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Vínculo De Sombras Y Sangré

Vínculo De Sombras Y Sangré

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido / Amor de la infancia
Popularitas:11.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

"El arrepentimiento llega cuando el silencio comienza."
Vera y Nadia Smirnov siempre fueron las sombras de los gemelos Vane, hasta que escucharon lo que ellos realmente pensaban: que eran solo unas "chiquillas malcriadas" y un "estorbo" en sus vidas.
Ahora, las gemelas han decidido darles lo que pidieron: ausencia total.
En medio de la boda de Aria y Ethan, Evans y Edans Vane descubren que el poder y la tecnología no sirven de nada contra el hielo de las mujeres que despreciaron. Mientras ellos se desesperan por recuperar su atención, se enfrentan a un obstáculo mayor: la furia de sus padres, Killian y Damián, quienes no perdonarán que hayan roto el corazón de sus niñas.
En esta guerra de egos y orgullo, los enemigos son ellos mismos. ¿Podrán los gemelos Vane convencer a las Smirnov de que ya no son un juego, o las perdieron para siempre?
cuarta parte
_mis hijos hackearon al CEO
_heredero del Pecado
_Dinastía del Leon y la luna

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 7

El aeródromo privado en las afueras de Olbia estaba sumergido en una penumbra inquietante cuando el jet Gulfstream, sin insignias ni plan de vuelo oficial, tocó tierra con un chirrido violento de neumáticos. Evans Vane no esperó a que la escalera mecánica terminara de bajar. Saltó a la pista con la urgencia de un hombre que huye de un incendio, aunque en realidad, el fuego lo llevaba por dentro.

Había dejado atrás su apellido, su herencia y la seguridad de la Alianza. Al despegar sin el permiso de Killian, Evans sabía que acababa de activar una sentencia de exilio. Pero mientras caminaba hacia el coche de alquiler que lo esperaba en las sombras, lo único que martilleaba en su cabeza era la imagen de Vera bailando con otro hombre en aquel bar de mala muerte que sus satélites habían detectado antes de quedar a ciegas.

—¿Estás seguro de esto, Evans? —La voz de Edans sonó a través de un canal de comunicación encriptado y desechable—. Papá está furioso. Damián ha movido a sus hombres en el puerto. Si no regresas en las próximas horas, serás un paria.

—Ya soy un paria, Edans —respondió Evans, encendiendo el motor del coche—. Porque un hombre que no tiene a su mujer no tiene nada que proteger. Quédate en Nueva York y trata de calmar a los viejos. Yo no voy a volver sin ella.

Evans condujo por las carreteras sinuosas de Cerdeña como un maníaco. Sus manos apretaban el volante con tal fuerza que sus nudillos estaban blancos. Odiaba el paisaje, odiaba el olor a mar y, sobre todo, odiaba la sensación de no tener el control total.

Llegó al pueblo costero donde el inhibidor de señal de Vera seguía creando un agujero negro digital. El bar "La Sirena" era un edificio de piedra rústica, con luces de colores colgadas de las vigas y música local que retumbaba en las paredes. Para Evans, ese lugar era un insulto. Era demasiado común, demasiado abierto, demasiado... libre.

Se bajó del coche, ajustándose la chaqueta oscura sobre su hombro. No llevaba máscara esta vez. No quería esconderse. Quería que ella viera exactamente quién venía a reclamar su lugar.

Al entrar, el contraste entre el calor del lugar y la frialdad de su alma fue instantáneo. La gente reía, bebía y bailaba. Y allí, en el centro de la pista improvisada, estaba ella.

Vera Smirnov se movía con una fluidez que Evans nunca le había permitido explorar en las galas de la mafia. Su cabello rubio volaba con cada giro, y sus ojos azules brillaban con una alegría que no tenía nada que ver con los diamantes o el poder. Estaba riendo, una risa genuina que se clavó en el pecho de Evans como un puñal oxidado.

Evans no esperó. Cruzó la sala ignorando los empujones de los turistas. El joven italiano que bailaba con Vera ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar cuando una mano de hierro se cerró sobre su hombro y lo apartó con una fuerza bruta que lo dejó tambaleando.

Vera se detuvo en seco. La risa se borró de su rostro, reemplazada por una máscara de incredulidad y, por un segundo, un destello de algo que parecía miedo... o quizás, una esperanza que se negaba a morir.

—¿Evans? —susurró, su pecho subiendo y bajando con agitación—. ¿Qué haces aquí? Tu padre te...

—Mi padre puede irse al infierno, Vera —dijo Evans, su voz resonando por encima de la música como un trueno—. He cruzado el océano, he renunciado a mi puesto en la Dinastía y he arriesgado la paz de las familias solo por una cosa.

—¿Y qué es esa cosa, Evans? —preguntó ella, recuperando su orgullo y cruzándose de brazos—. ¿Venir a decirme otra vez que soy un estorbo? ¿O vienes a ver si tu algoritmo de control sigue funcionando?

—Vengo a decirte que no puedo respirar si no estás cerca —confesó él, dando un paso que eliminó cualquier espacio personal—. Vengo a decirte que el silencio en Nueva York es insoportable porque no escucho tu voz quejándose de mis reglas. Vengo porque prefiero ser un fugitivo contigo que un rey sin ti.

