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El Latido De La Eternidad

El Latido De La Eternidad

Status: En proceso
Genre:Pareja destinada / Vampiro / CEO / Arrogante
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalianna Elizondo

Alessandra "Lexa" Cavalier es una hematóloga destacada por sus logros en el difícil mundo de la medicina, pero su fe proviene de la ciencia y la lógica. Todo se rompe cuando acepta el contrato más inusual de su carrera: salvar a Dante Marek, un hombre hermético y arrogante, CEO de una empresa prestigiosa que parece tener siglos de su fundación.
Él no es un hombre cualquiera, sino un vampiro de sangre pura cuya estirpe se marchita, por una corrupción que está devorando su sistema circulatorio, amenazando con convertir su inmortalidad en cenizas. Desde su primer encuentro en una mansión que huele a hostilidad. Dante desprecia la fragilidad de Lexa, pero su sangre tiene un aroma que mueve sus instintos primitivos que creía haber enterrado hace décadas.
Mientras ella se adentra en un laboratorio de tinieblas para encontrar una cura, descubre que no es una simple observadora. Su propia genética guarda el secreto de una salvación que Dante ansía y teme por igual.

NovelToon tiene autorización de Dalianna Elizondo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22

El amanecer no era una explosión de luz cegadora como en la ciudad, sino una filtración gradual de tonos amatista y oro a través de la densa cortina de los robles. Mientras Dante se sumergía con Cooper y Mikhail en las profundidades de las cavernas de obsidiana para fortificar el escudo mineral, yo subí hacia los niveles altos, necesitaba ver a Dasha quien se encontraba en un claro elevado, una especie de plataforma natural de roca cubierta de musgo que parecía flotar sobre el mar de hojas; sin embargo, no estaba sola, Oleck se encontraba ahí; por lo que me detuve tras un tronco de un roble caído a observar en silencio.

—Cierra los ojos, Dasha —Le escuché decir con voz suave, como el murmullo de un arroyo. — No intentes ver con la retina, deja que la vibración del bosque te cuente dónde está cada cosa, si usas el latido de la tierra, serás invencible.

Dash asintió, su postura era perfecta, una línea de gracia pura que recordaba a las bailarinas de ballet que tanto admiraba, solamente que ahora, con una fuerza estructural que hacía vibrar el aire a su alrededor.

Oleck se movió, no fue un ataque, sino un desplazamiento fluido, como una sombra que cambia de lugar, para inclinarse a recoger una pequeña piedra que lanzó desde un ángulo muerto, pero ella sin abrir los ojos, inclinó la cabeza apenas un milímetro, dejando que el proyectil pasara de largo. Luego, con un movimiento que mis ojos humanos apenas habrían captado, extendió la mano y atrapó una segunda piedra que él le había lanzado casi simultáneamente.

—Muy bien. —Murmuró Oleck, acercándose a ella. Su rostro, gentil se iluminó con una sonrisa que no tenía rastro de colmillos, sino de una admiración.

Dasha abrió los ojos y miró sus las manos, sorprendida por su propia precisión que cada vez es mucho mejor.

—Gracias, Oleck. —Dijo ella, como una niña traviesa, con su voz llena de dulzura. — Lexa me enseñó a poner muros para evitar todo el ruido en mi cabeza, pero tú me estás enseñando a escuchar lo que hay al otro lado de esos muros sin que me lastime.

Él se detuvo frente a ella, claramente había una distancia de respeto, una línea invisible que los separaba; había nacido de entre las sombras, hacía mucho tiempo, en una época distinta a está, además era un habitante de la libertad, mientras que Dasha se convirtió en la culminación de la codicia de un maldito vampiro egoísta.

El aire en el claro elevado seguía vibrando con la energía que Dash y Oleck, habían dejado atrás; al analizar a mi hermana desde la distancia, me di cuenta de que no solo se había alterado su biología; sino también su madurez, ahora ya no buscaba la aprobación de los demás; solo un anclaje y él, con su quietud o su moral de otra época, se la estaba facilitando.

Ella rompió el silencio con esa curiosidad nueva que le inquietaba, sentándose en el borde de la roca, balanceando sus piernas sobre el vacío con la energía eléctrica que la caracterizaba.

—¿Sabes algo, Oleck? —Dijo, girando la cabeza para encontrar su mirada gris. —Desde que llegamos, eres la única persona aquí que no me mira como si un bicho raro, de donde yo era, la gente juzga antes de saludar, pero tú tomaste el tiempo para intentar conocerme.

Oleck se mantuvo de pie, con las manos entrelazadas a la espalda, con una postura que destilaba elegancia como en los libros viejos de historia, su mirada recorrió el perfil de Dasha. Podría jurar que, para él, ella era una ráfaga de aire fresco y caótico en un valle que no había cambiado en siglos.

—Me agrada que no eres alguien fácil de descifrar, señorita Cavalier. —Respondió él con una media sonrisa. —Vienes de un lugar donde todo parece ir a gran velocidad, mientras que yo nací en un tiempo donde el silencio se respetaba; aun me cuesta verte, con esa ropa extraña o esa forma de hablar directa y sin rodeos.

Ella soltó una risita poniéndose de pie, para acercarse a él con esa falta de inhibición tan moderna que a Oleck le hacía tensar los hombros por puro instinto de decoro.

—"Ropa extraña" solo unos leggings, con una camiseta corta, para hacer ejercicio, Oleck. —Bromeó, deteniéndose justo frente a él invadiendo su espacio personal, observándolo directo a los ojos. —Pero creo que entiendo. — Tú protocolo y respeto", me parece tierno o que te cueste tanto mirarme a los ojos sin ponerte firme como el soldadito de plomo.

