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Me Casé Con La Hija De Un Millonario

Me Casé Con La Hija De Un Millonario

Status: Terminada
Genre:Dominación / Equilibrio De Poder / Venderse para pagar una deuda / Romance / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Gabrielcandelario

Sin spoiled

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Capitulo 12

La frialdad del metal bajo mis dedos era el único recordatorio de que no estaba en una pesadilla, sino en el centro neurálgico del poder mundial. Araxie estaba a mi lado, su respiración era un compás agitado de ambición y adrenalina. Para ella, este momento era la culminación de una vida de resentimiento; para mí, era el momento en que Elías Solo terminaría de devorar a Julian Vane para escupir algo mucho más peligroso.

—Hazlo —susurró ella, su mano apretando mi hombro—. Introduce la secuencia de sobrecarga. El monitor cardíaco de mi padre interpretará el pulso como una arritmia masiva. El desfibrilador interno hará el resto. Un error técnico, una tragedia familiar.

Miré la pantalla. Los datos de Maximilian parpadeaban en verde: un corazón viejo pero rítmico, sostenido por la tecnología que él mismo había creado. Y justo debajo, en una ventana secundaria de diagnósticos que Araxie no parecía notar en su frenesí, vi mi propio nombre. Mi perfil genético, mis constantes vitales... yo era el "Sujeto de Reemplazo Alfa". Maximilian no me quería como yerno, me quería como su próximo servidor biológico para cuando su cuerpo fallara.

En ese instante, una claridad gélida me invadió. Estaba rodeado de monstruos, y la única forma de sobrevivir a un monstruo es convirtiéndose en el arquitecto de su jaula.

—Iniciando secuencia —dije. Mi voz era tan plana como el horizonte de un desierto.

Mis dedos volaron sobre el teclado táctil. Araxie creía que yo solo estaba siguiendo sus instrucciones, pero mientras mi mano izquierda ejecutaba el comando de sobrecarga para el implante de Maximilian, mi mano derecha estaba abriendo un túnel de datos paralelo. Durante mis noches de insomnio en la mansión, no solo había memorizado mi biografía falsa; había estudiado los protocolos de seguridad de la red que Araxie me había dejado consultar para "aprender el negocio".

—¿Qué estás haciendo? —preguntó ella, frunciendo el ceño al ver líneas de código que no reconocía—. Eso no es parte del protocolo de sobrecarga.

—Estoy bloqueando los protocolos de redundancia —mentí, mirándola a los ojos con una seguridad que la desarmó—. Si no lo hago, el sistema central detectará la anomalía y enviará una alerta a la seguridad de la planta alta antes de que el pulso sea letal.

Ella asintió, convencida por su propia arrogancia. Araxie siempre cometía el mismo error: creer que porque ella era una Vesper-Zandrón, todos los demás eran intelectualmente inferiores.

Un pitido agudo resonó en la bóveda. En la pantalla, la frecuencia cardíaca de Maximilian saltó de 65 a 190 pulsaciones por minuto. El gráfico se volvió una línea errática de color rojo sangre. Vi cómo el sistema enviaba el choque eléctrico. Luego, el silencio. La línea se volvió plana.

Maximilian Vesper-Zandrón, el hombre que controlaba los hilos del país, acababa de convertirse en un cadáver de lujo en su cama de seda.

Araxie soltó un suspiro largo, una mezcla de alivio y triunfo. Se inclinó hacia la pantalla, con los ojos brillando por el reflejo azul de los servidores.

—Se acabó —dijo, estirando la mano hacia el escáner de retina para reclamar el control total de "La Médula"—. Ahora, el sistema es mío. Julian, prepárate. Mañana el mundo cambiará de dueño.

Puso su ojo frente al escáner. El haz de luz roja recorrió su iris. Pero en lugar del tono verde de aceptación, la sala se inundó de una luz ámbar intermitente.

"ACCESO DENEGADO. CREDENCIALES COMPROMETIDAS", anunció la voz sintética del sistema.

Araxie se quedó petrificada. Lo intentó de nuevo, golpeando el escáner con la palma de la mano.

—¿Qué pasa? ¡Soy la heredera! ¡El sistema debe reconocerme! —gritó, volviéndose hacia mí con una expresión desencajada.

