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EL CACHORRO DEL ALFA

EL CACHORRO DEL ALFA

Status: Terminada
Genre:Reencuentro / Demonios / Brujas / Embarazo no planeado / Hombre lobo / Embarazada fugitiva / Completas
Popularitas:1.1M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Adriánex Avila

Dayana, una loba nómada, se ve involucrada con un Alfa peligroso. Sin embargo un pequeño bribón hace temblar a la manadas del mundo. Daya desconcertada quiere huir, pero termina en... situaciones interesantes...

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 7 Abre la boquita.

La puerta de la habitación se cerró con un golpe seco, dejando a Dayana sumida en un silencio cargado de humillación y furia contenida. El aroma de la comida, delicioso y reconfortante, se mezclaba de manera grotesca con el desprecio que aún flotaba en el aire, dejado por la Delta.

Dayana apretó los puños con tanta fuerza que las uñas se le clavaron en las palmas, dejando pequeñas medias lunas rojas. Un bufido bajo, casi inaudible, escapó de sus labios cerrados. No era nada nuevo. Ese desdén, esa mirada de superioridad por encima del hombro, era un veneno que conocía demasiado bien. Era la razón por la que había huido, por la que había elegido la soledad del nomadismo antes que la opresión constante de ser tratada como menos que nada. Ser una Omega no era solo un rango; era una cadena, una excusa para que todos, hasta una simple Delta, creyeran tener derecho a pisotearla.

—¡Mamá! —la voz pequeña y temerosa de Óscar la sacó de su espiral de rencor.

Se obligó a respirar hondo, a tragarse la amargura que le quemaba la garganta. Al girarse, su expresión se suavizó por arte de magia, aunque el fuego no se apagó en sus ojos; solo se lo ocultó a su hijo.

—Sí, mi amor. Aquí estoy —dijo, y su voz sonó extrañamente serena. Se arrodilló frente a la mesita donde estaban los deditos de pescado y la papilla colorida.

—Mira qué comida tan rica te trajeron. ¿Tienes hambre?

Óscar asintió, pero sus grandes ojos color miel no se apartaban del rostro de su madre. Él, con la sensibilidad brutal de los niños y los lobeznos, lo percibía todo. Percibía la tensión en sus hombros, la sombra en su mirada que la sonrisa forzada no podía ocultar, el olor a angustia y rabia que emanaba de su piel como un perfume agrio.

—Mamá está nerviosa —afirmó, con la claridad devastadora de quien dice una verdad evidente.

Dayana sintió que el corazón se le encogía. Forzó otra sonrisa, más amplia, esta vez, y le acarició el cabello.

—Solo un poquito, mi cielo. Es que… ha sido un día muy largo. Pero ahora estamos bien. Estamos juntos —le aseguró, sirviéndole un poco de puré en una cuchara pequeña.

—Abre la boquita.

Óscar obedeció, pero después de tragar el primer bocado, volvió a la carga, sus cejitas fruncidas en un gesto de preocupación que le quedaba demasiado grande.

—El hombre grande… ¿es un problema? —preguntó, arrastrando las palabras.

La pregunta, tan inocente y tan directa, le dio en el blanco. "Ese hombre grande debería ser el problema." Dayana contuvo un nuevo bufido, esta vez de dolor. ¿Cómo explicarle? ¿Cómo decirle que ese "hombre grande" era su padre, y que también era la tormenta que había arrasado con su frágil mundo?

—A veces —dijo, eligiendo las palabras con un cuidado exquisito

—Los adultos… tenemos problemas. Y a veces nos enojamos y nos ponemos nerviosos. Pero eso no es culpa tuya, mi precioso. Tú no has hecho nada malo. Nada. —La última palabra la dijo con una firmeza absoluta, mirándolo a los ojos para que lo entendiera.

—Él… el hombre grande… está enojado conmigo. No contigo. Nunca contigo.

Mientras le daba de comer, mecánicamente, su mente no dejaba de trabajar. Las palabras de la Delta resonaban como un tambor de guerra en su cabeza: "Eres prescindible." Sabía que era cierto. Lycas quería a su heredero, a su sangre. A ella solo la toleraba como la madre, la nodriza, el vínculo necesario para calmar al niño. Pero esa grieta de humanidad que había mostrado al parar el viaje, al preocuparse por el bienestar de Óscar… esa era su única esperanza. Era un hilo del que colgar, tan fino como un cabello, pero era todo lo que tenía.

