Morgan, Caitlin y Oliva. Tres chicas con personalidades diferentes, pero siempre unidas, viven escondidas en un pantano, alejadas del exterior, pues se les inculcó que fuera del pantano era peligroso y aterrador. Salir del pantano estaba prohibido y era casi tabú para las tres, pero una de ellas rompe esa regla después de ayudar a un hombre herido que había sido arrastrado por las corrientes del río y desembocado en el pantano. Bien pudo haberlo dejado morir, pero está era la primera vez que veía un hombre y su curiosidad le abre la mente en muchos sentidos. Escapa del pantano, sin pensar que ahora sus hermanas están en busca de ella, rompiendo la regla que se les había inculcado desde pequeñas.
"Si estás aquí por primera vez" Quiero que sepas que no todo lo que escribo es dulce romance. Mis personajes son *Tóxicos, celosos, posesivos e intensos.*
La obra contiene escenas sexuales explícitas. Por lo que estará marcada como +21. Si eres sensible, está obra no es para tí.
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Capitulo 8 Ella está de vuelta
Al llegar a la fogata había muchas personas, Caitlin no tenía un vínculo con la manada y ninguno la respetaba y algunos otros ni la conocían.
Giro su cabeza buscando a Ronan, pero no logro encontrarlo por ningún lado.
-Si buscas al alfa él no asiste a estas fogatas.
-¿Tan obvia soy?
-No te preocupes, pero sí.- ambas soltaron una carcajada.
Comenzaron a contar historias de sus batallas, los lobos eran muy territoriales, el poder y el territorio lo eran todo para ellos.
-Bien llegó la hora de la cacería. Cada macho debe buscar a su hembra para el apareamiento.
"¿Escuché mal?" Pensó Caitlin. Cuando volteo para buscar a la chica de al lado ya no estaba al igual que todas las mujeres.
- Así que, escóndanse hembras, si no quieren ser devoradas.- Dijo una voz en forma divertida.
Caitlin no sabía mucho de sexualidad, pero gracias a las lecturas sabía lo de la primera vez y ella esperaba que fuera especial y no solamente parte de un juego.
Corrió hacia el bosque para esconderse, gracias a su tía Grace sabía algo de defensa personal, pero no contaba con suficiente fuerza para igualarse a un lobo. Tenía que idear un plan para regresar al castillo.
No quería que su primera vez fuera forzado por un hombre lobo hormonal.
Guardo silencio intentando gatear para lograr salir del bosque, pero su olor la delataba.
Tres hombres la interceptaron, así que Caitlin comenzó a correr muy rápido.
-¡Te tengo!- Dice uno, pero Caitlin rápidamente golpea su entrepierna con la rodilla. Intento correr, pero el tipo agarro su tobillo y la hizo caer.
Los otros la sujetaron de los brazos, lo que le dificultó usar sus manos para usar su magia y defenderse.
Repentinamente,, la soltaron, dos de ellos comenzaron a temblar, sus rostros estaban muy pálidos.
-¡Largo!- Escuchó una voz amenazante detrás de su espalda. -Y huyan porque la cacería apenas comienza.
-Lo sentimos alfa- Respondieron antes de echarse a correr, como si su vida dependiera de ello.
-¡Tenía todo bajo control!- Se queja Caitlin mientras lo sigue hasta el castillo. -Pero no quiero sonar mal agradecida, así que gracias.
El siguió caminando en silencio.
Caitlin se detuvo antes de entrar, en un costado del castillo había un árbol que llamaba su atención. Se desvió y tras acercarse al árbol noto que brillaba con intensidad.
-Es muy hermoso.- Susurro mientras recogía una Flor caída.
-Sí que lo es.- Ronan respondió, Caitlin no se había dado cuenta de que la seguía. -Es el árbol mágico de la manada. La magia más pura circula en su interior.
Comenzó acercarse a ella y toma su mano que aún sostenía la flor. Una energía mágica comenzó a rodearlos. Se quedaron atrapados mirándose fijamente el uno del otro.
-Eres muy hermosa Caitlin- Dijo sin despegar la vista de sus labios.
