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La Reina De La Mafia.

La Reina De La Mafia.

Status: En proceso
Genre:Venganza / Mujer poderosa / Mafia / Traiciones y engaños / Venganza de la protagonista
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Ron Novel

Isabella Rinaldi y Alessandro Salvatore

NovelToon tiene autorización de Ron Novel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8

Isabella.

Nos hemos metido en terrenos desconocidos, terrenos que serán muy beneficiosos para nosotros en un futuro.

Me encuentro con Alessandro, quien me guía por un largo pasillo. Cuando llegamos al punto exacto, nos detenemos a la espera de la señal de los demás.

—¿No sabías de su antigua pareja? —me pregunta de repente.

—¿Qué? —pregunto confundida.

—¿Lo sabías o no?

—No —respondo.

Él baja un poco la mirada y luego vuelve a mirarme.

—¿Por qué te afectó? —pregunta.

—¿Por qué te importa? —pregunto.

Él se encoge de hombros.

—Curiosidad —responde.

Ambos nos miramos por un momento.

—Nosotros nos separamos hace casi cinco años. Él se fue al extranjero y yo me quedé en Londres porque mi padre no quería dejar ir a su única hija. Cuando Antonio volvió, no me dijo nada de eso, solo que nunca dejó de quererme. Cuando me dijiste aquello, solo me sorprendí por la información, no porque me haya dolido o algo por el estilo. Él tenía derecho a seguir con su vida, así que no hay motivos para sentirme mal —digo.

Él solo asiente.

Se queda pensativo durante un largo momento y me gustaría poder escuchar lo que pasa por su mente.

—¿Tú también amas o amaste a alguien? —pregunto, ganándome su atención.

—Ni una ni la otra. No pierdo el tiempo en esas cosas —responde con aire despreocupado.

—No está mal tener a alguien que te ame —digo.

—¿Quién ha dicho que no tengo a alguien que me ame? —pregunta mientras sonríe—. ¿Acaso no me has visto?

Lo miro a los ojos y él también a los míos.

—Sí, te he visto… y te estoy viendo —respondo.

—Entonces dime, ¿no te parezco el tipo de hombre al que cualquiera puede amar? —pregunta acercándose más.

Siento su respiración tocar mi piel, lo que significa que está demasiado cerca. Pero le resto importancia, ya que mi atención está centrada en sus ojos. Sigo intentando descubrir dónde los he visto antes.

—Sí, pareces ese tipo de hombre que tiene a muchas mujeres amándolo y admirándolo —respondo.

Él sonríe y sus hoyuelos aparecen, y junto a ellos vuelve esa sensación de familiaridad que siempre siento cuando lo miro.

Ambos nos quedamos observándonos, lo suficientemente cerca como para escuchar la respiración del otro.

—¿Puedo preguntarte algo? —dice.

—Ya me has preguntado varias cosas —respondo.

Él sonríe y yo también.

—Pregunta —digo finalmente.

Cuando está a punto de hablar, un sonido ensordecedor lo interrumpe.

Ambos miramos a los lados, pero no vemos nada. Así que corremos hacia el interior, porque seguramente nuestros hombres han comenzado con el plan… el cual, por un momento, se nos había olvidado.

Cuando llegamos, vemos varios cuerpos inmóviles en el suelo. Por el momento no reconozco a ninguno, así que sé que no son de mis hombres.

—Debemos encontrarlo y matarlo —dice Alessandro.

Sé perfectamente a quién se refiere.

Escucho un llanto proveniente de una habitación y no dudo en dirigirme hacia allí. Abro la puerta con cuidado y, al verificar que no hay nadie, me acerco a una cuna.

Veo a una bebé completamente roja por el llanto.

Rodeo la cuna y entonces encuentro el cuerpo de una mujer en el suelo.

No hay sangre.

Me acerco más y noto marcas en su cuello. Entonces me doy cuenta de que alguien la ha ahorcado.

—¿Se puede saber qué haces? —pregunta Alessandro, haciéndome sobresaltar.

—¿Estás loco? ¿Por qué apareces así? —le pregunto.

Me acerco a la bebé y la tomo en brazos. Es muy linda. Debió haberse asustado por los disparos.

Cuando la acuno en mis brazos, se calma… pero el silencio no dura mucho.

Alessandro dispara y el ruido hace que vuelva a llorar.

—¿No ves que la asustas, idiota? —le digo.

—No voy a dejar de matar a alguien solo porque una mocosa está llorando.

—No le llames así —le digo.

Pongo a la bebé en la cama y la arropo. Levanto la vista y veo un portabebés junto a Alessandro.

—Pásame el portabebés —le digo.

Él me mira con una ceja enarcada.

—¿Piensas llevarte a ese bebé? —pregunta, mirándome como si me hubiera vuelto loca.

—No podemos dejarla aquí sola. Puede morir —respondo.

—Qué mal por ella, pero ese es el precio de nacer en una familia criminal —dice.

—No voy a dejarla, así que pásame el portabebés —repito.

Suspira resignado y me lo pasa.

—¿Crees que podrás pelear y correr con un bebé? —pregunta.

Tiene razón.

La bebé me restará energía y movilidad.

Lo miro… y luego sonrío.

—Tienes razón —le digo.

Me acerco a él y le coloco el portabebés.

—¿Qué haces? —pregunta, intentando quitárselo.

Le doy un manotazo.

—Tú eres grande. La bebé no te restará movilidad ni energía, ya que supongo que eres muy fuerte… a menos que solo seas puro músculo —respondo.

—No soy puro músculo —dice, ofendido.

—Bien, entonces no hay problema.

—No voy a cargar con una mocosa llorona —dice cuando la bebé empieza a llorar otra vez.

—Buscaremos algo para alejarla del ruido y verás que dejará de llorar —le digo.

En medio de sus protestas le coloco a la bebé y debo admitir que se ve muy tierno.

Aún intimida… pero tierno.

Reviso la habitación y termino encontrando unos auriculares. Se los pongo a la bebé con música infantil.

La bebé deja de llorar y parece disfrutar la música, así que salimos de la habitación.

Cuando vamos subiendo las escaleras, varios hombres nos interceptan, pero logramos derribarlos.

Tal como supuse, la bebé no le resta movilidad.

Alessandro sigue con cara de pocos amigos, pero no se queja.

Entramos en un pasillo y le disparamos a todo aquel que se nos atraviesa hasta llegar a una habitación.

—Bueno, veo que no eres muy bueno escondiéndote —le dice Alessandro al viejo barrigón que está semidesnudo en la cama junto a dos chicas.

—¿A quién tienes ahí, Alessandro? —pregunta el viejo.

—No sé, dime tú —responde él.

—Mi amante la hizo pasar por mi hija —dice el viejo.

—Qué bueno que no lo es. Es muy linda para ser algo tuyo —se burla Alessandro.

El hombre lo mira mal… y luego sonríe.

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Nathaly Paez
no había podido leer los capítulos Pero está demaciado. buena está novela 👀 espero hasta que actualizes. nuevamente🤭🥰
ana rosa cobos torres
creo que Antonio quiere eliminarla
Anastasia Mirian Barrios
🥰
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