La honestidad cruda en los ojos de Evans desarmó a Vera por un instante. Ella conocía a Evans; sabía que él nunca pedía perdón, él simplemente daba órdenes. Verlo allí, desaliñado, con la mirada desesperada y admitiendo que lo había perdido todo por ella, era algo que no estaba en sus planes de venganza.

Justo cuando Vera iba a responder, el sonido de varios frenazos violentos se escuchó fuera del bar. Las puertas se abrieron de golpe y un grupo de hombres armados, con el escudo de los Smirnov en sus chalecos, entró al lugar, dispersando a la multitud.

Al frente del grupo caminaba Román, el tío de las gemelas y jefe de seguridad de Damián. Su rostro estaba marcado por una seriedad absoluta.

—Evans Vane —dijo Román, sacando su arma pero manteniéndola apuntando al suelo—. Tu padre y Damián Smirnov han emitido una orden de captura inmediata. Has violado el tratado de la Alianza al entrar en territorio protegido sin autorización.

—¡Es mi familia, Román! —gritó Evans, poniéndose delante de Vera para protegerla por instinto—. ¡No puedes llevarme como a un criminal!

—Tú mismo te convertiste en uno al desobedecer, muchacho —respondió Román—. Vera, Nadia, por orden de su padre, regresan a la villa ahora mismo. Evans, tú vienes conmigo. Killian está en camino en su propio jet. Dice que si tiene que encerrarte en una celda en el sótano para que aprendas respeto, lo hará.

Vera miró a Evans. Vio el sacrificio que él había hecho y la posición imposible en la que se encontraba ahora. El drama ya no era solo entre ellos dos; ahora era una guerra abierta entre generaciones.

—No lo toquen —dijo Vera, su voz recuperando esa autoridad de "guerrera" que Evans tanto admiraba—. Él no se va a ningún lado sin mí.

—Vera, las órdenes de tu padre son claras... —empezó Román.

—¡Me importa un bledo las órdenes de mi padre! —estalló ella, tomando la mano de Evans—. Él vino por mí arriesgándolo todo. Ahora es mi turno de decidir. Román, diles a los hombres que bajen las armas. Vamos a ir a esa villa, pero no como prisioneros. Vamos a ir a terminar esta guerra de una vez por todas.

Evans apretó la mano de Vera, sintiendo por primera vez en meses que el vínculo de sangre y sombra seguía vivo, pero ahora estaba manchado de rebelión.

Mientras el convoy de los Smirnov se dirigía a la villa bajo la luz de la luna, el teléfono de Evans vibró una última vez antes de ser confiscado por Román. Era un mensaje de Edans desde Nueva York:

"Papá acaba de declarar el estado de sitio en la mansión. Damián ha retirado el acceso a las rutas del puerto. Evans... la guerra civil que tanto temíamos acaba de empezar. Y todo por una foto en Italia."

Evans cerró los ojos, entrelazando sus dedos con los de Vera. El precio de su amor era la destrucción de sus imperios, y mientras miraba el rostro de la mujer por la que lo había dado todo, supo que el verdadero caos apenas estaba comenzando. La Dinastía estaba herida, los patriarcas estaban sedientos de castigo y, en medio de todo, dos parejas de gemelos estaban dispuestas a quemar el mundo con tal de no soltarse.

1
Gloria Grijalba
buena
Zaidymar 🌠
Gemelas se merecen unas nalgadas por hacer sufrir a los genios
Mary Diaz
Pues de plano que se olviden de Ellas. Los gemelos la regaron al principio y ya estuvo suave de que siempre ellos pierdan, merecen ser felices si no es con ellas que vengan más chicas guapas y sencillas para ellos.
Mary Diaz
Excelente
Liliana 🇨🇴🇨🇴🍀
gracias autora
Zaidymar 🌠
las hermanas se pasan de verdad
Zaidymar 🌠
Huy ya sabía yo que todo era un plan
Zaidymar 🌠
y ahora que harán los locos?
Zaidymar 🌠
Yo creo que es un plan de Killian y Damián para ver si el amor de ellos es real.
Zaidymar 🌠
Mucho con demasiado están tensando la cuerda. y de que lado se romperá?
Zaidymar 🌠
Les cortaron la 🎵🎵🎵🎵 nota jajaja
Zaidymar 🌠
Huy el juego del gato y el ratón 🐭 dónde en cualquier momento cambian los roles.
Zaidymar 🌠
Éstos niños sí les gusta sufrir por tonteras! ahora que están solos no lo aceptan
Zaidymar 🌠
Les faltaba aire según ellos, pero alejaron a su oxígeno. Niños genios! pero muy brutos en el amor
Maria Guevara Arbulu
excelente , gracias 😊
Maria Guevara Arbulu
si q paso con leo fiel amigo del león cual es su historia esperamos pronto su historia 🫶😊👏
Zaidymar 🌠
Hay gemelos si ellas desde niñas morían por ustedes
Rosa Nicolás
excelente
Liz Leal
/Heart//Rose//Rose/
Marisel Rio
💕💕💕💕dicen que errar es humano y perdonar divino
Espero que el orgullo de las gemelas no sea tan drástico
Ellos se equivocaron pero ellas están siendo demasiado duras 🤦🤦😅
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