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Invierno De Cristal

Invierno De Cristal

Status: Terminada
Genre:CEO / Mafia / Yaoi / Completas
Popularitas:21k
Nilai: 5
nombre de autor: maite lucía

Javier Müller, heredero de una de las corporaciones más poderosas de Europa, siempre fue educado para ser perfecto: elegante, obediente y fuerte ante el mundo. Pero cuando la estabilidad financiera de su empresa se ve amenazada, su padre toma una decisión cruel: unir su fortuna con el imperio criminal más temido del continente.

Así, Javier es obligado a casarse con Damián Moretti, el mafioso número uno, un hombre sin corazón

NovelToon tiene autorización de maite lucía para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 7: La noche que rompió el cristal

Javier Müller estaba de pie junto al balcón, observando la oscuridad del jardín. Aún vestía el traje de la recepción, aunque se había quitado la chaqueta y desabrochado los primeros botones de la camisa. Se giró lentamente al escuchar el estrépito de la puerta. Sus ojos grises, cansados y nublados por el agotamiento emocional, no mostraron miedo. Solo una resignación gélida.

—¿Ya terminó la celebración oficial, Moretti? —preguntó Javier con una calma que solo enfureció más a Damián.

Damián cerró la puerta tras de sí con un golpe seco.

—No juegues conmigo, Müller. No estoy de humor para tu arrogancia alemana.

Javier frunció ligeramente el ceño, cruzando los brazos sobre su pecho.

—No estoy jugando a nada. Solo esperaba que, tras el circo de hoy, me dejaras descansar en paz.

La tensión en la habitación subió como una llama invisible alimentada por el oxígeno. Damián se acercó con brusquedad, invadiendo el espacio personal de Javier hasta que sus pechos casi se tocaban.

—Todo esto es tu culpa —espetó el Delta, su voz era un gruñido bajo—. Tu apellido, tu empresa en quiebra, tu maldita presencia en mi casa. Por tu culpa, mi vida se está cayendo a pedazos.

La acusación era absurda, injusta y cruel. Javier lo miró fijamente, manteniendo su posición a pesar de la imponente presencia física del otro.

—Yo no firmé ese contrato solo, Damián. Tu padre te obligó tanto como el mío a mí. Si quieres culpar a alguien, busca un espejo o ve al despacho de Vittorio. Pero no vengas aquí a intentar volcar tu frustración sobre mí.

Pero la lógica no tenía espacio en esa habitación. El orgullo herido de un Delta no busca razones; busca una descarga, una forma de reafirmar su poder sobre aquello que posee por derecho legal.

Damián soltó una serie de acusaciones hirientes, comparaciones crueles donde la figura de Javier era reducida a una mercancía defectuosa. Y entonces, en medio de la tormenta de insultos, el nombre prohibido escapó de sus labios.

—Ángel… —murmuró Damián, con una mezcla de anhelo y dolor que fue como una bofetada para el hombre que tenía enfrente.

El silencio que siguió fue devastador. Para Javier, aquel nombre fue peor que cualquier insulto físico. Entendió en ese instante, con una claridad dolorosa, que nunca sería un esposo, ni un compañero, ni siquiera un rival respetado. Era un sustituto forzado, una sombra en la que Damián pretendía proyectar sus carencias.

La noche avanzó sin rastro de ternura. No hubo delicadeza, ni humanidad, ni ese respeto que el oficiante de la boda había mencionado horas antes. Fue un encuentro marcado por la frialdad y una necesidad amarga de Damián de demostrar dominio, de ahogar su propia impotencia en alguien que no merecía cargar con sus pecados.

Cuando todo terminó, Damián se apartó como si el contacto físico con Javier le provocara una náusea insoportable. No lo miró. No dijo una palabra de disculpa, ni siquiera una de despedida. Se vistió en silencio y salió de la habitación con el mismo paso firme y arrogante con el que había entrado.

La puerta se cerró. El silencio cayó como un bloque de hielo sobre Javier.

