Desde el momento que lo ví me encantó, supe que él era el chico con el que quería experimentar todo eso que leía en libros sobre el amor y otras cosas, sus ojos hermosos y su sonrisa coqueta me volvieron loca desde el primer momento. Fue fácil para él tenerme entre sus brazos, lo ame y pensé que él me amaba también, Ja, que estúpida fuí, Me creí la muy madura y jugué con fuego y; obvio me quemé y entendí, que los chicos grandes, te rompen el corazón.
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Fiesta en la piscina.
Amanda.
Llegué a casa de Sandy y como era de esperarse, estaba ya despierta, organizando todo, fui hacia su habitación y antes de entrar mire hacia la habitación donde se alojaba Sam, camine un poco hacia ella y agudice mi oído para intentar por si estaba ahí, pero no oí nada. Además de eso me sentí como una acosadora, así que di media vuelta y entre a la habitación de Sandy, coloque mi morral en la mesa y salí de la habitación, justo en ese momento Sam también salía de la suya.
Mi corazón se llenó de emoción al verlo.
— Hola. — salude sonriente.
Él también me sonrió y dió grandes zancadas hacia mí. — Hola Amanda, ¿Cómo has estado?
— Bien, ¿Y tú?
— Ocupado, ya sabes, las pasantías.— asenti. — No te había visto desde aquella noche en que conversamos.
— Sí, así es, he venido un par de veces más, pero, no estabas.
Él sonrio coqueto. — ¿Has preguntado por mí? — sentí mis mejillas arder y desvíe la mirada.
— N.. es decir, sí, a veces. — volví a mirarlo, él mantenía su sonrisa.
— Bueno, saber que preguntas por mí, es algo que me hace feliz, eso quiere decir que piensas en mí, y... — se detiene un momento y me mira de forma intensa con esos echizantes ojos negros. — Yo también he pensado en tí. — abrí mis ojos y sentí una emoción indescriptible al escuchar aquello.
¡Él ha estado pensando en mi!
No supe que decir y solo sonreí mientras sentía mis mejillas arder.
— Tal vez hoy podamos conversar un rato otra vez. — comentó y asenti.
— Estaré en la fiesta de Sandy, supongo que bajarás un rato.
— Tal vez, pero si lo hago es solo por verte y hablar contigo.
Nuevamente sus palabras me golpearon y mi corazón martilló alocado en mi pecho.
— De acuerdo. — sonrei como tonta mientras sus ojos fueron de mis ojos a mi boca.
— ¡Amanda! — se escuchó el grito de Sandy.
— Debo irme, este... nos vemos luego.
Él asintio, pase por su lado y camine de forma apresurada, podía sentir su mirada sobre mí y eso me hacía temblar las piernas.
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— ¡Listo! — exclamé al terminar la decoración de la fiesta. No era nada cargado, solo algunos globos y cintas, adornos en las mesas y flotadores en forma de flamenco rosados y blancos en la piscina.
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Termine de poner mi traje de baño y me mire en el espejo, sonrei sintiéndome cómoda con él.
Consistía en una Panti de talle alto, que cubría muy bien mis glúteos, el sostén también cubría bastante, la verdad no me gusta mostrar de más, además el lugar iba a estar lleno de adolescentes hormonales, no quería que estuvieran morboseando.
Peine mi cabello en una trenza y lo amarre con una liga, aplique protector solar en todo mi cuerpo y salí del baño. Sandy me sonrió.
— ¡Te ves genial! — Exclamó y le sonreí.
Ella ya se había cambiado, usaba un bikini de dos piezas, un poco más atrevido que el mío, pero sin ser vulgar, ella iba a estar con su novio, así que supuse, se sentía segura con ello.
— Muy bien, vamos ya están llegando todos.
Asentí y bajamos a la primera planta.
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Un rato después, el lugar estaba repleto, incluso podría jurar que habia gente que no era de la escuela, Afortunadamente era un espacio grande y podíamos estar todos sin sentirnos apretados, el problema era que con tantos jóvenes por ahí, se le hacía más difícil a los guardias vigilar que no cometieran locuras.
