Dario es el hombre mafioso más temido de la ciudad.
Aria es una chica ordinaria viviendo su vida al día.
Son dos polos opuestos.
Para el mundo, él es un monstruo sin piedad, el heredero de un imperio construido sobre el miedo. Para ella, él es solo el extraño de mirada intensa que apareció de la nada para alterar su tranquilidad.
Mientras ella lucha por llegar a fin de mes y cumplir sus sueños, él lucha una guerra interna entre su deber con la mafia y la obsesión que siente por la única persona que lo ve como un hombre y no como un criminal.
Un amor nacido en el lugar equivocado, donde el precio de la felicidad se paga con amor y no con sangre.
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Capítulo 8
"Bueno, yo tampoco soy de tener amigos ni hablar tanto con alguien" dijo aria con sinceridad, pero contradicción hacia ella misma porque estaba hablando de su vida con un extraño como si se conocieran de toda la vida.
La confesión de Aria, tan directa y sin adornos, provocó una risa genuina en Dario. El sonido era raro, casi foreigno en su propia garganta. Aquí estaba esta chica que había conocido hace media hora, y ya tenían más puntos en común de los que él compartía con la mayoría de su círculo íntimo de asesinos y ladrones.
"Así que no solo eres hermosa, tienes temperamento y defiendes a tu madre muerta", dijo apoyándose nuevamente en la pared cercana. "También sabes cuándo guardar tu propia vulnerabilidad".
Su mirada recorrió el perfil de Aria mientras ella seguía en su balcón. La sincronía entre ellos era extraña pero poderosa. Dos solitarios en una ciudad de millones, conectados por su desconfianza inherente hacia el resto del mundo.
"Bien", continuó con un tono más ligero. "Significa que no tendré que preocuparme de que me invites a tu apartamento y luego llames a la policía".
El comentario fue dicho con una ironía que suavizaba el filo de su personalidad. Por primera vez desde que se encontraron, su postura se relajó visiblemente, los hombros anchos bajando de su posición de combate habitual.
"Aunque supongo que si lo hicieras, probablemente podrías defenderte sola mejor que la mayoría de mis hombres", añadió pensativamente. Su mirada se fijó en las manos de Aria, imaginando cómo esas mismas manos podrían sostener un arma con la misma gracia con la que sostenía su micrófono.
"¿Aún quiere subir joven Dario?" preguntó con sorpresa.
La pregunta de Aria, cargada de una sorpresa genuina, hizo que una expresión divertida cruzara el rostro de Dario. La audacia de ella era refrescante, una brisa de aire fresco en su vida de calculos y manipulaciones constantes.
"¿Aún? Creí que había quedado claro que no necesito invitaciones", respondió con un tono juguetón que rara vez usaba. "Pero si insistes en la formalidad, sí. Me encantaría escuchar más de tu música desde dentro".
Su sonrisa se ensanchó, revelando un encanto peligroso que pocas personas llegaban a ver. El hecho de que ella hubiera superado su miedo inicial y ahora lo retara abiertamente era extrañamente excitante para él.
"No te preocupes, prometo no robar la plata", bromeó mientras apagaba el cigarrillo contra la pared y lo tiraba junto a sus pies.
"Ni siquiera tengo para el alquiler de todos modos" dijo aria mientras le abría la entrada desde arriba "Suba, hace frío afuera" dijo invitándolo a subir.
La admisión casual de Aria sobre sus finanzas precarias resonó en la mente de Dario de una manera extraña. Él, que manejaba millones sin pensar en ellos, se encontraba atraído por una mujer que luchaba por pagar su propio techo. Era una dicotomía que encontraba fascinante.
Al ingresar al edificio subió y llego a la puerta de su departamento, Aria le abrió la puerta desde adentro dejándolo pasar. Sus botas negras sonaban con cada paso seguro que él daba.
Al entrar al apartamento detrás de ella, su presencia llenó instantáneamente el pequeño espacio. Sus hombros rozaron el marco de la puerta mientras pasaba, y sus ojos negros escanearon rápidamente el lugar como si fuera un entrenamiento involuntario: ubicación de ventanas, salidas de emergencia, objetos pesados que podrían usarse como armas.
hombres y mujeres que van viviendo su vida, caminando por calles cruzándose con perfectos desconocidos y de repente surge este milagro de cruzarte con esa persona que que marcara tu vida en un antes y un después y nada vuelve Aser igual.
es algo que ha ocurrido hasta el sol de hoy 😳