—¿Quién?

—¡Quien!, ¿Qué? Sin entender a qué se refería

—Ese que mencionaste...

Levanto las cejas con un poco de risa

—¡El soldadito de plomo!

—¡Sí, ese!...

—Es una vieja historia popular de donde yo vengo, pero la verdad es que siempre quise conocer a alguien que tuviera ese aire de caballero antiguo, aunque sea un poco desesperante en momentos, ya que no sabe qué hacer cuando una chica se le acerca a menos de un metro.

Oleck bajó la mirada hacia las manos de Dasha, que ahora jugueteaban con la manga de su chaqueta.

—¡No es que no sepa qué hacer!  —Murmuró y por primera vez vi un destello de timidez real en él.

—Es solo que, en mi época, las intenciones se demostraban distinto: con acciones lentas o con méritos. Sin embargo, tú llegaste a derribar todas las puertas; lo cual me resulta fascinante, pero a la vez me deja sin palabras.

—Entonces no hables —dijo Dasha con suavidad.

Ella hizo algo que rompió con todos los esquemas de Oleck: le tomó la mano, lo cual no fue un gesto de posesión, sino de una curiosidad pura y compartida; lo que hizo que me diera risa, fue ver cómo Oleck se tensaba como un gato asustado, ya que su educación le gritaba que ese contacto era demasiado íntimo para el poco tiempo que llevaban tratándose, pero no se alejó, sus dedos se cerraron sobre los de Dasha con una lentitud respetuosa.

—Esto. —Musitó Dash, mirando sus manos unidas. —Es lo que el monstro de Blackwood nunca entenderá, él solo buscaba utilizarme para chantajear a mi hermana, como una moneda de cambio, pero no contaba con que Lexa es la mejor en su rama de la medicina, logrando salvarme de morir, pero me convertí en un vampiro hibrido que está averiguando lo que significa ser lo que soy ahora, pero que se siente cómoda contigo después de solo un par de conversaciones.

Oleck levantó su mano, en un gesto que destilaba una química que ninguna tabla periódica podría explicar, rozando con sus nudillos la mejilla de ella, lo cual fue un movimiento breve, cargado de esa cortesía antigua que a Dash le encantaba, era como una niña que sueña con su príncipe azul de brillante armadura y que a él le nacía de forma natural.

No eres un bicho raro o un experimento, Dasha, no al menos para mí no. —Dijo con su voz volviéndose más profunda. — Puede que seamos de mundos diferentes o que nos conozcamos apenas, pero hay algo en ti que hace que mi eternidad se sienta un poco menos pesada.

Dasha se apoyó sobre su hombro, cerrando los ojos por un segundo; no había una promesa de amor eterno firmada en un papel, ni nada parecido o esos besos cursis de las películas modernas; pero sí había algo mucho más real, que no necesitaba explicaciones largas o catedráticas con palabras burguesas; solo era el inicio de una complicidad implícita, el encuentro de dos seres que, por razones distintas, se sentían fuertes juntos y a mí eso me bastaba para saber que iba a estar bien a su lado.

Me alejé del claro con una sonrisa pintada sobre los labios, sintiendo que había presenciado el nacimiento de algo especial entre mi hermanita y ese vampiro medieval que creaban la síntesis perfecta, entre la modernidad impaciente de mi hermana y la caballerosidad pausada de Oleck.

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Martha Victoria Martinez Vareela
muy emocionada, pero falta el final, espero que lo termines,
Elena Burbano
quiero más 👏🥰🥰
Elena Burbano
está hermosa 😂
Natalia Vasquez
Oleck es un caballero ante todo 😘😘😘😘😘😘❤️❤️❤️❤️❤️🤔🤔🤔🤔🤔.
Natalia Vasquez
está historia es cada vez más interesante 🤔🤔🤔🤔🤔🤔👏👏👏👏👏👏❤️❤️❤️❤️❤️.
Natalia Vasquez
millones de ❤️❤️❤️❤️❤️ para ésta historia 👏👏👏👏👏👏.
Natalia Vasquez
quién iba a creer que ese Jhonatan es tan hijo de su madre y encima manipulador, cuando yo creía que Cooper era el malo resultó otro🤔🤔🤔🤔🤔😠😠😠😠😠👏👏👏👏👏.
Natalia Vasquez
cada vez me gusta más esta historia 👏👏👏👏👏👏👏❤️❤️❤️❤️.
Natalia Vasquez
me encanta esta historia definitivamente 👏👏👏👏👏👏🤔🤔🤔🤔🤔🤔❤️❤️❤️.
Natalia Vasquez
está historia es muy interesante, cada vez me gusta más 👏👏👏👏👏🤔🤔🤔🤔🤔.
Natalia Vasquez
esto cada vez es más emocionante ❤️❤️❤️❤️👏👏👏👏👏👏🤔🤔🤔🤔🤔.
Natalia Vasquez
esto cada vez está más bueno 👏👏👏👏👏🤔🤔🤔🤔.
Natalia Vasquez
ummmm ya comenzó la guerra y ella en medio👏👏👏👏👏🤔🤔🤔🤔🤔.
Natalia Vasquez
guao muy interesante la historia autora 👏👏👏👏👏🤔🤔🤔🤔🤔.
DAKI: Muchas gracias por acompañarme en esta nueva historia, bienvenida
total 1 replies
Natalia Vasquez
hay vampirin ya te llegó la orma de tus zapatos 🤣🤣🤣🤣🤣👏👏👏👏👏👏.
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