Mire a Sandy y sonrei, ella bailaba con Luck, se notaba que estaba divirtiéndose, estaba muy sonriente, voltee la mirada hacia otro lado cuando Luck la tomo por la cintura y compartieron un apasionado beso, entonces me percate de que un chico venía hacia mi, tuve que contenerme para no rodar los ojos, el tonto me sonreía coqueto.
Era Mike, un amigo de Luck, el tipo me había pedido salir unos meses atrás, pero lo rechace, no me agradaba, era engreído, prepotente y además patán.
— ¡Ey hermosa! ¿Quieres bailar conmigo? — preguntó guiñándome un ojo.
— No, gracias, no tengo ganas de bailar. — dije y me levanté de dónde estaba , para poder quitarmelo de encima me metí a la piscina y me puse a jugar con un grupo de chicos y chicas.
Un rato más tarde, decidí que ya era suficiente, así que salí de la piscina y fui hacia la jarra con agua, pero descubrí que no tenía, fruncí el entrecejo, levanté la mirada y ví a la empleada muy ocupada, así que decidí ir a llenarla yo misma.
Caminé hacia la gran puerta, entre a la casa, doble a la derecha, dónde se encontraba la cocina, fui hacia el lava trastes y coloqué la jarra debajo de la llave luego la encendí, sentí la presencia de alguien tras de mí y dí media vuelta, fruncí el entrecejo al ver al idiota de Mike parado en la entrada, mirándome de forma lasciva.
— ¿Qué haces aquí? — le pregunté molesta.
— Quería preguntarte algo. — no digo nada y en cambio recorro el lugar con mis ojos, buscando algo con que defenderme por si este idiota decide hacer algo malo. — ¿Eres lesbiana? — abrí los ojos al escuchar su pregunta, luego me reí.
— ¿Qué? — pregunté riéndome. — ¿Crees que soy lesbiana porque te rechace? — él asintió luciendo engreído, coloque los ojos en blanco. — No, no soy lesbiana, solo no me gustas. — su semblante cambio de inmediato y frunció el entrecejo. — Entiendo que no lo puedas crees, tienes el ego bastante elevado, pero, entérate, no me interesas y van a ver muchas mujeres en el mundo a las que no le intereses, madura. — se quedó en silencio sin decir nada, di media vuelta y cerré la llave. Fui sorprendida cuando al volverme hacia él ya venía hacia mí, trate de correr hacia un lado, pero estiró su mano y me tomo por el brazo, intenté zafarme, pero no pude, entonces me tomo por la cintura y bloqueo mis brazos. — ¿Qué haces maldito? ¡Suéltame! — grite enojado y forcejeando.
— Vamos a ver si después de que te bese, seguirás diciendo que no te gusto, zorra engreída. — me miraba con una sonrisa de burla y yo sentía un gran terror y a la vez mucha rabia.
— Lo único que provocarás en mi es asco y odio imbécil suéltame. ¡Ayuda! — grite, fuerte. Él sonrió.
— Nadie te va a escuchar, la música está muy alta.
Malidje dentro de mí, él tenía razón.
El muy idiota intento besarme pero moví mi rostro a un lado y no pare de moverme.
— Ya quédate quieta, zorra no te resistas.
— ¡Suéltame imbécil te voy a acusar por acoso sexual. — levante mi rodilla y le di una patada en las bolas, justo en ese momento por la puerta de la cocina entro Sam. El idiota de Mike cayo al suelo agarrándose su bolas, Levante la mirada sintiéndome avergonzada, Sam sonrió y miró al tipo tirado en el piso, se coloco en cuclillas e hizo una mueca de dolor.
— No sé lo que pasó aquí, pero supongo que lo tienes merecido. — dijo y se coloco de pie, me miró. — Fue un buen golpe chica, te felicito.
Sentí mis mejillas arder. El idiota de Mike se levanto y salió de la cocina. Suspire aliviada de haber podido manejar esa situación.
— ¿Ex novio? — preguntó Sam, lo mire horrorizada.
