven que sufre una discapacidad visual; por la cuál, está perdiendo gradualmente la visión. Debido a su condición, y a su posición social, sufre acoso escolar por parte de sus compañeros; pero eso cambiará cuando conozca a Jaden, el nuevo estudiante que logra revolucionar la vida de Amelia y de los demás alumnos debido a su extenso prontuario delictivo. Ambos comenzarán una extraña e inocente amistad que los llevará a descubrir el amor; pero lamentablemente no todos son cuentos de hadas, porque la vida les tiene deparado la prueba más difícil que tendrán que enfrentar...
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Un gran susto
Λмєlια
Los días que siguieron resultaron ser bastante favorables para mí, ya que al estar cerca de Jaden los demás no se atrevían a molestarme, y aunque parezca que estoy sacando provecho de ésta insólita amistad, la verdad es que él me agrada mucho y me he acostumbrado a su compañía.
Hemos formado un vínculo bastante peculiar; porque a pesar de ser tan diferentes el uno del otro, ambos tenemos algo en común ya que somos como una especie de marginados dentro de este lugar y eso es lo que justamente nos llevó a unirnos.
Con el transcurso de los días también fuí notando que no solo somos nosotros dos los discriminados, hay varios chicos que a pesar de tener una buena posición social son dejados de lado ya sea por su apariencia, orientación sexual o por su nacionalidad.
Un día a la hora del almuerzo mientras estábamos en el patio trasero, vimos que el heredero de la cadena de restaurantes Liu, se sentó a comer a unos metros de dónde Jaden y yo nos encontrábamos.
Y por lo que había visto días anteriores en los corredores, él estaba siendo víctima del equipo de baloncesto solo por tener una nacionalidad diferente a la de ellos.
Con el correr de los días se fueron sumando otros chicos que también sufrían algún tipo de acoso escolar, por lo cuál el grupo de los marginados se fue agrandando cada vez más; y a pesar de que Jaden solo habla conmigo, nunca los ha echado; por el contrario, deja que estén cerca de él debido a que sabe que de esa forma nadie se atreve a molestarlos. Y así fue como él se transformó en una especie de salvador para todos los perdedores de este colegio, incluyéndome a mí.
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El verano estaba cada vez más cerca y por eso la temperatura iba en aumento haciendo que fuera un verdadero infierno caminar hasta la estación de buses, por eso cada tarde al finalizar nuestras clases, Jaden me llevaba en su motocicleta y me dejaba a unos metros de casa para evitar que mi padre nos viera.
Al llegar a la esquina donde suelo descender del autobús, él detuvo la motocicleta; y luego de bajarme, me quité el casco y se lo entregué mientras me observaba en silencio.
—Gracias por traerme. Nos vemos el lunes en la escuela —intenté alejarme pero no pude hacerlo porque él me lo impidió al sujetarme del brazo.
—Espera, Am —era la primera vez que me llamaba así y por eso me tomó por sorpresa —. ¿Qué harás este fin de semana?
—Supongo que lo mismo que hago siempre, estar en casa y estudiar —me encogí de hombros —.¿Por qué lo preguntas?
—Es que... —él se veía bastante frustrado, al parecer había algo que le estaba molestando—. El profesor de matemáticas me dijo que buscara tutoría porque me está yendo pésimo en esa materia; pero no conozco a nadie que pueda ayudarme, ya que solo hablo contigo.
—¿Tú quieres que te ayude?
—¿Crees que puedas hacerlo? No quiero meterte en problemas con tu padre.
—Claro, ya sabés que estoy dispuesta a ayudarte, pero a mí casa no puedes venir porque mi papá estará allí.
—Podemos estudiar en la mía.
—¿Ir a tu casa? —con solo pensarlo ya estaba poniéndome nerviosa.
—No voy a comerte, solo quiero que me expliques los ejercicios —sonrió haciéndome sentir como una tonta.
—Está bien, iré a tu casa —coloqué un mechón de cabello detrás de mí oreja para tratar de disimular mi sonrojo.
—El gran problema es, ¿qué le dirás a tu padre para que te deje ir? —él se apoyó de la motocicleta mientras yo pensaba en alguna solución para poder salir de casa sin que mi padre se entere que voy a encontrarme con Jaden.
—Podría decirle que tengo que ir a la biblioteca. Suelo ir allí de vez en cuando, y no creo que él sospeche.
