Sé que reencarné, sé que estoy en una novela, el problema es que no sé en cuál...
Espero no darme cuenta demasiado tarde y poder hacer lo que tengo que hacer para sobrevivir, porque mi nombre definitivamente no es el de una protagonista.
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Llena de sorpresas
-Estos postres son espectaculares señorita le dije mientras trataba de cuidar mis modales, mientras trate de ver si Fiona solo fingia o si en verdad no le interesaba que Abel haya ingresado, recuerdo que en la novela que leí faltan un par de años para que se encuentren y además la Fiona Fiona reencarnada era la autora de la novela asique le gustaba encontrarse con su creación. No puedo entender y aparte siento que nos observan, ¿serán los familiares inútiles de ella?
- Ana, quiero descansar un segundo, me dijo Fiona casi en mi oído, casi me atraganto porque no sé si me estaba hablando desde antes.
- Claro señorita, le acompaño hasta el salón y me quedo afuera haciendo guardia.
- Vamos Ana, igual sabes que puedes ingresar al salón y descansar conmigo, ¿verdad? me dijo Fiona entre risas
- Y usted sabe que está mal visto, ¿verdad? hasta por verla a la cara me pueden castigar. Fiona empezó a caminar más lento llegando a la puerta del salón de descanso, le iba a hacer una broma si quería que la cargara pero, sentí su voz, mi mente quedó en blanco y solo me incliné. Rayos, tengo que concentrarme en lo que dice porque esto no estaba en la novela, ¿tanto cambié las cosas? Fiona se encargó de traerme a la tierra tocandome el brazo.
- Ah, según mi doncella se llaman tartaletas de fresas, si me disculpa me retiro a descansar. Y desapareció en el cuarto, ¿por qué me deja sola? Ni siquiera me dieron la autorización de dejar de inclinarme maldeta...
-Por favor, levántate, lo dijo con una voz gruesa de esas que sacan suspiros y otras cosas asique me enderecé pero sin mirarlo a la cara, seguramente estoy más roja que un tomate, sentí como se acercó un paso hacia mí.
-¿Hay algo en que le pueda ayudar duque? Dije lo más cortés que podía, sentí que iba a dejar de respirar por la tensión, y este bendito señor decide acercarse un par de pasos más y quedando muy cerca mío, sin dudas voy a morir.
-¿Puedes mirarme un segundo?, eso dijo el duque como rogando y casi caigo, casi lo miro a sus ojos azules, pero si alguien me veía iba a ser peor, tengo que huir.
-No me atrevería, duque. Si me lo permite me gustaría seguir a mi señorita. Salió un tipo de sonido afirmativo y huí, cerré la puerta y apoyé mi espalda, me tapé los ojos con un brazo y traté de regular mi respiración. ¿A los cuántos segundos uno se muere si no respira?
- Pensé que ibas a hacer guardia afuera, y que ibas a hablar con tu admirador, dijo Fiona burlándose claramente de mí
- No sé de qué habla, solo vine a buscar un vaso de agua, traté de disimular caminar pero Fiona me seguía con la mirada, - Deje de mirarme y no se le ocurra decir que es mi admirador, él es un duque, unos de los pilares de este imperio, sería una locura...
-Ajá, y uno de esos pilares justo jsto justo necesitaba saber el nombre de un postre, de una niña y su doncella.
Por suerte antes de que siga hablando vino la hermana de Fiona a buscarnos, creo que le iba a decir algo de estar en la misma habitación que yo pero no dijo nada, aunque esa cara horrible no disimulaba. Fuimos por el mismo pasillo que entramos asique no vimos a ningún invitado hasta el carruaje, las 3 horas de regreso fueron más rápidas o yo tenía mucho en qué pensar jajajaja
Al llegar y ayudar a cambiar a Fiona me estaba por retirar y me dijo.
-Ana, sé que escondes algo pero me agradas, siento que algún día me vas a entender. Y se durmió...Mañana le voy a preguntar directamente y si es reencarnada que me ayude a huir cuando ella se vaya
También que haya sido cortita, sin tanto relleno, ni personajes que salen de la nada solo para alargar la historia. Agradezco eso.