— ¡No! Jamás saldría con alguien como él, es un imbécil pedante, se cree la gran cosa.
Él sonrió y asintio.
— ¿Entonces, es un chico al que rechazaste y no lo acepta? — asenti. — Es un mal perdedor.
Se acercó más a mi y me miro de arriba abajo. — ¿Qué quería?
— Besarme.
— ¿Lo logro?
— No, le di la patada justo cuando lo intento. — él asíntio y sonrió.
— Tuvo suerte, si yo hubiera llegado un segundo antes, le hubiera partido la nariz, muy seguramente habría caído inconsciente.
— No lo dudo, tu estás.— mire sus fuertes brazos. — Fuerte. — sentí mis mejillas arder al decir aquello, él sonrió.
— Y tú estás hermosa.
Sentí mi corazón dar un vuelco al escuchar aquello.
— En cierta forma entiendo al idiota, eres muy linda y cualquier hombre estaría encantado de estar a tu lado.
Baje la mirada sintiéndome muy avergonzada, pero feliz al escucharlo decirme cosas tan bonitas.
— Pero, es un idiota, si tú me rechazaras, me encargaría de conquistarte de forma bonita, no intentando robarte un beso de esa menera.
Levante la mirada y lo miro curiosa.
— ¿Qué harías para conquistarme ?
— Eres de las que le gusta el romance, puedo verlo claramente.
Sonreí, el tenía la razón.
— Flores, chocolates ,canciones , cartas. — comentó y asenti.
Llevo sus manos hasta mi rostro y acarició mi mejilla. Mis piernas temblaron al sentir su tacto, mi corazón palpitaba como loco y esa sensación de " mariposas en el estómago" estaba haciendo estragos conmigo.
Su dedo pulgar se movió hacia mi labio inferior y lo acaricio, sonrió, me miró a los ojos y luego con su otra mano me tomo de la cintura, me pegó a él y junto a nuestros labios.
¡Bendito cielo!
Exclame en mi mente al sentir sexis labios contra los míos.
Me besó con pasión y yo le correspondí igual, su lengua se introdujo en mi boca, mientras sus fuertes brazos me pagaban más a él, entonces me aferre con mis manos a su camisa, mientras nuestras lenguas se acariciaban entre sí.
Sensaciones maravillosas recorrían mi cuerpo, cosas que nunca había sentido.
Nos detuvimos, nos miramos a los ojos mientras respirábamos de forma agitada.
De pronto se escuchó un carraspeó en el lugar y ambos miramos a quien lo produjo. Me separé de él rápidamente y baje la cabeza, sintiendo mucha vergüenza. Se trataba de la ama de llaves de la casa, ella no dijo nada, pero ví el reproche en sus ojos.
Tome la jarra con agua y mire a Sam, no dije nada y salí de la cocina.
Caminaba sintiendo mis piernas como gelatinas, o más bien como si flotara, era una sensación nueva, extraña y emocionante.
— Amanda. — me detuve al escuchar la voz de Sam, di media vuelta y sonreí, él se acercó a mí y saco su celular. Sonreí aún más sabiendo lo que eso significaba.
— ¿Quieres mi número? — pregunte para estar segura, el asíntio. Se lo dicte y lo anoto rápidamente.
— Muy bien, te llamare pronto. — asenti, se acercó a mí y tomo mi mentón. — Tienes una boca deliciosa. — volvió a juntar sus labios con los mios, haciendo que todos mis signos vitales se elevarán a la estratósfera. Después de varios segundos de ese apasionado beso, nos separamos, el sonrió, mientras yo mantuve mis ojos en los suyos. — Hasta pronto Amanda.
— H.. hasta pronto. — dije con voz temblorosa.
Di media vuelta, sintiendome más en la nubes y fui hacía la piscina.
la verdad no sé qué le pudo haber pasado a la autora pero te animo a que termines la novela a. mi me ha encantado hasta el momento las dos historias que he leído, así que espero de todo corazón puedas terminarla y no dejarnos en ascuas