—¡Perfecto! Entonces, te espero mañana —se montó a su motocicleta y luego se colocó el casco nuevamente.
Tuve que tocarlo en el brazo para llamar su atención ya que había algo sumamente importante que no me había dicho.
—Antes de irte, dime cuál es tú dirección —le dije con timidez.
—Te mandaré la ubicación al celular —luego de decirme eso encendió la motocicleta y se marchó.
Regresé a casa lo más rápido que pude y luego me encerré en mi habitación a pensar en lo que acababa de hacer.
No entendía porque le había dicho que iría a su casa poniendo en riesgo mi propio pellejo al tener que mentirle a mi padre; pero si lo dejaba plantado, él se quedará esperando por mí toda la tarde y para colmo no podrá aprobar la asignatura.
Me tumbé boca abajo sobre la cama mientras pataleaba.
—Niña tonta, debés aprender a decir que no —me regañé a mi misma.
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Al día siguiente por la mañana, me llegó un mensaje de Jaden con la ubicación de su casa; y como ya no tenía manera de evadir mi responsabilidad, tuve que mentirle a mi padre diciéndole que por la tarde iría a la biblioteca del centro.
Cuando llegó el momento; me puse un vestido liviano debido a que el calor que hacía era bastante abrumador, también recogí mi cabello con una pequeña coleta ya que al tenerlo a la altura de los hombros no puedo peinarlo de otra manera. Por último llamé un taxi y le dí la dirección que mi amigo me había enviado horas antes.
Al llegar ahí me quedé totalmente sorprendida y un poco asustada por el lugar al cuál me había llevado el vehículo.
—Aquí es señorita —me dijo ese hombre mirándome por el espejo retrovisor.
—¿Está seguro? Debe haber algún error —respondí asustada mientras miraba las extensas filas de autos chocados frente a mí.
—Es la dirección que usted me dió.
Le pagué al conductor y luego me bajé algo temerosa ya que dudaba que éste fuera el lugar correcto. A pesar de eso, caminé alrededor de aquel deshuesadero buscando la entrada, hasta que me encontré de frente con dos muchachos que estaban del lado de afuera de la cerca, y a pesar de que ellos tenían una apariencia bastante sospechosa, aún asi me atreví a hablarles.
—Hola... —ellos se giraron en mi dirección y luego se miraron entre sí —. Estoy buscando a Jaden Tucker. ¿Ustedes lo conocen?
Ambos me miraron de arriba abajo y luego sonrieron de manera perversa.
—Claro que conozco a Jaden. Ven con nosotros, así te llevamos con él —algo me decía que estaban mintiendo y por eso supe que debía marcharme de allí cuánto antes.
—Está bien —comencé a retroceder —. Lo buscaré por mi propia cuenta.
Me dí la vuelta y empecé a correr lo más rápido que pude hasta que encontré la entrada de aquel lugar e inmediatamente entré por un portón de metal oxidado, para luego seguir a través de un camino rodeado de autos destrozados mientras escuchaba a esos hombres gritar detrás de mí.
Con cada paso que daba sentía que mi corazón se aceleraba cada vez más, al punto de creer que sufriría un paro cardíaco en cualquier momento.
Estaba en un lugar desconocido; al cuál no sabía cómo había llegado porque no presté atención al recorrido, con dos sujetos siguéndome, rodeada de chatarra y sin ninguna otra casa alrededor.
Aquél era el escenario perfecto para cometer un crimen y yo tenía la apariencia indicada para personificar a la víctima.
De pronto el miedo me invadió por completo al llegar a un callejón sin salida y por eso comencé a retroceder sobre mis pasos para devolverme por dónde venía, hasta que inesperadamente, choqué contra alguien que estaba detrás de mí.
—Acabas de llegar ¿y ya te vas? —al oír aquella voz pegué un gritó tan fuerte que retumbó en todo el lugar.
Estaba temblando de pies a cabeza con el rostro cubierto por mis manos mientras las lágrimas se deslizaban por mis mejillas; tenía tanto miedo que ni siquiera podía pensar con claridad.
—Hey, Am... No tengas miedo, soy yo.
Sentí que quitaron mis manos suavemente y en cuanto abrí los ojos me encontré con el rostro de Jaden frente a mí; entonces sin pensarlo, me abracé muy fuerte a él buscando un poco de consuelo...
Continuará...