Permaneció inmóvil sobre las sábanas de seda fría durante varios minutos. El techo de la habitación parecía estar a kilómetros de distancia. Sentía un vacío inmenso que pronto fue reemplazado por un asco profundo. No por su cuerpo, sino por la forma en que su dignidad había sido pisoteada en su propia "noche de bodas".

Se levantó con lentitud, sintiendo que cada músculo de su cuerpo pesaba una tonelada. Caminó hacia el baño y abrió la ducha. El agua cayó constante, fría al principio y luego ardiendo, pero Javier no notó la temperatura.

Permaneció bajo el chorro durante una eternidad, intentando lavar una mancha que no estaba en la piel, sino en el alma. La palabra "Ángel" seguía resonando en las paredes de su mente como un eco infernal.

Cuando salió, su mirada estaba perdida, sus ojos rojos por el vapor y el cansancio, pero secos de lágrimas. Llamó a la sirvienta de confianza a través del intercomunicador con una voz neutra, despojada de toda emoción.

—La habitación necesita ordenarse de inmediato.

La mujer, una anciana llamada Ágata que había servido a la familia durante décadas, entró minutos después. Al ver a Javier sentado en un sillón, envuelto en una bata blanca y con la mirada fija en la nada, notó que algo terrible había ocurrido. No preguntó. En el mundo de los Moretti, las preguntas podían ser mortales. Cambió las sábanas en un silencio respetuoso y se marchó con una mirada de lástima que Javier prefirió ignorar.

Mientras Javier se hundía en la oscuridad de su habitación, en el ático frente al Duomo, la atmósfera era de celebración victoriosa. Ángel Blanca dejó caer el teléfono sobre el sofá de cuero blanco. Las lágrimas que habían sonado tan reales a través de la línea desaparecieron de inmediato, reemplazadas por una expresión fría y calculadora.

Adriano Moretti salió del dormitorio, terminando de ajustarse los botones de su camisa de seda. Se acercó a Ángel con una sonrisa torcida.

—¿Funcionó? —preguntó, rodeando la cintura del joven con sus brazos.

Ángel rió suavemente, una risa que no tenía nada de la inocencia que Damián adoraba.

—Mejor de lo que esperaba. Está furioso, se siente culpable y, lo más importante, está desesperado. Acaba de creerse que me voy del país por su culpa. Ha descargado toda esa rabia sobre su nuevo esposo, lo que garantiza que odiará a Javier Müller cada vez que lo vea.

Adriano lo besó en el cuello, disfrutando del sabor de la traición.

—Pronto perderá el control de sus facultades. Un líder que se mueve por impulsos emocionales es un líder que cae. Y cuando Damián pierda el imperio, nosotros estaremos allí para reclamarlo.

—Damián es fuerte físicamente —murmuró Ángel, apoyando la cabeza en el hombro de Adriano—, pero emocionalmente es un niño ingenuo. Cree en el amor eterno y en la redención. Es casi patético.

Ambos rieron en la penumbra del ático. La ironía de que el mafioso más temido de Europa fuera manipulado por un falso amor era su mayor debilidad, y ellos lo sabían perfectamente.

A la mañana siguiente, el cielo de Milán amaneció cubierto de nubes grises que amenazaban con una lluvia gélida. En el comedor principal de la mansión, Damián desayunaba solo. Su expresión era aún más dura que el día anterior. Había recibido una confirmación a primera hora: Ángel había comprado un billete de avión, vuelo internacional de ida. Se había marchado.

El Delta apretó su taza de café con tal fuerza que la porcelana crujió. Sentía un vacío que quemaba, una mezcla de abandono y rabia. Lo que sus informes no mencionaban era que Ángel no había viajado solo, ni que su destino no era el que él imaginaba.

Ágata se acercó con cautela.

—Señor… ¿desea que llamemos al señor Müller para el desayuno? Su coche hacia la villa del Lago está listo.

Damián no levantó la vista del periódico financiero.

—¿Ya despertó?

—No, señor. No ha salido de su habitación.

Un silencio breve y tenso llenó la sala.

—Déjelo. Que se prepare por su cuenta. Nos iremos en una hora, con o sin él.

Terminó su café, tomó su abrigo y se marchó a las oficinas centrales de la empresa sin mirar atrás, tratando de sepultar su dolor bajo capas de trabajo y cifras.