Tenía que ser inteligente. Tenía que ser más astuta que su orgullo herido. Mostrar sumisión, agradecimiento, incluso, por las migajas de bondad. Jugar el papel de la Omega sumisa que ellos esperaban ver. Por dentro, seguiría siendo la loba que se había liberado una vez. Pero ahora no luchaba solo por su libertad. Luchaba por la de su hijo. Y por eso, estaba dispuesta a morderse la lengua hasta hacerla sangrar, a agachar la cabeza y a soportar todas las miradas despectivas del mundo.

Porque en el fondo, sabía una verdad que ni Lycas ni esa Delta parecían comprender: Óscar era suyo. Y una madre loba, Omega o no, es la fuerza más terrenal y feroz cuando protege a su cachorro. Y ella estaba al borde del precipicio, lista para saltar.

La luz de la mañana se filtraba por las cortinas, bañando la habitación en un tono dorado que contrastaba con la oscuridad de la noche anterior. Óscar se despertó restregándose los ojitos, su humor notablemente mejor. El descanso y la comida habían obrado milagros en su pequeño ánimo. Dayana, aunque una capa de preocupación por Caterina y Miguel aún nublaba su espíritu, se sentía más centrada, más determinada. La resignación había dado paso a un plan frío y calculado: la sumisión como arma.

Fue entonces cuando Óscar, con la franqueza brutal de los niños, miró a su madre mientras ella le ponía unos pequeños zapatos.

—Mamá —preguntó, sus cejitas rubias frunciéndose en un gesto de preocupación.

—¿Tenemos que ir con el hombre grande? ¿Segura?

Dayana sintió un pellizco en el corazón. Forzó una sonrisa suave y se arrodilló para estar a su altura, acariciando sus mechones rojos.

—Sí, cariño. Lastimosamente, sí, tenemos que ir con él — admitió, eligiendo la honestidad dentro de lo que podía entender un niño.

—Hay… cosas de adultos que hay que arreglar. Pero… —añadió, su voz bajando a un susurro confidente y lleno de convicción.

—Él no te va a hacer daño. No te va a lastimar. Te lo prometo.

La confianza absoluta con la que Óscar asintió, creyendo cada palabra suya, le dio fuerzas. Era por él. Todo era por él.

En ese preciso instante, la puerta se abrió sin ceremonia.

Lycas llenó el marco de la puerta. Su presencia era tan física que parecía consumir el oxígeno de la habitación. Vestía ropa sencilla, un pantalón negro y una camiseta de algodón que se ajustaba a su torso musculoso, pero no podía ocultar la autoridad feroz que emanaba de él. Su mirada gris escudriñó la habitación con rapidez, evaluando, posesiva, antes de clavarse en ellos.

—Dayana. Es hora de irse. Prepárate —ordenó. Su voz era un comando bajo, esperando obediencia inmediata, sin discusión.

Detrás de él, como una sombra desagradable, apareció la misma Delta de la noche anterior. Su expresión seguía siendo una máscara de desdén puro. Entró sin hacer contacto visual y arrojó dos bolsas de compras nuevas sobre la cama.

—Ropa. Para el cachorro y para ti —dijo, y su tono implicaba que era un desperdicio de recursos. Giró sobre sus talones y salió de la habitación con la misma frialdad con la que había entrado.

Dayana contuvo el impulso de bufarle a la espalda. Sintió el calor del rencor subiéndole por el cuello, pero lo ahogó. "Tarde o temprano arreglaré cuentas con esa loba", pensó, la promesa silenciosa ardiendo en lo más profundo de su ser. Pero no era el momento. "De momento, no puedo exaltarme. Mientras más sumisa parezca, mejor serán las cosas para nosotros."

En lugar de protestar, de lanzar una mirada de odio o de cuestionar la orden, Dayana bajó la cabeza en un gesto que pretendía ser de aquiescencia.