—El sistema ya no reconoce a los Vesper-Zandrón, Araxie —dije, apartándola de la terminal con un movimiento firme.

—¿De qué hablas? ¿Qué has hecho?

—He ejecutado una "Transferencia de Activos por Vacante de Poder" —respondí, mientras mis dedos terminaban de sellar los cortafuegos—. Mientras tú te concentrabas en matar a tu padre, yo usé el archivo de Sato para reescribir los protocolos de propiedad. Sato no solo tenía irregularidades marítimas; tenía la "llave maestra" de la arquitectura de la red, un protocolo de emergencia que Maximilian creó para el caso de que su linaje fuera eliminado.

Me puse frente al escáner. Había vinculado mi biografía de Julian Vane a los protocolos de seguridad del Ministerio que Maximilian tanto temía, pero con una modificación: yo era el único administrador con capacidad de desbloqueo manual.

El haz de luz roja me escaneó.

"BIENVENIDO, ADMINISTRADOR VANE. CONTROL TOTAL ACTIVADO".

Araxie se abalanzó sobre mí, con las uñas dirigidas a mi cara, gritando insultos que habrían hecho sonrojar a un estibador de los muelles. La sujeté por las muñecas con una fuerza que la hizo jadear. Ya no era el asistente complaciente. Era el hombre que había sobrevivido a los Kovac, a Manuel y a su propio padre.

—Escúchame bien —le dije, acercando mi rostro al suyo—. Tu padre quería convertirme en una batería para sus servidores. Tú querías convertirme en tu asesino personal. Ambos me subestimaron porque pensaron que el traje de tres mil dólares ocultaba al hombre que fui. Pero es al revés: el hombre que fui es el que sabe cómo robarle a los ladrones.

La solté. Ella retrocedió, chocando contra una de las cápsulas de cristal. Su respiración era errática, sus ojos estaban llenos de un odio puro, pero también de un terror primario.

—No saldrás vivo de aquí —siseó ella—. La seguridad responderá a mi voz. Mi apellido...

—Tu apellido murió hace cinco minutos junto con el corazón de tu padre. He bloqueado tus accesos biométricos a la mansión. Para el sistema de seguridad, ahora eres una intrusa. Si sales de este túnel por la vía principal, los hombres de gris te detendrán por el asesinato de Maximilian. Tengo la grabación de la sobrecarga, Araxie. Tengo tu cara iniciando el proceso.

Me acerqué a la salida del túnel, la misma por la que había entrado desde las cloacas.

—¿A dónde vas? —preguntó ella, su voz quebrándose.

—Voy a ocupar mi despacho, "Julian" va a heredar la gestión de la crisis. Y tú... tú vas a elegir. Puedes quedarte aquí abajo con los fantasmas de la gente que tu padre destruyó, o puedes intentar huir por las alcantarillas. Es un mundo que conoces poco, pero te aseguro que huele exactamente igual que tu ambición.

Cerré la esclusa de seguridad desde fuera, dejando a Araxie Vesper-Zandrón encerrada en su propia catedral de cristal y silicio. El zumbido de los servidores era ahora mi himno nacional.

Caminé por los túneles de ladrillo, de vuelta hacia la ciudad superior. El cansancio físico era abrumador, pero mi mente estaba más despierta que nunca. Me había casado con la hija del millonario en un contrato de sangre y traición, y antes siquiera de llegar al altar, ya la había enviudado de su poder.

Al salir a la superficie, el sol empezaba a teñir de rosa los edificios de la zona norte. Me ajusté la chaqueta y caminé hacia "La Atalaya". Julian Vane tenía una fortuna que administrar y un imperio que limpiar. Pero Elías Solo, en lo más profundo de su ser, sabía que esto era solo el comienzo.

Porque cuando te conviertes en el dueño de las sombras, el resto del mundo empieza a tener miedo de la oscuridad. Y yo estaba muy, muy cansado de tener miedo.

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Hola chicos, espero y me esté gustando esta novela. Me ayudan mucho calificando esta novela y comentando.

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Os quiero.

1
Sandra Salvador
historia interesante y cautivadora
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