En el ala oeste, Javier no había salido de la cama. Su piel ardía. La fiebre, producto del agotamiento extremo y el choque emocional, había subido drásticamente durante la madrugada. Cuando Ágata entró de nuevo para ver por qué no respondía, lo encontró pálido, empapado en sudor y con los labios agrietados.

—Señor Javier… —susurró ella, alarmada. Colocó una mano en su frente y retrocedió por el calor que emanaba—. Está ardiendo en fiebre.

Javier abrió los ojos apenas un milímetro, pero no tenía fuerzas para hablar. Ágata corrió por agua fría, compresas y medicamentos básicos. Durante horas, mientras Damián se sumergía en sus negocios, la anciana cuidó de Javier en silencio. No hubo médicos oficiales, para no alertar a Vittorio sobre la "debilidad" del nuevo heredero.

En su delirio, Javier sintió que el mundo se congelaba. La palabra invierno comenzó a tomar forma en su mente, no como una estación del año, sino como un estado de supervivencia. Entendió que, para sobrevivir a los Moretti, tendría que volverse tan frío como el clima que ahora lo rodeaba.

Mientras tanto, en un aeropuerto privado a las afueras de la ciudad, Ángel caminaba del brazo de Adriano hacia un jet privado. Ambos ocultos tras gafas oscuras, dos sombras conspirando bajo la luz del día. Damián creía que había perdido al amor de su vida, pero en realidad, acababa de entregarle las llaves de su reino a su peor enemigo.

Y Javier, debilitado en aquella cama, aún no sabía que la noche anterior no solo había roto algo dentro de él. Había marcado el inicio de una transformación irreversible. El invierno puede congelar la vida, pero también es lo que endurece el acero para la batalla.

Lo que estaba naciendo en el silencio de esa habitación no era solo dolor. Era resistencia.

Continuará…

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LAQJ
Sólo espero que le dediquen 42 capítulos al sufrimiento de Damian, así como van 42 de tortura a Javier
LAQJ
Ahora si te odio Luca.
Jesica Hernandez
felicidades me gustó la trama estubo estupenda
marcela Gimenez
muy buena es una historia que te mantiene en vilo todo el tiempo me encanta gracias
Obdulia Contreras
Mucho sufrimiento y Damián y Angel nada de castigo.
Michica Omegavers: Más adelante tendrán sus castigos
total 1 replies
Zlahi Magica
Recomendado.
Zlahi Magica
Muy buena historia, bueno ya he comentado lo que me ha parecido a lo largo de los capítulos.
El final me encanta, es lo que se necesita para este tipo de historias.
Bueno no se que comentar más, muy buena historia.
Zlahi Magica
¡Eeeehh, se festeja! 🎊🎉🎊🎉🎊🎉🎊🎉🎉 Por fin llegué al capítulo final.
Zlahi Magica
plácidamente va bien.
Michica Omegavers
Que parece el final de la novela 🥰
Michica Omegavers: Hay verdad no has llegado al final me confundí 🤭
total 1 replies
Michica Omegavers
Javier Le casarse con Damián tenía 25 años y Emilia 20 Alessia 23 Javier es el mayor de los Müller y Alexander tiene 30 años y Damián 27
Zlahi Magica
Me confundí, ¿Cuántos niños tiene Müller y Volkov? ¿3?
Michica Omegavers: Lo entenderás en el capítulo 59
total 4 replies
Zlahi Magica
Me encantaron las fichas de los personajes.
Zlahi Magica
Aún no entiendo ésto ¿A qué te refieres,m
Zlahi Magica: Ok, ok, ok.
total 2 replies
Zlahi Magica
Una buena ficha de personaje, se lo extrañaba.
Zlahi Magica
¿Cómo que continuará?
Zlahi Magica
¡¿Y me terminas aquí?! La con....
Zlahi Magica
El peor nombre para una alemana jajajajajajajajaja.
Zlahi Magica
Ouh, hija de Damián.
Michica Omegavers: Siiiii 🤭
total 5 replies
Zlahi Magica
¡Al fin llegó! AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHH.
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