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LA LEYENDA DE LA ESPADA DE FUEGO

LA LEYENDA DE LA ESPADA DE FUEGO

Status: En proceso
Genre:Magia / Mundo mágico / Acción / Espadas y magia / Mundo de fantasía / Fantasía épica
Popularitas:1.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Cristian David Leon

Leónidas, un mago de bajo rango intentará llegar a la cima como el número uno en su clase como novato recién llegado. La academia del reino de Grand Village esconde secretos tras sus muros, Leónidas junto a sus amigos intentarán llegar al fondo de ellos mientras se desarrolla como mago y se convierte en el más fuerte de todos.

NovelToon tiene autorización de Cristian David Leon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

UNA AMENAZA PRONUNCIADA

​Había transcurrido ya una semana desde aquel fatídico incidente en la academia. Por orden directa del rey, se impuso un silencio absoluto sobre lo ocurrido; ni un solo ciudadano o alumno, aparte de los directamente involucrados, tenía conocimiento de la gravedad de los hechos.

​En el aula, la profesora Jill se situó frente a sus alumnos para dar inicio a la lección del día.

​—Bien, escuchen —anunció con voz firme—. A partir de hoy, comenzarán a aprender sobre los subdominios.

​La clase prestaba atención con renovado interés. La profesora continuó explicando que, como ya era de conocimiento general, alumnos como Joan, Gin y Tokata ya dominaban sus respectivos subdominios.

​—Esta habilidad mágica puede formarse de dos maneras —explicó Jill, mientras paseaba entre los pupitres—: ya sea heredada por la familia o entrenada por uno mismo.

​Deila, con la curiosidad reflejada en el rostro, levantó la mano.

​—¿Sí, Deila? —preguntó la profesora.

​—¿Usted utiliza un subdominio, profesora? —quiso saber la joven.

​—Así es. Mi subdominio es el rayo, y es una herencia de mi familia. Sin embargo —añadió con un matiz de seriedad—, lamentablemente los humanos no pueden hacer uso de esta habilidad.

​Leónidas intervino entonces, buscando una aclaración.

​—Eso es porque pertenece a la raza de las bestias, ¿no es así, maestra?.

​—Exactamente —confirmó ella.

​Otro alumno aprovechó el momento para preguntar:

​—¿Y cómo puedo saber qué subdominio soy capaz de dominar?.

​—Esa es una buena pregunta, y precisamente para eso es la clase de hoy —respondió Jill con una ligera sonrisa—. Para dominar un subdominio, primero deben aprender a controlar su poder mágico principal. Si logran dominarlo, tú, Blake, podrás usar el subdominio de lava, al igual que tu familia. Y tú, Deila, podrás dominar el de hielo, como Gin.

​La profesora se giró entonces hacia otro de sus alumnos.

​—Y tú, Leónidas....

​Antes de que pudiera terminar la frase, el agudo sonido de la campana resonó por todos los rincones de la academia, interrumpiendo la lección.

​—Bien, se acabó la clase de hoy —sentenció la profesora Jill, recogiendo sus pertenencias—. Vayan a su próxima clase con la profesora Frey.

​Mientras los alumnos comenzaban a desalojar el aula, Leónidas se quedó un momento sumido en sus pensamientos. «¿Cuál será mi subdominio?», se preguntó en silencio.

​—¡Corre, Leónidas! —le gritó Blake desde la puerta—. ¡Llegaremos tarde!.

​Mientras tanto, en la penumbra del despacho del director, el ambiente era mucho más tenso. El Director Bale levantó la vista cuando Jill entró.

​—¿Alguna novedad, Jill? —preguntó con pesadez.

​—Ninguna, señor —respondió ella secamente.

​—Ya veo... me preocupa —admitió Bale, entrelazando sus dedos sobre el escritorio—. Ha pasado una semana y no ha sucedido nada.

​Jill guardó silencio un instante antes de exteriorizar su temor.

​—¿Cree que vuelvan?.

​—No dejarán a Leónidas en paz... —sentenció el director con tono sombrío.

​—¿Qué planeaba Fénix al traer a su hijo a esta academia? —cuestionó la profesora, buscando respuestas que no llegaban.

​—No lo sé —confesó Bale—. El único que debe saberlo es el rey.

