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Horizonte De Hielo

Horizonte De Hielo

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Amor prohibido / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:1.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Ariane Salvatore Falcó

Susana Reyes es fuego puro. Una teniente de la Fuerza Aérea estadounidense de raíces mexicanas que ha pasado su vida desafiando las expectativas de quienes la creen demasiado pequeña para dominar los cielos. Cuando es enviada a una remota base militar en las profundidades de Rusia como parte de un programa de intercambio de élite, espera encontrar resistencia, pero no un muro de hielo impenetrable.
Ese muro tiene nombre: Mikhail Volkov.
Con 1.90 de estatura, una disciplina de acero y una mirada azul que parece congelar el aire a su paso, Mikhail es el capacitador encargado de convertir a Susana en una piloto experta de los imponentes cazas Su-35. Para él, ella es una distracción impulsiva; para ella, él es un gigante arrogante que necesita una lección de humildad.

NovelToon tiene autorización de Ariane Salvatore Falcó para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capítulo 16

La ventisca rugía fuera de los muros de la base, pero el frío exterior no era nada comparado con el vacío gélido que Susana sentía en el pecho. Las amenazas de Mikhail en su oficina, su intento de reclamarla mediante la fuerza y los celos, solo habían servido para encender una mecha que ya no se podía apagar. Él creía que el miedo la doblegaría. Él creía que, tras mostrar su "lado alfa", ella regresaría al redil como una subordinada agradecida.

No conocía a las mujeres de Arizona. No conocía el fuego que corre por las venas de alguien que ha tenido que luchar por cada centímetro de respeto en un mundo de hombres.

—¿Crees que puedes marcarme como si fuera de tu propiedad, Volkov? —susurró Susana frente al espejo de su habitación, mientras se aplicaba un labial rojo tan oscuro que parecía sangre seca—. En mi tierra, cuando alguien te quita algo, no lloras. Te cobras la deuda. Con intereses.

La Invitación del Lobo

Viktor Morozov estaba en la cantina de suboficiales, un lugar mucho más ruidoso y menos refinado que el santuario de Mikhail. Estaba bebiendo una cerveza local y riendo con un grupo de mecánicos cuando Susana entró. El silencio se propagó por la sala como una mancha de aceite. Ella no buscaba sutileza. Caminó directamente hacia Viktor, ignorando las miradas de asombro.

—Mayor Morozov —dijo ella, su voz clara y firme—. Dijiste que un pedestal era un lugar aburrido. Me gustaría comprobar si tu invitación a "acelerar" sigue en pie.

Viktor dejó la jarra sobre la mesa, sus ojos oscuros brillando con una mezcla de sorpresa y triunfo salvaje. Sabía que esto era una declaración de guerra contra Mikhail, y nada le gustaba más que una guerra que pudiera ganar en el terreno personal.

—Teniente Reyes —respondió él, poniéndose de pie y ofreciéndole el brazo con una caballerosidad tosca pero genuina—. Mi motor siempre está encendido para alguien como tú. Vámonos de aquí.

La Noche de la Venganza

No fueron a los alojamientos oficiales. Viktor tenía acceso a una de las cabañas de mantenimiento cerca de la pista secundaria, un lugar rústico, con olor a pino y metal, lejos de las cámaras y los micrófonos del FSB.

Dentro, el ambiente era radicalmente opuesto al de Mikhail. No había pianos de cola ni coñac caro. Había una chimenea de piedra que devoraba leña con furia y una cama de madera maciza cubierta con mantas de lana pesada. Viktor no perdió el tiempo con juegos psicológicos. La tomó por la cintura y la besó con una brusquedad honesta, una pasión que no intentaba ser "táctica" ni "dominante por diseño". Era simplemente hambre.

Susana se entregó al momento con una intensidad desesperada. Cada caricia de Viktor, cada mordida ruda en su cuello, era un mensaje enviado directamente a través de la base hacia la habitación de lujo de Mikhail. ¿Querías salvajismo, Mikhail? Aquí lo tienes. Pero no es tuyo.

Viktor era ruidoso, era físico y no tenía la contención quirúrgica de Volkov. Con él, Susana no sentía que estaba siendo "analizada" o "infiltrada". Sentía que estaba quemando el puente que la unía a la mentira que había construido con Mikhail. En medio de los jadeos y el calor de la cabina, Susana cerró los ojos y se imaginó la cara de Mikhail si pudiera verla ahora. Esa imagen le dio un placer más agudo que cualquier contacto físico.

—Eres fuego puro, Susana —gruñó Viktor sobre ella, sus manos marcando sus caderas con una fuerza que dejaría huellas claras al día siguiente—. Ese estirado de Volkov no sabe lo que tiene.

—Él no tiene nada, Viktor —respondió ella, clavando sus uñas en la espalda del Mayor—. Porque yo no soy de nadie.

El Amanecer de la Confrontación

A las 05:30 AM, Susana regresó al ala de oficiales. No intentó ocultarse. Caminaba con la cabeza alta, el cabello borgoña ligeramente desordenado y el labial corrido. En su cuello, una marca violácea dejada por Viktor era su medalla de guerra.

