Estaré subiendo capítulos diario y es una historia corta sin muchas complicaciones y personajes
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CAPÍTULO 11
El aire en el palacio real era eléctrico. Tras casi una década de silencio en la alcoba real y de consultas infructuosas con médicos que solo ofrecían remedios amargos, el milagro había ocurrido.
La Reina Isadora, con la mano apoyada en su vientre aún plano y una luz en el rostro que ningún diamante podía igualar, recibió a Evelyn en sus aposentos privados antes de su partida.
—Lo has logrado, Charlotte —susurró la Reina, abrazando a su amiga con una fuerza inusual—. No solo me devolviste el amor de mi esposo, me devolviste la vida. Los médicos dicen que es un milagro, pero yo sé que fue tu sabiduría la que rompió las cadenas de mi propia tristeza.
Evelyn sonrió con ternura. Sabía que la combinación de una nueva dieta, la reducción del estrés y, sobre todo, la confianza que Isadora había recuperado en su propio cuerpo, habían sido la clave.
—El mérito es suyo, Majestad —respondió Evelyn—. Usted se atrevió a cambiar el guion de su propia historia. Ahora, este niño será el heredero de una reina que sabe lo que es luchar por su felicidad.
El Rey, eufórico, decretó tres días de fiesta nacional. Pero para Evelyn, esta noticia significaba algo más: su posición en la corte era ahora intocable.
Ella era la arquitecta del futuro linaje real, y su influencia se extendía ahora desde las alcobas hasta las arcas del estado.
Hacia la Fortaleza del Norte.
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Tras la emotiva despedida, Evelyn y Maximilian emprendieron el viaje hacia el Ducado de Sterling. El paisaje cambió drásticamente; las colinas verdes de la capital dieron paso a montañas imponentes de picos nevados y bosques de pinos que susurraban secretos antiguos.
La Fortaleza del Norte era una estructura de piedra oscura, majestuosa y severa, que se alzaba sobre un desfiladero. Maximilian observaba a su esposa con cierta aprensión mientras se acercaban.
—Es un lugar rudo, Charlotte —dijo él, tomando su mano—. Muy diferente a los jardines de seda de la capital. Aquí el invierno es eterno y la gente es tan dura como la piedra. Temo que te sientas prisionera.
Evelyn miró la fortaleza y sus ojos brillaron con la ambición de una visionaria.
—Max, no veo una prisión. Veo un lienzo en blanco. Este lugar necesita infraestructura, calefacción moderna basada en las aguas termales que mencionaste y, por supuesto, la mejor pastelería de montaña que el mundo haya visto. No vengo a adaptarme al Norte; vengo a transformarlo.
Al llegar, la realidad no se hizo esperar. Un grupo de nobles locales, liderados por el Conde Volkov, se presentó en el gran salón de la fortaleza. No venían a dar la bienvenida, sino a desafiar la autoridad de la nueva Gran Duquesa.
—Con todo respeto, Excelencia —dijo Volkov, ignorando a Evelyn y dirigiéndose solo a Maximilian—, hemos oído que su esposa pretende cambiar las leyes de comercio de nuestras minas de carbón y hierro. El Norte se rige por la tradición, no por los caprichos de una mujer que vende dulces en la capital. No permitiremos que una "extranjera" interfiera en nuestros contratos.
Maximilian llevó la mano a la empuñadura de su espada, pero Evelyn puso una mano suave sobre su brazo, deteniéndolo. Ella dio un paso al frente, su presencia llenando el salón con una autoridad que dejó a los hombres en silencio.
—Conde Volkov —comenzó ella, su voz gélida como el viento exterior—, usted habla de tradición, pero yo hablo de supervivencia. Sus minas son ineficientes, sus trabajadores mueren por falta de ventilación y sus contratos son tan antiguos que están perdiendo dinero frente a los puertos del sur. No he venido a quitarles sus minas; he venido a salvarlos de su propia ignorancia.
Evelyn sacó un documento sellado por la Reina Isadora y el Rey.
—Este es un decreto real que me otorga el control total sobre las rutas comerciales del Norte. Si colaboran, sus ganancias se triplicarán en un año gracias a los nuevos hornos de fundición que he diseñado. Si se oponen... —ella sonrió de esa forma que hacía que Julian temblara—, me encargaré de que ni un solo gramo de su carbón llegue a la capital. ¿Realmente quieren probar mi influencia sobre la Reina, ahora que ella lleva al heredero del trono en su vientre?
El nombre de la Reina y la noticia del embarazo actuaron como un mazo. Los nobles se miraron entre sí, intimidados por la conexión política y la seguridad implacable de la mujer que tenían enfrente. Volkov bajó la mirada.
—Daremos una oportunidad a sus... "innovaciones", Gran Duquesa.
Esa noche, tras la tensa
reunión, Maximilian y Evelyn se retiraron a sus aposentos. La habitación era enorme, con una chimenea de piedra donde los troncos crujían con fuerza. Maximilian la abrazó por la espalda, hundiendo su rostro en su cabello.
—Eres increíble —susurró él—. Has dominado a los hombres más tercos del reino en menos de una hora. A veces olvido lo peligrosa que puedes ser.
—Solo soy peligrosa con los que intentan frenarme, Max —respondió ella, dándose la vuelta para rodear su cuello con sus brazos—. Contigo, solo quiero ser yo misma.
La pasión en el Norte era diferente; era más cruda, más necesaria para combatir el frío exterior. Maximilian la llevó hacia la cama, y esa noche, entre jadeos y promesas susurradas, Evelyn sintió que finalmente pertenecía a este lugar. No era solo la Diva de la capital; era la soberana de las montañas, y junto al hombre que amaba, estaba lista para convertir ese desierto de hielo en el corazón industrial del reino.
que no tiene una obsesión por humillar más de lo debido.
y que el pelirrojo va hacer su piedra de tropiezo. 😂