​Jill consideró la situación antes de sugerir:

​—¿Debería solicitar una audiencia con él?.

​—No es necesario —replicó el director con rapidez.

​En ese momento, unos golpes firmes sonaron en la puerta. Tras el permiso de Bale, un hombre misterioso entró en la estancia.

​—Señor, llegó esta carta del consejo académico —anunció el mensajero.

​Bale tomó el sobre con gesto intrigado y lo abrió con cuidado. Al leer el contenido, su rostro se desencajó.

​—¿Qué es, señor? —preguntó Jill, alarmada por su reacción.

​—No puede ser... —susurró Bale—. Adelantaron el torneo de novatos.

​—Esos imbéciles del consejo... —masculló Jill con indignación.

​—Justo con todos los problemas que tenemos —añadió el director, frotándose las sienes con frustración—. El torneo es en dos meses; tendremos que ir seleccionando a los cinco....

​Jill asintió, comprendiendo la urgencia.

​—Entendido.

​Tras la salida de Jill, el director Bale se quedó a solas, sumido en la incertidumbre. «¿Qué estará planeando el consejo académico?», pensó amargamente. Unos nuevos golpes en la puerta interrumpieron sus cavilaciones.

​—Adelante —dijo Bale.

​Esta vez fue Joan quien entró al despacho.

​—Se te ve un poco preocupado, director... —comentó el joven con una seguridad inusual.

​—Joan... —murmuró Bale, sorprendido.

​—Escuché que el torneo se adelantó —soltó Joan sin rodeos.

​El director arqueó una ceja.

​—¿Tu padre te lo dijo?.

​—Ya sabes que al clan de los iluminados siempre les llegan las noticias mucho antes que a la academia —respondió Joan con una sonrisa de suficiencia.

​—Tan audaces como siempre —concedió Bale—. Joan, irás como representante de la academia.

​—Era de esperarse —replicó él, sin rastro de sorpresa.

​—Aunque la carta decía algo más... —añadió el director, observando la reacción del alumno.

​—Tampoco me sorprende —dijo Joan con desdén—. El consejo académico siempre fue bueno para cambiar las reglas del juego....

​—Así es —confirmó Bale—. Ahora son seis los participantes.

​Joan asintió pensativo.

​—Puedo imaginar que Gin y Tokata están elegidos, ¿no?.

​—Por supuesto —afirmó el director—. Deila y Blake son mis candidatos hasta ahora. Y también... Dylon.

​—Ha mostrado un crecimiento rápido —admitió Joan, aunque no pudo evitar añadir—: lástima que le falte cerebro.

​—Es lo mejor que tenemos hasta ahora... —suspiró Bale.

​—¿Y Leónidas? —preguntó Joan con interés.

​—Aún no está listo....

​Joan asintió, aceptando la respuesta antes de retirarse.

​—Ya entiendo. Nos veremos luego, director.

​Bale observó cómo el joven salía del despacho y, una vez solo, volvió a pronunciar aquel nombre que tanto le preocupaba:

​—Leónidas....

​Mientras tanto, en un castillo abandonado muy alejado del reino, la atmósfera era gélida y opresiva. Gull se arrodilló ante su superior, Byron.

​—Mi señor, nos llegó la noticia de que Noir y Lilith se han involucrado con el reino de Grand Village —informó Gull.

​Byron, sumido en las sombras, soltó un gruñido de desprecio.

​—Esos tontos... El clan demoníaco otra vez actuando por su cuenta.

​—Esos dos tienen una gran fuerza, no podemos tomarlos a la ligera —advirtió Gull con cautela.

​Byron permaneció en silencio unos instantes antes de que su subordinado continuara con el informe.

​—Además, el torneo fue adelantado.

​—¿Adelantado? —Byron pareció mostrar interés por primera vez.

​—Así es, señor. En dos meses se realizará. Noir y Lilith seguro estarán ahí.

​Byron se levantó lentamente, con una determinación oscura en su mirada.

​—Ya veo... Prepara al ejército.

​—Como ordene, mi señor... —respondió Gull, haciendo una profunda reverencia.

​¿Qué pasará en el torneo de novatos? Grandes magos asistirán a tal evento e, inclusive... el mismísimo rey.

1
Camila Surita
me encantaaa
Yolanda Leon
muy bueno, me encanta
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