—Sí, Lycas —respondió, su voz deliberadamente suave, neutra. Se giró hacia las bolsas y comenzó a sacar la ropa con manos tranquilas, como si su mayor preocupación fuera elegir el outfit adecuada para el viaje.

—Óscar, ven, mi amor. Vamos a ponerte ropa nueva y bonita para el camino.

Su actuación era impecable. La Omega sumisa. La prisionera dócil. Pero por dentro, cada movimiento calculado, cada palabra medida, era un paso táctico en la batalla silenciosa que había emprendido por la seguridad y la libertad de su hijo. Y el primer gran movimiento de esa batalla sería, muy pronto, pedir por la liberación de sus amigos.

1
Johanna Meyer
muy buena novela
Candelaria Ortiz Reyes
gracias me encantó me encantó me encantó mucho mucho la novela que leí que escribiste para nosotros tus lectores espero y así sigas ya sabes que siempre estoy al pendiente de tus historias felicitaciones y hasta la próxima
Miv GA
hermosa Lariel, cuando curaba a alguien les decía “Tarann"
sirena
espectacular, la. historia me encanto, espero poder leer otras historias igual o mejores que esta te felicito y gracias
Miv GA
Así me dijo un día un maestro. Cuando estaba en sexto semestre. Literalmente:“mire, es más lista de lo que parece” eso da en el orgullo
Adriana Trejo
lucían con otra 🤔 si su memoria le falla o octavia no era su destinada o que 🤷🤔
Adriana Trejo
si no le llegaba el celo a dayana nunca se iba a disculpar este alfa 🤷 le vino al pelo en todo caso porque no trato de reconquistarla 🤔
Adriana Trejo
creo que tendrían que tener un poco de respeto a la pobre nana se abusan por ser una omega 🤬🤬
Adriana Trejo
y yo que pensé que iba a reclamar por lo que la estaba usando 😁 cuando no tienen nada todavía 🤷 y sale con que estaba bajo un hechizo seguro 🤦🏻‍♀️
Adriana Trejo
el pide que respetar y el no mostró respeto porque por ser alfa 🤬🤬
Adriana Trejo
raro este cambio 🤔 no me esta convenciendo alfa 🤔 🤬
Adriana Trejo
como me gustaría que aparezca un alfa con los pantalones bien puesto y que se gane el 💖 de dayana porfa que le de bien en la cara del pelele alfa colmillo de no se que 👍👍👍
Adriana Trejo
bueno Miguel con esto te queda más que claro donde te as metido 😁😁 ahora hay necesidad de hacer llorar a un niño 🤬🤬
Adriana Trejo
yo no entiendo por qué el la busco para que si el no sabía del niño , de puro capricho del alfa o que 🤷 que sufre se amnesia si el la rechazo que más quiere , espero que salga todo bien con dayana o que lo niegue a ese mequetrefe y aparezca otro alfa decente para dayana 💕💕😁
Adriana Trejo
el ego que manejan en esta familia es descomunal y ese mismo ego del alfa nunca lo va dejar reconocer su error 🤬 una lástima porque inocentes sufren 🤬🤬🤬
Adriana Trejo
no entiendo algo , no se por qué la culpan tanto si fue el alfa mismo quien la desprecio y ahora se hace la vistima 🤦🏻‍♀️ no estamos para tus niñerías alfa , obvio que se iba a dar a la huida dayana y ni cuenta se habrá dado que se quedaría encinta 🤬 , alguna loba zorra le está haciendo la cabeza al pelele del alfa seguroo
Adriana Trejo
que el plan le sw resultado porfavor 💕 porque ya odio a todos menos a las pobres omegas que las pasan mal 🤬🤬 es de no creer 🤷 🤦🏻‍♀️
Adriana Trejo
que le deparará a dayana con ese peludo 🤬 que no contempla nada 🤷
Adriana Trejo
como lo estoy odiando a ese lobo 🤬 on que necesidad hace llorar tanto a ese niño que es el hijo 🤦🏻‍♀️
Adriana Trejo
me sorprende ese olfato que tiene 😁😁 🤷 ,y bueno trabaje corra vuele trote no se pero se lo merece por despreciarla
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