Poción Gitana Vol.2
Gabriel es un hombre que desde muy joven se vio involucrado en pandillas, drogas y alcohol. Era prácticamente la oveja negra de su familia.
Zita es una joven gitana que desciende de poderosos brujos y magos. Su abuela le ha confiado la poción más poderosa, pero peligrosa, si cae en manos equivocadas.
El camino de ambos se cruza, cuando, por un reto, Gabriel entra a la tienda de Zita, y termina robando la poción. ¿Podrá Zita recuperar la poción antes de que cause daño?
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Capítulo 7 SUEÑO
...GABRIEL SANTOS...
Comencé a tener sueños extraños pero por sobre todo de ojos que dibujaba al día siguiente. Ojos que me veían fijamente de diferentes maneras, algunos de forma acusatoria, otros fría y algunos incluso con cierto enojo o ¿Amor?
Llené todo de dibujos de ojos, distintas carpetas llenas de diferentes miradas y paisajes. Algunos tristes, otros del tiempo, unos con naturaleza.
Podía pasar horas y más horas dibujando, totalmente inmerso en mi mundo donde dejo salir mi creatividad y plasmo mi imaginación en papel.
Una imagen llegó a mi teléfono luego de sonar muchas veces y al abrirla supe que el dibujo que tenía a medio hacer ya no podría ser terminado porque la imagen en mi mente fue reemplazada a una de terror cuando Marixa envió una foto donde se le veían sus axilas para colmo sin depilar. ¿Cuánto tiempo más seguiría humillándose asi? ¿Cuánto tiempo más tardaría en darse cuenta que no me interesa?
Deseché el dibujo por falta de inspiración y bloqueé el número del cual llegó semejante imagen desagradable ante mis ojos. Para mí mala fortuna dibujar no pagaba las cuentas y debía irme a trabajar para poder comer algo al menos. A mis amigos los ví muy poco porque de verdad ya no sabía cómo podía considerarlos pero amigos no creía que fueran, o al menos no de los buenos.
Llegué a mi cuchitril cansado, sucio y con mis manos con ampollas, no tenía ánimos ni energía para intentar cocinar algo así que había comprado para hacer unos sandwiches con fetas exactas para no gastar de más. Comí sentado en mi cama mientras a mi mente llegaban unos ojos azules con una mirada tan fría que congelaba todo mi ser.
-Eso fue intenso, ¿Cómo había podido olvidarlos luego de aquel sueño?- me pregunté confundido, ahora no podría olvidarlos y estaba más que seguro
Jamás ví a nadie con una mirada tan fría y penetrante como la de esos ojos azules pero eso significaba solo una cosa, la retrataría de mil maneras.
Aprender un oficio tan antiguo, difícil y respetado como la albañilería era complicado por decir lo menos. Mi voluntad estaba en aprender y dar de mi lo mejor pero ¿Cómo? Intenté mil veces algo hasta que salió bien pero la paga por mi lentitud e inexperiencia era poca. Acabaría despedido si no mejoraba y no quería acabar en la calle o peor aún, humillado en casa de mis padres. Así mi vivienda fuera pésima y decadente tenía una cama y un techo que al menos del fuerte sol podría resguardarme porque del viento así como de la lluvia no podía protegerme mucho.
Marixa me encontró después y vino a mi lugar de trabajo a molestarme. Ahora juraba estar esperando a mi hijo. Tener un bebé con ella no sería nada más que un error infernal.
Logré que se fuera solo hasta que llegara mi hora de salida donde si o si debía enfrentarla y hablar. Supe que embarazada no estaba y que solo me mentía o tal vez esa era mi esperanza porque un hijo a mi edad y con ella no podría considerarse algo más que un error de grandes proporciones.
porque esa pócima en manos de Zita, era la más peligrosa que la abuela le dió
haber más adelante que pasa