Luego de vivir con una familia rica pero llena de narcisistas y un padre manipulable había tenido soportar todo tipo de humillaciones por parte de su madrastra e hijos y teniendo que huir de casa viviendo ahora como una plebeya encontrará su verdadero valor.
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Cap 7- ¡No intente venderme a su hija!
Mientras el Archiduque y el príncipe estaban en el ducado Dummont en el pequeño pueblo portuario de Ohm Anette y María se preparaban junto a Jonás para embarcar rumbo a Asdod, Anette estaba algo nerviosa porque era su primera vez viajando en barco,, pero para su suerte María estaba con ella y con su experiencia le ayudaba a calmarse.
-Maria, gracias por todo lo que has hecho por mí. Lo he pasado muy bien en estos día, aunque todavía me lleno de nervios al pensar que tal vez nos estén buscando.
-No tienes nada que agradecer, solo hice lo que creí correcto, y no te preocupes, no nos encontrarán por eso conseguí un barco que nos transporte a ésta hora.
-Si, pero en el reporte de pasajeros quedarán nuestros nombres ¿que tal si así nos encuentran?.
-No es así, este barco zarpa en la noche debido a que no es un barco común pues no transporta pasajeros, sino carga.
-¿Entonces cómo es qué accedió el dueño a llevarnos?
- El capitán es un viejo amigo de Jonás y la carga que lleva se dirige hacia nuestro destino; por eso ha accedido a llevarnos a buen precio.
Continuaron hablando por un rato hasta que se cansaron, y luego disfrutaron por un momento de la vista tan hermosa viendo las estrellas del cielo.
Luego de eso decidieron entrar en las habitaciones que les habían proporcionado y dormir un poco, así Anette no se enfermaría tanto, ya que normalmente la primera vez son más fuertes los mareos y ella los estaba comenzando a sentir.
Al día siguiente, Anette se levantó para el desayuno pues Jonás había tocado la puerta de su habitación para llamarle, se levantó y se dirigió al comedor en donde María ya se encontraba, puesto que se había levantado más temprano para ayudar en la preparación de los alimentos. Hasta los marineros estaban más felices pues hoy el desayuno sabía especialmente delicioso gracias a la presencia de María, normalmente ellos mismos cocinan, pero a ellos no les queda tan sabroso.
Las horas transcurrían y mientras Anette, María y Jonás estaban en alta mar en la Mansión Dummont el príncipe y el Archiduque tomaban también el desayuno en compañía de Cassius, Cassandra y Mabel pues el duque se encontraba en su despacho revisando la información que le había traído Cassius y comparándola con la que recibió de un subordinado que había enviado en secreto, aunque se siente mal por sospechar de su esposa, ni se puede dar el lujo de perder información pues su hija está perdida y nadie le había avisado hasta que ya había sido demasiado tarde.
«Si yo hubiera estado más pendiente de mi hija, nada de esto habría pasado» pensaba el Duque para sí, y era verdad, desde que murió su primera esposa nunca más se atrevió siquiera a visitar a su hija, solo la veía cuando esta asistía a las reuniones sociales de mayor relevancia, siempre la veía bien vestida y como Mabel parecía llevarse bien con ella estaba totalmente despreocupado, es más recibía algunas quejas de Mabel diciendo que Anette no quería recibir las clases de etiqueta y que se escapaba para estar con la servidumbre. Cosa a la que él jamás le dio importancia pues creía que era una forma de rebelión por parte de Anette, así que decidió dejarle hacer lo que ella quisiera.
En la mesa, Cassandra estaba con la cabeza gacha y se veía algo acongojada, los demás no tenían expresiones en sus rostros y comían sin decir una sola palabra. Cassandra era la única que tenía en conocimiento que el Archiduque sabía de la desaparición de Anette, pues había mandado a una de sus doncellas a espiar la conversación de Nick y su padre el día anterior por eso estaba fingiendo tristeza durante el desayuno, ella esperaba que el príncipe le preguntara por qué se veía tan triste; sin embargo, no lo pudo lograr. Todo estaba en silencio hasta que Mabel se decidió a hablar.
-Archiduque, luego del desayuno ¿podría regalarme un momento para hablar?
-Claro que sí Duquesa.
Terminado el desayuno todos se retiraron a excepción de Mabel y Nick los cuales se quedaron para hablar. Mabel aún no estaba enterada de lo que el Archiduque había venido a solicitar a su casa; sin embargo, tenía una idea de lo que podría ser, si su mente no le falla él venía para concertar un compromiso y ella aprovecharía para ofrecerle a su hija, pues ya se había dado cuenta de que Cassandra no había logrado nada con el príncipe.
-¿De qué quería hablar conmigo Duquesa?
-Ah sí, eso. Me gustaría saber a qué debemos el honor de su visita, por lo que puedo sospechar, usted ha venido a concertar un compromiso ¿no es así?
-Así es, su conjetura es acertada, he venido para solicitar la mano de Lady Anette Dummont en matrimonio.
-Oh, ya veo, sin embargo, no creo que mi hija menor sea una buena elección, verá desde hace algunos años ella decidió que no quería recibir sus clases de etiqueta y mi esposo se lo permitió, por lo cual me temo que no esté muy bien educada.
- No creo que eso sea un problema, he tenido la oportunidad de conocer a Lady Anette y creo que sus modales son buenos.
-En fin, la decisión es suya; pero, tal vez podría darse tiempo para conocer nuestra hija mayor Cassandra, quizá cambie de idea.
-Madam creo que se equivoca, mis sentimientos por lady Anette son sinceros, no vine a buscar un matrimonio por conveniencia.
-No creí que el Archiduque creyera en el amor a primera vista , tenga cuidado, no sea que se arrepienta después.
-Jamás me arrepentiría, si cree que mis sentimientos por Lady Anette son recientes se equivoca. La conozco desde hace mucho tiempo, desde que su verdadera madre aún estaba viva así que por favor no intente venderme a su hija, con permiso.
Muy enojado Nick se retiró de ese lugar, no puede creer que Paul esté casado con semejante arpía y que no sospeche nada, a sus ojos Mabel es la culpable de la desaparición de Anette.