Sabía dónde encontrarlo. Mikhail siempre estaba en el mirador de la pista antes del primer briefing, observando el horizonte como si esperara que el frío le diera las respuestas que su mente no hallaba.

Cuando Susana llegó al mirador, Mikhail se giró. Sus ojos estaban hundidos, rodeados de ojeras que delataban una noche de insomnio y rabia contenida. Al verla, su mirada bajó instantáneamente a su cuello. La mandíbula de Mikhail se tensó tanto que pareció que sus dientes se quebrarían.

—Lo hiciste —dijo él. Su voz no era un rugido esta vez. Era un susurro muerto, el sonido del hielo quebrándose bajo un peso insoportable.

Susana se detuvo frente a él, dejando que el viento de la mañana agitara su abrigo abierto.

—Ojo por ojo, Mikhail. Así se saldan las cuentas en mi tierra —dijo ella con una calma letal—. Tú usaste a Larisa para "neutralizar sospechas". Yo usé a Viktor para recordarte que no eres el único hombre en esta base, ni el más fuerte, ni el que mejor sabe cómo tratar a una mujer.

Mikhail dio un paso hacia ella, su presencia emanando una violencia que hizo que los pocos soldados cercanos se alejaran rápidamente. La tomó por la barbilla, obligándola a mostrar la marca de Viktor bajo la luz cruda del amanecer.

—Has destruido todo, Susana —siseó él, sus dedos temblando de furia—. Has puesto en peligro la misión, nuestra cobertura... todo por un arranque de despecho con ese animal.

—La misión ya estaba destruida cuando decidiste que podías humillarme y luego reclamarme como si fuera un activo más de tu inventario —le espetó ella, apartando su mano de un golpe—. No me hables de cobertura. Viktor cree que lo elegí a él porque estoy cansada de tu frialdad. El General creerá que somos un triángulo amoroso inestable. Es la cobertura perfecta, ¿no crees? Una telenovela militar para mantener a todos entretenidos mientras robamos sus secretos.

Mikhail la miró con una mezcla de odio y una admiración retorcida que no pudo ocultar. Ella lo había herido donde más le dolía: en su orgullo de alfa y en su control operativo.

—Crees que has ganado —dijo Mikhail, acercándose tanto que sus pechos se rozaban—. Crees que pagarme con la misma moneda te hace libre. Pero ahora Morozov no te soltará. Y yo... —se inclinó hacia su oído, su voz volviéndose una promesa de pesadilla— yo no voy a perdonar esto. Si pensabas que yo era sádico antes, no tienes idea de lo que soy capaz de hacer ahora que no tengo que fingir que me importas.

Susana sonrió, una sonrisa de pura dinamita.

—Adelante, Mikhail. Muéstrame tu peor versión. Pero recuerda una cosa: mientras tú planeas tu venganza, yo todavía tengo el sabor de otro hombre en los labios. Y eso es algo que ninguna de tus amenazas podrá borrar.

Se dio la vuelta y se alejó hacia el hangar, dejando a Mikhail solo bajo el cielo gris. El Capitán Volkov observó su figura alejarse, sintiendo por primera vez en su vida que el frío de Rusia no era suficiente para apagar el incendio de celos y odio que lo consumía. La guerra entre ellos ya no era por códigos de radar o secretos de estado; era una guerra de aniquilación mutua, donde la única regla era que nadie saldría ileso.

En la pista, los motores de los cazas empezaron a rugir, preparándose para el vuelo del día. Pero en el corazón de la base, el verdadero combate apenas estaba por alcanzar su punto más crítico.

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Nairobis Cardozo Portillo
Buenísima historia 👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
😔😔😔😔
Luz Granados
por favor segunda parte, merecen quedar juntos👏
Luz Granados
muy buena, pero nos falta la segunda parte, después de sufrir tanto merecen quedar juntos.gracias...
𓏲 ๋࣭ ࣪Aɾყ S.F𑁍ɾιԃ ˖: es que me gustan los finales no felices y también los felices....este fue uno no muy feliz
total 1 replies
Rubiia sanz
venga yaaaa 😟😟😟😟 cómo no van a terminar juntos depues de todo joderr que mal 💔
Rubiia sanz: me ha gustado pero esperaba ver un poco de guerra más escenas de mikhail y susana volando en sus aviones joee es un sabor amargo 💔 pero dentro de lo que cabe está bien
total 2 replies
Nairobis Cardozo Portillo
🔥🔥🔥🔥🔥
corina
está historia me trae de los cabellos me encanta que la prota no se de esas gafas que se dejan joder de los demas
Nairobis Cardozo Portillo
🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥
Aracelis Durango
Buenísima 🔥🔥🔥🔥🔥
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️🔥🔥
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
😈😈🔥🔥🔥
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏👏👏❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
Se derrumbaron las barreras ❤️❤️❤️🔥🔥🔥
Nairobis Cardozo Portillo
🤭🤭🤭🤭
Nairobis Cardozo Portillo
Está buenísima 👏👏
Rubiia sanz
a mí me gustaria leer lo que piensa el al verla osea leer su opinión y narrado por el. Muy buena me encanta que ella sea piloto de cazas
Nairobis Cardozo Portillo
Susana estás jugando con fuego y te vas a quemar ese capitán es de armas tomar🔥
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
Susana eres una guerrera
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