"Antes de la leyenda, existió una verdad oculta entre las sombras del bosque. María Clara solo buscaba sanar con sus brebajes, pero una premonición de muerte y un amor prohibido marcaron su destino para siempre
Precuela de la novela amor sobrehumano
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Capitulo 7 - Salvador y María Clara viven un romance
El aire en la habitación de las hermanas González era tenso. Soledad observaba a su hermana con una mezcla de lástima y terror.
—¿Por qué me dices eso? —preguntó María Clara, intentando ocultar el brillo en sus ojos.
—Porque ese hombre es un vampiro, Mari. En cualquier momento su instinto será más fuerte que él y podría matarte —sentenció Soledad—. Además, es un hombre casado.
—Él no ama a su esposa, me lo confesó —replicó ella con terquedad.
—Aun así, tiene una vida allá. En cuanto mi madre termine el brebaje para que soporte el sol, él volverá con su familia.
—A lo mejor el brebaje no funciona... —murmuró María Clara con una sonrisa triste— y Salvador termine quedándose conmigo para siempre.
En la Mansión Pérez: Un nacimiento sin amor
A kilómetros de allí, la realidad era mucho más oscura. Alejandra se retorcía de dolor en el sofá, apretando los dientes mientras las contracciones se hacían insoportables.
—¡Adela! —gritó con furia—. Avisa al chofer. Esta criatura ya va a nacer.
—¿Quiere que la acompañe, señora? —preguntó Adela con timidez.
—Sí, no quiero estar sola en el hospital mientras ese imbécil de Salvador sigue desaparecido. Pero te advierto algo: si no aparece pronto, voy a regalar a este bebé. No quiero nada que me recuerde a él.
Horas más tarde, en la frialdad de una habitación de hospital, nació la pequeña Isabella. Pero no hubo besos ni alegría. Alejandra ni siquiera quiso sostenerla.
—Llévatela, Adela. Que le den leche de fórmula o lo que sea, pero cállala. No voy a alimentar a la hija de un hombre que me está engañando.
El Bosque de los Suspiros
Ajeno al nacimiento de su hija, Salvador corría por el bosque llevando a María Clara en brazos. La velocidad era vertiginosa, saltando abismos que a cualquier humano le habrían costado la vida. María Clara reía, sintiendo el viento en su rostro y el frío protector del cuerpo de Salvador.
Cuando finalmente se detuvieron, el silencio del bosque los envolvió.
—Me divertí muchísimo —susurró ella, aún agitada—. Aunque tuve miedo en los abismos.
—Conmigo siempre estarás a salvo —respondió Salvador, acariciando su mejilla—. Nunca te dejaría caer.
Bajo el manto de la luna, el amor que María tanto temía se consumó. Fue una entrega total, un pacto silencioso entre lo humano y lo sobrenatural que selló sus destinos de forma irreversible.
La Traición Descubierta
En la cocina de la casa, María vertía la última sustancia poderosa en un caldero de barro.
—El brebaje está listo —anunció, secándose el sudor—. Iré a la habitación de huéspedes para entregárselo. Quiero que se vaya al amanecer.
Soledad palideció. Intentó detenerla con excusas, pero la mirada penetrante de su madre la obligó a confesar la verdad.
—Él no está en su cuarto, mamá... María Clara se ha estado viendo con él todas las noches.
El rostro de María se transformó en una máscara de horror. Corrió a la habitación de sus hijas y, al encontrar la cama de María Clara vacía, sintió que el mundo se le venía encima.
—¡La premonición! —gritó angustiada—. ¡Ese monstruo la llevará a la muerte!
El Encuentro Fatal
En el jardín delantero, Salvador y María Clara se despedían con un beso apasionado, prometiéndose sueños compartidos. Pero la puerta de la casa se abrió de golpe, revelando la figura imponente de María, con los ojos inyectados en rabia y dolor.
—¡María Clara, adentro ahora mismo! —rugió la madre.
La joven, temblando, entró en la casa tras una última mirada cargada de dolor hacia Salvador. María se plantó frente al vampiro, quien bajó la cabeza con culpa.
—Prometió no acercarse a ella —dijo María con voz gélida.
—Nos enamoramos, señora... no pude evitarlo.
—Ese amor no puede ser —sentenció María, sintiendo el peso de su visión—. El destino de mi hija ya estaba marcado, pero usted... usted acaba de firmar su sentencia de muerte.