-Y tú eres un hombre muy guapo.- Respondió. Sonrió. Era la primera vez que veía su sonrisa y era hipnótica, no entendía por qué no lo hacía más seguido.
-¿Por qué no lo intentas?
-No eres mi tipo, siempre me han gustado las mujeres maduras, además, me gusta el control y presiento que eres alguien difícil de controlar.
-Soy muy madura para mi edad y sobre lo otro..., tal vez tengas razón.- Volvió a sonreír y se quedó quieto por unos segundos.
Tocó sus manos nuevamente y se acercó para besar sus labios con suavidad. Tomó su cintura con una mano y con la otra tomo su nuca, alzándola con la delicadeza para quedar su altura.
El beso intensificó, sabía besar con fuerza pero a la vez con delicadeza. La dejo con ganas de más, se apartó lentamente y la dejó parada frente al árbol.
Había un vacío dentro de ella que no sabía que existía.
Ella lo siguió y con una sonrisa torpe intentó igualar sus pasos.
-¿Entonces vas a intentarlo?
-Solo fue un beso, no es gran cosa, ni tiene importancia.- sus palabras le dolieron. La dejo en la entrada del castillo y lo vio desaparecer en el bosque en forma de un lobo blanco.
En casi toda la noche Caitlin no podía dormir, sentía un dolor en el pecho, comenzó a disminuir poco a poco hasta que pudo conciliar el sueño.
Al día siguiente se vistió con un vestido ligero y delgado, odiaba los corceles, además que eran difíciles de ponérselos ella misma.
Cuando sale de su habitación se topa con una mujer muy hermosa.
-Tú debes de ser Caitlin.- Tenía cabello castaño con destellos dorados y curvas muy marcadas.
-Lo soy. ¿Y tú quién eres...?- Preguntó con desconfianza.
-Soy Edelmira Thorf. Novia de Ronan.
"Así que esta es la mujer de que todos hablan y es novia del chico que me gusta." Piensa Caitlin.
-Necesito que salgas de esta habitación. Recoge tus cosas, niña.
-¿Por qué? ¿Acaso es tuya?- Preguntó atónita.
-No, la mía es la que está del otro lado de la habitación de Ronan, pero quiero está habitación para una visita de una amiga. Vendrá unos días y quiero que la arreglen.
Caitlin se quedó observando como sacaban sus cosas de la habitación. Todos obedecían a Edelmira sin chistar.
Reubicaron a Caitlin a una habitación en la planta baja, aunque ella no le dio tanta importancia.
Tomó su libro y salió al jardín del castillo.
-Así que Edel regreso. Los siento mucho Caitlin. Pero fue el chisme del día.- Dice Arlena, mientras poda unos arbustos. Trabajaba medio tiempo en el palacio gracias a su hermano, pero a veces se quedaba más tiempo para platicar con Caitlin.
-Dice que es novia de Ronan.
-Creo que es más que eso, es su mujer. Todos pensamos que sería la próxima luna de la manada.
Caitlin vuelve a sentir el dolor en el pecho.
-¿Te encuentras bien?
-No lo sé, desde anoche siento unas punzadas en el pecho, creo que iré con el médico del palacio.
Arlena tristemente le explico.
-El alfa se está acostando con alguien más. Por eso te duele.
Caitlin había leído sobre la conexión que tienen los lobos, pero no pensó que fuera tan intensa como para hacer daño físicamente.
No escucho más y camino furiosa a la oficina de Ronan. La secretaria no estaba, así que abrió la puerta con cuidado, cubriendo su presencia con magia. Lo que vio solo confirmó sus sospechas, Edelmira estaba sobre el escritorio mientras Ronan la penetraba desde atrás en forma salvaje.
Verlos solo intensificó el dolor. Corrió a su habitación y comenzó a llorar intentando acurrucarse a ella misma en la cama.
Pensaba que viviría su historia de amor, pero después de esto pensó que los libros eran una gran mentira. No podía evitar sentirse mal, ya que se había ilusionado con Ronan y el era su primer amor, además de estar emparejados por el destino.